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Carlos García Gual - Conferencia La novela histórica de griegos y romanos

Carlos García Gual - Conferencia La novela histórica de griegos y romanos

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01/02/2014

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original

 
CURSOS UNIVERSITARIOS
/
33
CarlosGarcía
Gual
La
novela
histórica de
gnegos
y
romanos
El
catedrático
de Filología
Griega
en la
Universidad Complutense
de
Madrid
y
Presidente
de la Sociedad
Española
de
Literatura
General
y
Comparada
Carlos García Gual,
impartió
en la
Fundación
Juan
March, entre
el 15
y
el 24 de
marzo,
un ciclo de
conferenciastitulado
«La
novela
histórica
de griegos
y
romanos».
El
martes
15 de
marzo
habló
de
«Antecedentes
y
tipología de un
género ambiguo»;
el
jueves
17 de
marzo,
de «Nostalgia de la
Grecia antigua:
de
Fénelon
a
Chateaubriand»;
el
martes
22 de
marzo,
de
«Paganos
y
cristianos:
De
Los mártires
a
Quo vadis'l»;
y
el
jueves
24 de
marzo,
de
«Nuestro
siglo: R.
Graves,
T.
Wilder,
M.
Yourcenar
y
otros».
Se ofrece a
continuación
un
resumen
de las
conferencias.
E
ntiendo por novela histórica aquellas ficciones en prosa que pretenden recrear episodios y personajes delmundo antiguo, ya sea insertando enun
marco
histórico
una
peripecia
aventurera, con figuras desconocidaso marginales de la historia auténtica, obien aquellas obras que tratan de manera personal y novelesca de algunagran figura histórica. Es decir, en unoy otro caso, se trata de relatos de ficción que, por un lado, recurren a la
evocaciónhistórica
y,
por
otro,
seoponen a la historia como escueta narración factual y empírica basada endatos y testimonios puntuales.Califico el género de ambiguo porque hay, de un lado, cierta oposición ala historia, pero estos textos, a su vez,requieren un marco histórico preciso, aveces distante, a veces lejano, representado con singular vivacidad. Los relatos que
vaya
glosar invocan el prestigio histórico como decorado en el quese inserta la historia. Pero la representación del pasado del novelista es muydiferente de la del auténtico historiador; éste, ateniéndose a sus documentos, nos da una imagen del pasado, enblanco y negro. El novelista, por elcontrario, nos invita a vivir en ese pasado que recrea con colores vivaces,juega con la libertad de imaginar testimonios directos y ofrecer perspectivasmás íntimas sobre hechos lejanos.La novela histórica nos propone unviaje en el tiempo y, en especial, haciaépocas interesantes; es decir, no a cualquier pasado, sino a uno en que el destino de sus protagonistas y, en general,sus personajes resultan especialmenteafectados por una gran crisis histórica:un tiempo de plenitud (el siglo de Perieles, la época de César o de Adriano), ouna época de crisis de valores (comienzos del cristianismo, final del imperioromano, etc.).La historia de la novela comienzacon una novela histórica, que conocemos por el nombre de sus protagonistas,
Quéreas
y
Calirroe,
de Caritón deAfrodisias, y es del siglo
1
de nuestraera. Es una narración romántica confondo clásico, la única que conocemosde este autor; una novela importante e
interesante
y que, sin
embargo,
fueprácticamente desconocida hasta el siglo XVIII; esto ha hecho que haya tenido menos difusión en la historia dela literatura de la Antigüedad. En miopinión, es ya un ejemplo clásico de lanovela romántico-histórica.Otro tipo de novela es el que podríamos
llamar
biografía novelesca, del
 
34/
CURSOS UNIVERSITARIOS
Carlos García Gual
(Palma deMallorca,
1943)
es
catedrático deFilología Griega en la Universidad
Complutense
de Madrid. Actualmente
es
Presidente
de la
SociedadEspañola
de Literatura General
y
Comparada.
Ha publicado
numerosos
trabajos
sobre
Lingüística Griega,Literatura, Filosofía
y
Mitologíaantiguas. Es autor,
entre otras obras,
de
Los orígenes de la novela.Primeras novelas europeas,Prometeo: mito
y
tragedia, Mitos,viajes, héroes
e
Introducción
a
lamitología griega.
Ha traducido
obras
de clásicos griegos (Eurípides, Platón,Apolonio de Rodas, Aristóteles,
Pseudo
Calístenes,
etc.)
y
asesora
enla Biblioteca Clásica de EditorialGredos.que en la Antigüedad tenemos
dos
ex-celentes ejemplos: la
Vida de Apolo-nio de Tiana,
de Filóstrato, y la
Vidade Alejandro,
del
Pseudo
CaJístenes,
ambos
del
siglo
III de
nuestra
era.
Esta última es el único texto que co-
nocemos
de un
extraño
escritor,
del
quetampoco sabemos
nada más, un
escritor
por
un lado
ignorante
y
por
otro lado decisivo para 10
que
ha sidola literatura
occidental
posterior. De
esta
biografía
de
Alejandro
vendrán
luego los libros medievales sobre él,en los siglos XII y XIII,
que
han sidotan
importantes
para toda la historiade
Occidente.
A
Filóstrato,
por
elcontrario, le
conocemos
mejor.Entre estas dos novelas biográficasy la
primera
de
todas
ellas,
Qué-
reas... ,
se da un notable contraste. En
Quéreas
(es
probable
que
el
nombre
original de la novela fuera el de la he-roína de la
misma,
Calirroe,
aunque
luego la tradición fue utilizar el nom-bre de la pareja) se relatan las peripe-
cias
de los
amantes peregrinos, con
grandes descripciones de amores, peli-gros y viajes por vastos escenarios. Enlas
Vidas,
en cambio, en la de Alejan-dro o en la de Apolonio (un personajemuy conocido del siglo
I,
una especiede contrafigura de Cristo), se nos pre-
sentan
las
peripecias
de un
héroe
ejemplar y mitificado. Existe tambiénuna
notablediferencia entre
la difu-sión y la tradición de unos y otros tex-tos. Podemos
oponer
la
enorme
famade la
Vida de Alejandro
en época tar-día y en la Edad Media, hasta el sigloXVI, al desconocimiento que se tuvode la novela de Caritón, cuya desapa-
rición hasta
comienzos
del
siglo
XVIII es un hecho a tener en
cuenta
para la evolución del género.En el siglo XVIII hay varias obrasbastante estimables que
cambiaron
elhorizonte de expectativas de la litera-tura. La primera de ellas,
Les aventu-res de
Télémaque,
de Fénelon, no espropiamente una novela histórica; es,más bien, en la intención de su autor,
una
epopeya;incluso
por
el
tema
mismo
tampoco es una
evocación
deun
contexto
histórico,
sino mitoló-
gico,
como
ocurre con
El vellocino deoro,
de
Robert
Graves. La obra de Fé-nelon es una continuación de la
Odi-sea,
de
Homero,
escrita en francés afines del siglo XVII.La obra apareció en 1699 y de unamanera furtiva, sin que Fénelon auto-rizase la
difusión,
e
inmediatamente
tuvo
un
gran
éxito. Hubo
más
de
veinte ediciones ese mismo
año. El
Telémaco
refiere los viajes del hijo de
 
LA NOVELA HISrORICA DE GRIEGOS Y ROMANOS
/
35
Ulises; continúa, pues, el
canto
IV dela
Odisea,
y tiene 24 capítulos. El ar
gumento
es bastante complicado. Esta
obra resultó
muy
escandalosa
y lofue,
probablemente,
porquecontieneuna
gran
crítica contra
el rey
Luis
XIV. Uno de los consejos
que
da
Fé
nelon es
que
el
joven
rey debe buscar
ante
todo la paz, la
felicidad
de sussúbditos, la obediencia a las leyes, elrechazo al lujo. Pinta, pues, un tipo de
gobierno contrario
al
que practicaba
Luis XIV y Fénelon fue, por ello, desterrado; lo que no impidió
que
el relato intluyera
mucho
en la época. To
dos
los escritores del siglo
XVIII
loleyeron, incluso en España
alguno
seplanteó si era Fénelon más importanteque Cervantes. En Inglaterra, Fieldinglo parodia pero con admiración.En el siglo XVIII se pone de modael viaje a Grecia, un viaje todavía muyarriesgado, muy difícil en una Greciadominada por los turcos; y además se
exponía
el viajero, además de a muyvarios peligros, a no encontrar allí nin
guna
persona culta
y
civilizada.
Los
griegos de la
época
eran bárbaros, elpaís estaba esclavizado y los turcos notenían ningún interés en hablar de temas antiguos. Por eso, lo mejor, lo más
cómodo
era
inventarse
un viaje a la
Grecia
antigua.
Eso
es lo
que
representa, de hecho, la obra del abate 1. 1.
Barthélemy,
Voyage
du
jeune
Ana-
charsis.
Este
Viaje
es una novela, pero
también
el
relato
de un
viaje por
laGrecia clásica.El
joven
Anacarsis
es un
descen-
diente
del
antiguo Anacarsis,
al
que
los
griegos consideraron
uno de losSiete Sabios, y va a Grecia a educarsey a ver las maravillas del mundo. Elviaje está situado a mediados del sigloIV antes de Cristo y concluye tras labatalla de
Queronea,
cuando
los atenienses fueron derrotados por los ma
cedonios
de
Filipo
y
concluyó
laépoca de libertad de Grecia. El relatodel viaje
ocupa muchísimas
páginas.Se publicó en 1788 y tenía siete volúmenes en la edición en octavo y entre
2.500
y
3.000
páginas.
A
pesar
delmomento en que se publicó, es decir,
muy
poco
antes
de la
Revolución
francesa, este libro tuvo
enorme
reso
nancia
y
continuas
reediciones.
Elviaje es una
especie
de
enciclopedia
de todo el mundo griego; aparecen los
grandeshombres
y los
grandes
he
chos,pero también
se
describe
elmodo de vida cotidiano de los griegos.
Pero
en la novela hay
pocas
aventuras:
Anacarsis
es un
observador.
Yhoy,
como
el
Telémaco,
es difícil de
leer,
pero
en su
tiempo,
influyó
entoda
Europa,
cambiando
la idea
que
tenían sus contemporáneos de Grecia.
Frente
a
este
libro
erudito,pode-mos
ocuparnos
de
otro,
que
es
una
obra curiosa,
que
tuvo muchas ediciones en su época, pero
que
hoy no esfácil de encontrar. Se titula
Los Viajesde
Antenor
por
Grecia
y
Asia,
connociones sobre Egipto,
de Lantier, yse
publicó
en 1797.
Lantier
imita el
Anacarsis,
pues sabe
lo
que está
demoda, pero lo hace escribiendo un libro muy divertido, con
muchos
amo
ríos,con
muchas
peripecias.
Po-
niendo en él, en definitiva, lo
que
elsabio
Barthélemy
no había puesto.Estos textos
pueden ser
considerados estrictamente
como
«precursores»de este
subgénero romántico que
sonlas
novelas
históricas. Creo que
resulta interesante considerarlos en estaperspectiva y relacionarlos así,
como
hitos sucesivos en la configuración de
este
género
o
subgénero
novelesco.Escritos entre
fines del
XVIII
y comienzos del XIX, me parecen muy representativos de un
momento
literario
especialmente
atractivo, no tanto
por
su valor intrínseco, sino
como
muestras de una mentalidad y sensibilidadhistóricas, entre el
gusto
de los ilustrados neoclásicos y el primer romanticismo. La tercera
obra
importante dela
época
es
Los mártires del Cristia-nismo,
del vizconde
Francois-René
deChateaubriand, y se
editó
en París en1809. La vinculación de los dos primeros textos es
mucho
más evidenteque la que
ambos puedan
tener con el
relato
novelesco
de
Chateaubriand,

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