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LA LIBERTAD INTERIOR
JACQUES PHILIPPE
La fuerza de la fe, de la esperanza y del amorINDICEINTRODUCCIÓNI. LIBERTAD Y ACEPTACIÓN1. La conquista de la libertadLibertad y felicidadLa libertad.- ¿reivindicación de autonomía o reconocimiento dedependencia?¿Libertad exterior o interior?¿Liberación o suicidio?«Os apocáis en vuestros corazones»Un testimonio de nuestro tiempo: Etty HillesumLa libertad interior. libertad de creer, de esperar, de amarEl acto de libertad.- ¿elegir o aceptar?Ser libre es también aceptar lo que no se ha elegidoRebelión, resignación, aceptación2. La aceptación de uno mismoDios es realistaDeseo de cambio y aceptación de lo que somosLa mediación de la mirada de OtroLa libertad de ser pecadores, la libertad de ser santos«Creencias limitadoras» y prohibicionesAceptarse a uno mismo para aceptar a los demás3. La aceptación del sufrimientoAceptar las contrariedadesEl sufrimiento que más daño hace es aquel que no se aceptaRehuir el dolor es rehuir la vidaEn el mal no sólo hay mal: el lado positivo de las contrariedadesDel señorío al abandono: la purificación de la inteligenciaComprender la voluntad divinaMi vida ( ... ) nadie me la quita, sino que yo la doy voluntariamenteLa impotencia en la prueba y la prueba de la impotencia: libertad decreer, de esperar, de amar4. La aceptación de los demásAceptar el sufrimiento que nos causan los demásTener en cuenta las diferencias de carácterAlgunas reflexiones sobre el perdónPerdonar no es avalar el malLos lazos del rencorCon la medida que midáis seréis medidos vosotrosObtener fruto de las faltas ajenasEl pecado de los demás no me quita nadaLa trampa de la desmovilizaciónEl verdadero mal no se halla fuera de nosotros, sino en nosotrosNuestra complicidad refuerza el mal
 
2El mal viene a llenar un vacíoLa regia libertad de los hijos de DiosII. EL INSTANTE PRESENTE1. Libertad e instante presente2. El verbo amar sólo se conjuga en presente3. Sólo se puede sufrir un instante4. A cada día le basta su contrariedad5. El mañana se preocupará de sí mismo6. Vivir, y no esperar a vivir7. La disponibilidad hacia el otro8. El tiempo psicológico y el tiempo interiorIII. EL DINAMISMO DE LA FE, LA ESPERANZA Y LA CARIDAD1. Las virtudes teologales2. Las tres efusiones del Espíritu Santo3. La vocación y el don de la Fe4. Las lágrimas de Pedro y el don de la Esperanza5. Pentecostés y el don de la caridad6. El fuego que ilumina, abrasa y transfigura7. Dinamismo de las virtudes teologales y papel clave de la Esperanza8. El Amor necesita de la Esperanza; la Esperanza se fundamenta en la Fe9. Papel clave de la Esperanza10. Dinamismo del pecado y dinamismo de la gracia11. Esperanza y pureza de corazónIV. DE LA LEY A LA GRACIA: GRATUIDAD DEL AMOR1. La ley y la gracia2. Allí donde reina el espíritu está la libertad. Libertad y libertinaje3. La trampa de la ley4. Aprender a amar: dar y recibir gratuitamenteV. POBREZA ESPIRITUAL Y LIBERTAD1. La necesidad de ser2. Orgullo y pobreza espiritual3. Las pruebas espirituales4. La misericordia como único apoyo5. El hombre libre: el que no tiene nada que perder6. Bienaventurados los pobres
 
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INTRODUCCIÓNDonde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad'
 «Ofreceremos a Dios nuestra voluntad, nuestra razón, nuestra inteligencia, todo nuestro ser através de las manos y el corazón de la Santísima Virgen. Entonces nuestro espíritu poseeráesta preciada libertad del alma, tan ajena a la ansiedad, a la tristeza, a la depresión, alencogimiento, a la pobreza de espíritu. Navegaremos en el abandono, liberándonos denosotros mismos para atamos a Él, el Infinito».Madre Yvonne-Airnée de MalestroitEste libro pretende abordar un aspecto fundamental de la vida cristiana: el de la libertadinterior. Su objeto es muy sencillo: considero esencial que cada cristiano descubra que,incluso en las circunstancias externas más adversas, dispone en su interior de un espacio delibertad que nadie puede arrebatarle, porque Dios es su fuente y su garantía. Sin estedescubrimiento, nos pasaremos la vida agobiados y no llegaremos a gozar nunca de laauténtica felicidad. Por el contrario, si hemos sabido desarrollar dentro de nosotros esteespacio interior de libertad, sin duda serán muchas las cosas que nos hagan sufrir, peroninguna logrará hundimos ni agobiamos del todo.La afirmación fundamental que queremos desarrollar es muy simple, pero de gran alcance: elhombre conquista su libertad interior en la misma medida en que se fortalecen en él la fe, laesperanza y la caridad. Demostraremos de un modo concreto cómo el dinamismo de lo quetradicionalmente se han denominado las «virtudes teologales» constituye el centro de la vidaespiritual; al tiempo que pondremos de manifiesto el papel decisivo que desempeña ennuestro crecimiento interior la virtud de la esperanza: una virtud que sólo puede cultivarseunida a la pobreza de corazón, de modo que este trabajo también se podría considerar uncomentario en tomo a la primera bienaventuranza: Bienaventurados los pobres en el espíritu,porque de ellos es el reino de los cielos.Retomaremos profundizando en ellos algunos temas abordados en libros anteriores como lapaz interior, la vida de oración y la docilidad al Espíritu Santo4.En los inicios del tercer milenio, nos gustaría que este libro fuera una ayuda para quienesdesean ser dóciles a esa maravillosa renovación interior que el Espíritu Santo quiere obrar enlos corazones con el fin de hacemos acceder a la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
I. LIBERTAD Y ACEPTACIÓN1. LA CONQUISTA DE LA LIBERTAD
 La noción de libertad puede considerarse un lugar de encuentro privilegiado entre la culturamoderna y el cristianismo. De hecho, este último se presenta como un mensaje de libertad yliberación. Para convencerse de ello, basta con abrir el Nuevo Testamento, donde lostérminos «libre», «libertad» y «liberar» se utilizan con frecuencia: La verdad os hará libres,dice Jesús en el Evangelio de San Juan'; y San Pablo afirma: Donde está el Espíritu delSeñor, allí hay libertad; y en otro momento: Conn esta libertad nos liberó Cristo. Santiagollama a la ley cristiana la Ley de la libertad'. Queda, pues, por descubrir cuál es la verdaderanaturaleza de esa libertad e intentar comprenderla.
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