12612 Viernes 23 marzo 2007 BOE núm. 71
constitucionales, aunque contiene una regulación másdetallada en aquellos ámbitos de competencia, básica olegislativa plena, del Estado.La complejidad que deriva del alcance horizontal delprincipio de igualdad se expresa también en la estructurade la Ley. Ésta se ocupa en su articulado de la proyeccióngeneral del principio en los diferentes ámbitos normati-vos, y concreta en sus disposiciones adicionales la corres-pondiente modificación de las muy diversas leyes queresultan afectadas. De este modo, la Ley nace con la voca-ción de erigirse en la ley-código de la igualdad entremujeres y hombres.La ordenación general de las políticas públicas, bajo laóptica del principio de igualdad y la perspectiva degénero, se plasma en el establecimiento de criterios deactuación de todos los poderes públicos en los que seintegra activamente, de un modo expreso y operativo,dicho principio; y con carácter específico o sectorial, seincorporan también pautas favorecedoras de la igualdaden políticas como la educativa, la sanitaria, la artística ycultural, de la sociedad de la información, de desarrollorural o de vivienda, deporte, cultura, ordenación del terri-torio o de cooperación internacional para el desarrollo.Instrumentos básicos serán, en este sentido, y en elámbito de la Administración General del Estado, un PlanEstratégico de Igualdad de Oportunidades, la creación deuna Comisión Interministerial de Igualdad con responsa-bilidades de coordinación, los informes de impacto degénero, cuya obligatoriedad se amplía desde las normaslegales a los planes de especial relevancia económica ysocial, y los informes o evaluaciones periódicos sobre laefectividad del principio de igualdad.Merece, asimismo, destacarse que la Ley prevea, conel fin de alcanzar esa igualdad real efectiva entre mujeresy hombres, un marco general para la adopción de las lla-madas acciones positivas. Se dirige, en este sentido, atodos los poderes públicos un mandato de remoción desituaciones de constatable desigualdad fáctica, no corre-gibles por la sola formulación del principio de igualdadjurídica o formal. Y en cuanto estas acciones puedanentrañar la formulación de un derecho desigual en favorde las mujeres, se establecen cautelas y condicionamien-tos para asegurar su licitud constitucional.El logro de la igualdad real y efectiva en nuestra socie-dad requiere no sólo del compromiso de los sujetos públi-cos, sino también de su promoción decidida en la órbitade las relaciones entre particulares. La regulación delacceso a bienes y servicios es objeto de atención por laLey, conjugando los principios de libertad y autonomíacontractual con el fomento de la igualdad entre mujeres yhombres. También se ha estimado conveniente establecerdeterminadas medidas de promoción de la igualdad efec-tiva en las empresas privadas, como las que se recogenen materia de contratación o de subvenciones públicas oen referencia a los consejos de administración.Especial atención presta la Ley a la corrección de ladesigualdad en el ámbito específico de las relacioneslaborales. Mediante una serie de previsiones, se reconoceel derecho a la conciliación de la vida personal, familiar ylaboral y se fomenta una mayor corresponsabilidad entremujeres y hombres en la asunción de obligaciones fami-liares, criterios inspiradores de toda la norma que encuen-tran aquí su concreción más significativa.La Ley pretende promover la adopción de medidasconcretas en favor de la igualdad en las empresas, situán-dolas en el marco de la negociación colectiva, para quesean las partes, libre y responsablemente, las que acuer-den su contenido.Dentro del mismo ámbito del empleo, pero con carac-terísticas propias, se consignan en la Ley medidas especí-ficas sobre los procesos de selección y para la provisiónde puestos de trabajo en el seno de la AdministraciónGeneral del Estado. Y la proyección de la igualdad seextiende a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a lasFuerzas Armadas.De la preocupación por el alcance de la igualdad efec-tiva en nuestra sociedad no podía quedar fuera el ámbitode la participación política, tanto en su nivel estatal comoen los niveles autonómico y local, así como en su proyec-ción de política internacional de cooperación para el desa-rrollo. El llamado en la Ley principio de presencia o com-posición equilibrada, con el que se trata de asegurar unarepresentación suficientemente significativa de ambossexos en órganos y cargos de responsabilidad, se llevaasí también a la normativa reguladora del régimen electo-ral general, optando por una fórmula con la flexibilidadadecuada para conciliar las exigencias derivadas de losartículos 9.2 y 14 de la Constitución con las propias delderecho de sufragio pasivo incluido en el artículo 23 delmismo texto constitucional. Se asumen así los recientestextos internacionales en la materia y se avanza en elcamino de garantizar una presencia equilibrada de muje-res y hombres en el ámbito de la representación política,con el objetivo fundamental de mejorar la calidad de esarepresentación y con ella de nuestra propia democracia.IVLa Ley se estructura en un Título preliminar, ocho Títu-los, treinta y una disposiciones adicionales, once disposi-ciones transitorias, una disposición derogatoria y ochodisposiciones finales.El Título Preliminar establece el objeto y el ámbito deaplicación de la Ley.El Título Primero define, siguiendo las indicacionesde las Directivas de referencia, los conceptos y catego-rías jurídicas básicas relativas a la igualdad, como las dediscriminación directa e indirecta, acoso sexual y acosopor razón de sexo, y acciones positivas. Asimismo,determina las consecuencias jurídicas de las conductasdiscriminatorias e incorpora garantías de carácter proce-sal para reforzar la protección judicial del derecho deigualdad.En el Título Segundo, Capítulo Primero, se establecenlas pautas generales de actuación de los poderes públicosen relación con la igualdad, se define el principio de trans-versalidad y los instrumentos para su integración en laelaboración, ejecución y aplicación de las normas. Tam-bién se consagra el principio de presencia equilibrada demujeres y hombres en las listas electorales y en los nom-bramientos realizados por los poderes públicos, con lasconsiguientes modificaciones en las Disposiciones adicio-nales de la Ley Electoral, regulándose, asimismo, losinformes de impacto de género y la planificación públicade las acciones en favor de la igualdad, que en la Adminis-tración General del Estado se plasmarán en un Plan Estra-tégico de Igualdad de Oportunidades.En el Capítulo II de este Título se establecen los crite-rios de orientación de las políticas públicas en materia deeducación, cultura y sanidad. También se contempla lapromoción de la incorporación de las mujeres a la socie-dad de la información, la inclusión de medidas de efecti-vidad de la igualdad en las políticas de acceso a lavivienda, y en las de desarrollo del medio rural.El Título III contiene medidas de fomento de la igual-dad en los medios de comunicación social, con reglasespecíficas para los de titularidad pública, así como ins-trumentos de control de los supuestos de publicidad decontenido discriminatorio.El Título IV se ocupa del derecho al trabajo en igualdadde oportunidades, incorporando medidas para garantizarla igualdad entre mujeres y hombres en el acceso alempleo, en la formación y en la promoción profesionales,y en las condiciones de trabajo. Se incluye además, entrelos derechos laborales de los trabajadores y las trabajado-
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