D IOS O NO DIOS
El universo existe porque vivimos en él, la belleza existe porque la podemos contemplar, el amor existe porque lo podemos compartir y Dios existe porque lo anterior es posible. ¿Será esto cierto?
Hoy en día se habla demasiado de “Dios”…¿qué Dios? En todo caso, entiendo que hacen falta más voces a favor de un Dios especial, aquellas que resalten un Dios de amor, libertad, unificación, comprensión, compasión y creación, más que un Dios de destrucción y de un gran final. Abrir los ojos a algo más que un concepto que nos hace sentir bien o que llena el vació de nuestras razones, más bien a una realidad que nos rodea por dentro y por fuera, y que nos lleva a nuevos niveles de comprensión una vez reconocemos su existencia.
En una era supra-moderna con “jets”, cohetes y bombas nucleares, “todavía” el ser humano no puede tomar una piedra o mezclar fango y darle vida. Ese “todavía” será un nunca, pues hay que reconocer ese poder “místico” que proviene del más aya, que hace todo posible sin pedir créditos por la labor.
¿Acaso se nos olvida que no solo se escucha por los oídos? También se escucha desde el interior, desde el corazón, desde la observación de las supuestas “casualidades” que tanto se repiten en nuestras vidas, para las cuales no tenemos explicación, pero que traen consigo un mensaje divino. Podrán llamar esto misticismo…pero ¿alguien puede explicar porqué una flor contiene tanta belleza? ¿Por qué existen tantos colores? ¿Por qué una bola inmensa de fuego llamada sol nos calienta a la distancia perfecta? Hay que realizar que al igual que estas cosas son posibles, todos llegamos a existir por razones divinas y propósito.
Nosotros, los seres humanos, tenemos la gran oportunidad de descubrir y relacionarnos con algo inmensamente mayor de lo cual todos formamos parte. Tenemos la oportunidad de no actuar como bestias o como seres elevados.
Ante el argumento de algunos que olvidan a Dios, hay que recordarles con amor como es que su corazón palpita “por si solo” al ritmo perfecto para mantenerlos vivos. ¿No es eso un milagro? ¿Acaso la casualidad se organiza sola? Poco a poco el ciego verá; poco a poco, el sordo escuchará; poco a poco, el mudo testificará; y poco a poco, el insensible sentirá. Es difícil saber a donde Dios se dirige y por lo tanto también a donde nos dirige a nosotros. Nada de esto es mejor definido como lo pensé en un momento de inspiración anterior diciendo:
“Dios a primera vista está loco; como mirar el universo por primera vez y pretender entenderlo. Y cuando pasa algo me pregunto ¿por qué? ¿Por qué ahora? Me doy cuenta de que para el Creador no existe el tiempo y todo es un solo gran evento. Cada vez que me acerco más a Dios, más me muestra el camino correcto, a la marcha me corrige y me lleva a darme cuenta de aquellas cosas que El entiende que debo darme cuenta o aprender. Soy su hijo y el me está criando mientras existo. Deseo ver un orden, pues mi condición humana necesita ver las cosas en orden para entenderlas, pero Dios no necesita eso, El lo ve todo a la vez y quiere que sea como El.”
Tal vez, Dios, esa conciencia universal que sujeta la existencia completa, quiere que seamos locos…tal vez… No es difícil darse cuenta que en la locura es que se encuentra la libertad total.