“La tesis básica, de la propuesta deParticipación Popular, decía que para poder llegar a la descentralización era necesarioprimero realizarla a nivel municipal, conparticipación del ciudadano, ello iba apermitir un fortalecimiento de la democraciadel Estado, en los niveles intermedios ynacionales”.En los primeros años de la década del 90nació a la vida pública la ParticipaciónPopular. Creció, aprendió a valerse por símisma y a esquivar los rigores de ladesconfianza, en un contexto político ysocial donde lo nuevo viene signado deantemano con un pecado original. Unnombre está, más que vinculado,comprometido con su naturaleza, CarlosHugo Molina, su ideólogo y gestor.Este progenitor siguió vigilante los pasosde su retoño, pero sabiendo que marchasolo y por buen camino: “Se convirtió enuna política publica, comenta Carlos Hugo,más allá de que los gobiernos posterioreshayan querido continuar o no con la Ley,ya era una política de Estado, ya no podíavolverse hacia atrás. No puede volversehacia atrás el que se le consulte a la gente,el que los recurso sean entregados yfiscalizados a través de contraloría social”.Se gesta la participación y se genera elcambioDe profesión abogado con especialidad enDerecho Constitucional y Administrativo,Carlos Hugo Molina es una persona conuna impecable y respetada trayectoriaprofesional y política. Desde muy joven sesintió inclinado a temas culturales y socialespor lo que siempre estuvo vinculado aprocesos de desarrollo comunitario, socialy cultural.A finales de la década del 70 formó parteen la creación del grupo Cultural Jenecherú.Este grupo “estaba integrado por jóvenesde clase media con formación musical yliteraria que practicaban como instrumentocultural y de toma de conciencia social ypolítica....sirvió como instrumento catalizador pues expresó las inquietudes sociales deun período de transición política y de iniciodel proceso democrático”1. El empren-dimiento de estos jóvenes fue unaimportante experiencia social para SantaCruz, pues demostró las ampliasposibilidades de “acción organizada enmateria de cultura”.Posteriormente, en la universidad, llegó ase Director de Extensión Universitaria ySecretario General: “Esto me permitióapoyar emprendimientos que estabanvinculados a temas indígenas ycomunitarios, al sacar la universidad fuerade las aulas. En ese trabajo hubo unaacumulación de información y deexperiencia importante. Desde una visiónacadémica, pude realizar algunasinvestigaciones y proponerlas”. Una de esasinvestigaciones estaba relacionadaprecisamente al tema de la participaciónpopular.Con la publicación de estas investigacionesse inició la dinámica de la discusión a nivelnacional. Fue en el primer periodo delpresidente Gonzalo Sánchez de Losadaque se impusieron reformas significativasen el país y se alborotó el colmenar boliviano, después de la inercia que siguióa la recuperación de la democracia, amediados de la década del 80, y posterior implementación del sistema económiconeoliberal.Un antes y un despuésMuchos de los momentos históricos deBolivia tienen un antes y un después. Enmás de una ocasión ese “después” históricoha dejado un sabor amargo en la memoriacolectiva. Pero también ha habido una Leyde Participación Popular.Si en un momento se la resistió, junto aotras Reformas que se impulsaron en lagestión del Movimiento NacionalistaRevolucionario, hoy, después de todo elagua que corrió bajo esos puentes, se sabeque lo mejor que le pudo haber pasado aeste país es la Ley de Participación Popular.Con ella las organizaciones vecinales, lascomunidades indígenas y los puebloslograron sacudirse el polvo de lapostergación, y eligen sus Comités deVigilancia, para administrar con eficacia ytransparencia los recursos que por númerode habitantes les corresponde.La vida después de la ParticipaciónEn su trabajo desde el gobierno, CarlosHugo Molina, dirigió la Secretaría deParticipación Popular, dependiente delMinisterio de Desarrollo Sostenible:“Seformó un equipo de trabajo y nos tocóproponer, elabora y después poner enmarcha la Ley de Participación Popular”.Posteriormente, sobre la base del equipoque trabajó en la dinámica de ParticipaciónPopular, creó el CEPAD (Centro para laParticipación y el Desarrollo Humano), en
La fuerza de la
participación
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Carlos Hugo Molina
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