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Boletín de la Agrupación Local del PSPV-PSOE de Relleu 
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3 - Octubre 2008 Publicación Trimestral
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a España franquista se construyó sobre losrepresaliados y fusilados que hasta 1955llenaron las cárceles y las fosas comunes encampos, cementerios y caminos hasta hoyolvidados.¿ Se le puede llamar civilizado a un paísque, como España, es capaz de vivir durante másde setenta años olvidando a miles de muertosclandestinos y al sufrimiento de sus familiares?. LaDemocracia española ha sido capaz de retirar lossímbolos del franquismo en calles y plazas, perotodavía tiene una deuda histórica con quienesfueron fusilados por aquel régimen fascista, quehizo de la muerte su triunfo, y que siguen sin seridentificados y sin sepultura digna.
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Desde hace meses algunos obispos españolesestán que no paran. Se han vuelto peleones y hanperdido la tranquilidad e incluso la prudencia,haciendo caso omiso de la virtud de la caridad. Sepodría pensar que han dejado de lado el Evangeliopara dedicarse a otros menesteres menossagrados. Incluso podríamos seguir pensando quehan perdido la esperanza que brota de la fe. Losvemos pesimistas, anunciadores de catástrofes,viendo en los acontecimientos que se vansucediendo en nuestro país toda una serie de malesendemoniados que nos llevan al cataclismo final.Son, en definitiva, un ejemplo de esperanza, deprudencia y de templanza estos santos varones.
 
Ejemplos de lo que decimos los tenemos en elobispo Martínez Camino, portavoz de la ConferenciaEpiscopal Española (CEE), y de su Presidente,Cardenal Rouco Varela.Ambos monseñores ( no son los únicos), se hanpermitido toda clase de lindezas contra loshomosexuales, las mujeres que abortan, contraquienes deciden poner fin a sus vidas para dejar desufrir en sus enfermedades terminales, contraquienes defienden las ideas de una sociedad laica,en la que también caben todas las creencias,aunque libre de la tutela de ninguna de ellas; contraaquellos padres que se ponen en manos de laciencia médica para salvar a sus hijos deenfermedades mortales, eligiendo células madre nocontaminadas, y así un largo etcétera. Es decir,contra todo y contra todos los que no admiten laverdad que ellos dicen profesar. La verdad, señoresobispos, está en el mundo físico y social que es loverdaderamente constatable, lo demás son mitos,ideas que se incrustan en la vida real de loshombres y que quieren competir con la verdadcientífica.Tienen todo el derecho a opinar y a exponer susideas y creencias, como es normal en una sociedadplural y democrática, pero no les asiste ningúnderecho a imponerlas. Ni muchísimo menos a quesu moral prevalezca sobre las decisiones de unParlamento Democrático que, como representantede la Soberanía Popular, elabora las leyes que hande regir la convivencia en España. Los obispos
E D I T O R I A L¿EN QUÉ CREEN LOS OBISPOS ESPAÑOLES?
sumario:
1.
¿En qué creen los Obispos Españoles?
TEMAS DEL TRIMESTRE:5.
El Fondo de Inversión Municipal
OPINIONES Y SUGERENCIAS:6.
Tanto de que hablar….
8.
Reflexiones para un Alcalde….
9.
No lo podemos tolerar
10.
Educación para la Ciudadanía (EpC)
11.
Pagina Cultural
 LECTURA DE INTERÉS:13.
¡Enhorabuena!
 14.
Un gobierno que si toma medidas
 
 
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pueden orientar a susfieles, pero nopueden obligar aquienes no lo son queincumplan las leyeslegítimas de unEstado de Derecho,incluso ni siquiera asus propios fieles.Ellos no están porencima de ningunaautoridad políticalegítimamenteconstituida, es más,están, como todociudadano, sujetos alas leyes emanadasdel Parlamento. AEspaña la gobiernasu Parlamento, queelabora las leyes y suGobierno que lasaplica, no la gobiernala ConferenciaEpiscopal , aunque les pese a algunos.Empezaron a promover y a secundarmanifestaciones públicas en contra de leyesaprobadas por el Parlamento , como la Ley deEducación (LOE), Ley del aborto, Ley delmatrimonio homosexual, el divorcio rápido, lasinvestigaciones con células madre, cuyo objetivo escurar enfermedades como la diabetes y otras, laasignatura de la Educación para la Ciudadanía,etcétera. Era una declaración formal de guerra enlas calles en contra de un gobiernodemocráticamente elegido. Para ello contaban,como no, con la ayuda del Partido Popular que seapunta a cualquier cosa con tal de debilitar alGobierno del PSOE (así entiende lo que es haceroposición). De esa unión entre la derecha y laIglesia sabemos mucho los españoles. Ambostienen una buena experiencia histórica en hacerderribar gobiernos democráticos en este país. Porcierto, ¿ qué hicieron los obispos cuando el golpemilitar de Tejero?. Estaban reunidos en sesiónplenaria en la Conferencia Episcopal cuandoapareció ese loco en el Congreso de los Diputados,pistola en mano. No se pronunciaron. Callaron demanera astuta hasta que el Rey salió en defensa delsistema democrático. ¿Quizás les hubiera gustadoel triunfo del golpe de estado?. ¿O esperaron paraapostar a caballo ganador?. Siempre lo mismo estosmonseñores. Nunca quieren perder sus muchosprivilegios. Es posible que algunos de ellosacariciasen la idea de volver a meter bajo palio aldictador de turno.Declaraciones comolas del cardenalCañizares (Toledo)hablando que “lasociedad españolavive una granamenaza social conlegislacionesinjustas”, o las delcardenal Rouco(Madrid) afirmandoque “nuestroordenamiento jurídico ha dadomarcha atrás en losderechos humanos”y que “nos dirigimosa la disolución de lademocracia”, nopodemos evitar unasonrisa ante tamañadesfachatez y tanalto grado decinismo. Atreverse ahablar de “leyes injustas”, de “atentado contra losderechos humanos” y de “disolución de lademocracia”, es, simplemente, nombrar la soga encasa del ahorcado. O sea, que quienes durantesiglos han dominado y subyugado las conciencias,han instituido la Inquisición, persiguiendo y matandoa los disidentes, quienes han llevado bajo palio almayor dictador que ha conocido España,bendiciendo sus crímenes y levantando el brazo enclaro signo fascista, ahora se atreven a darnoslecciones de democracia. Vergüenza les tendría quedar. Si de ellos dependieran los derechos humanos,estos brillarían por su ausencia. Los derechoshumanos en España no solo no están en declive,sino que se han ampliado a los derechos de lasmujeres, de los homosexuales, eliminando todadiscriminación por sexo, religión o ideas, raza uopinión. Ahí les duele. Porque sus mentes retorcidasno aguantan la igualdad y el derecho para todos nisoportan no ser los únicos poseedores de la verdadque, por cierto, la verdad que dicen poseer haregado de sangre y muerte gran parte de la HistoriaY si hablamos de derechos humanos, convienerecordarles a estos monseñores que el Vaticanotodavía no ha puesto en práctica la DeclaraciónUniversal de 1948, ni ha suscrito los dos pactosinternacionales (de 1966) en los que los Estados secomprometen a aplicar estos derechos. La últimaosadía ha sido la oposición del Vaticano adespenalizar la homosexualidad ante la propuesta,en este sentido, hecha a la ONU por la UniónEuropea, ya que la homosexualidad está penada yperseguida en 91 países del mundo, en ocho de
 Los Obispos en una de las múltiples manifestaciones convocadas por el PP
 
 
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ellos incluso son ejecutados con la pena de muerte.Se ve que la Iglesia Católica cree más en el derechopenal restrictivo e inhumano, que en el mensaje deAmor de Jesucristo. Así que ¿con qué autoridad yen nombre de qué verdad se atreven a dar leccionesde moralidad?. Para más cinismo el representantedel Vaticano en Naciones Unidas, el arzobispoCelestino Migliore, no ha tenido el empacho dedeclarar, a continuación de oponerse a ladespenalización, que “...el Catecismo de la Iglesiaes partidario además, desde hace tiempo, de evitartoda marca de injusta discriminación contra laspersonas homosexuales”. El Catecismo dirá eso,pero ellos hacen lo contrario y se quedan tananchos. ¡Qué obscenidad!.No admiten la razón si no es bajo su dominio ysupervisión. No saben que cuando la razón surge yse expande, ya no puede ser controlada por losintransigentes y los dogmáticos. Contraatacantachándonos de anticlericales. No existe elanticlericalismo sin el clericalismo. Es este últimoquien genera al otro. Y no quieren darse cuenta delfenómeno. Ya no recuerdan que la Iglesia españolafue quien controló ideológicamente al país bajo losauspicios de Franco. Iglesia y franquismoamordazaron la libertad de ideas. De eso, y de otrasmuchas cosas, todavía no han pedido perdón a lasociedad española. ¿Qué quieren ahora?.Les incomoda que se hable de los muertos de laGuerra Civil y de los represaliados por el régimenfascista de Franco, con el que la Iglesia de aquelmomento colaboró muy eficientemente. Ahí estánlas investigaciones de los historiadores parademostrarlo, algo que ahora, los estrechos de mentey los manipuladores de la propia historia, quierennegar. Jerarquía, clero y muchos católicos, notodos, es verdad, se ocuparon de denunciar yperseguir, hasta la muerte y la humillación, amuchos españoles de bien.La última hazaña de estos monseñores se centra enla llamada Ley de la Memoria Histórica aprobadapor el Parlamento.El portavoz de los obispos españoles, el tambiénobispo Martínez Camino ha tenido la osadía de decirque esa Ley “reabre heridas”, “perturba la pazsocial” y “siembra cizaña entre los españoles”. Y sequedó tan tranquilo. ¿Quién perturba más la pazsocial y siembra más cizaña, la búsqueda de laverdad y de la justicia o la cadena COPE cadamañana con su agitador desbocado?. El cardenalRouco va más allá y declara que sería bueno paratodos olvidar lo que pasó en la Guerra Civil y en laposguerra. ¿Olvidar?. La Historia no está para serolvidada sino para conocerla. Conocer lo que pasó ypor qué pasó, nos ayuda a restañar heridas que, porel contrario, quedarían abiertas para siempre. Sí a lapaz; sí a la concordia; por supuesto, sí al diálogo;pero nunca olvidar, porque quién olvida el pasadono comprende el presente. Y sin entender elpresente estamos sin horizontes y en manos defanáticos dogmáticos.La pregunta que hay que hacerse es ¿ por qué ,tanto el PP como la Iglesia, tienen tanto interés enpasar página y olvidar una parte importantísima denuestra Historia?. Ellos no han olvidado a susmuertos que han presidido calles y plazas de todaEspaña como héroes nacionales, y otros muchoshan sido declarados beatos y santos por esa mismaIglesia que ahora niega la sepultura a quienes yacenen fosas comunes en las cunetas y en los campos,todos ellos fusilados en los diez primeros años de larepresión franquista, ya terminada la guerra.¿Caridad cristiana se llama eso? ¿Unos, santos yhéroes y los otros sepultados como perros?. ¿Hastacuando estos dos Españas?. ¿Hasta cuando tantocinismo?.Ante toda esta irracionalidad cabe preguntarse :¿creen en Dios los obispos españoles?. ¿Le tienenmiedo al Evangelio?. ¿Por qué no aprenden de sushermanos obispos que trabajan en los paísespobres dejándose la piel y la vida por ayudar a losmás necesitados de la Tierra, y cuyas únicas armasque poseen son la esperanza, la alegría y laconcordia?. ¿Dónde está, pues, la misericordia, lapaz y el perdón que predican los obisposespañoles?. ¿Son obispos de la Iglesia Católica opolíticos disfrazados de obispos?. Sus discursos ydeclaraciones parecen proclamas contra todo lo quese mueve. Quienes profesan la esperanza cristianasaben que es esperanza dentro de la historia ydesde la realidad histórica. Saben que su Dios lespreservará de todo mal. Cosa de la que parecendudar los señores obispos, que prefieren arreglarlotodo a su manera antes que confiar en Dios. Aquí,por lo tanto, no podrían caber los pesimismoshistóricos, ni los modernos y falsos profetas decatástrofes, ni quienes ven en los acontecimientosde la sociedad moderna toda serie de males. A larealidad que nos envuelve a cada momento hayque acercarse con respeto, porque cada realidad delser humano es un misterio. La fe inquebrantableestá más cerca del dogmatismo que desprecia lohumano, porque lo verdaderamente humano estálleno de interrogantes muchas veces sin respuestas.Aunque, parece ser, que los monseñores españolestienen todas las respuestas a todos los problemas.¡Menuda falta de humildad¡ . Y qué miedo produceel pensar que podamos estar en sus manos.Jon Sobrino, jesuita que trabaja en El Salvador, ha
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