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La primera victoria ¿y la última?

La primera victoria ¿y la última?

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Published by: Eduardo B. M. Allegri on Oct 02, 2012
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La primera victoria ¿y la última?
Por Miguel Domingo Aragón
(*)
 En 1810, después del célebre episodio de Cabeza de Tigre, donde dejaron su vida elgobernador de Córdoba, el francés Liniers y otros capitostes del régimen, Balcarce (elgeneral graduado Antonio González Balcarce) siguió su marcha hacia el Norte a fin deprocurar que las ciudades hermanas del Virreinato secundaran la decisión tomada porBuenos Aires, la "hermana mayor", el 25 de mayo. Naturalmente, cuanto más próximaestuviese la presencia militar más espontánea sería la adhesión de "los pueblos".Otro tanto hacía, también a toda prisa, el brigadier Nieto desde Lima, con dirección alSur. Ambos jefes contaban con un levantamiento popular en el frente opuesto ya quesólo eran ideas -y, en algunos casos, intereses personales- lo que los separaba. Laspoblaciones eran las mismas. Se había desencadenado una guerra civil.Balcarce era el único militar más o menos aparente con que contaba la revolución.Había combatido contra los ingleses cuando las invasiones y contra las tropas deNapoleón en España. Pero pasaría a la historia por un encuentro desordenado, sostenidoen un lugarejo del Alto Perú, bajo el solazo del trópico, con mil hombres por bando, enel que ni siquiera se sabe con seguridad que hubiese estado presente.En octubre fueron a encontrarse sobre el territorio del Alto Perú. El coronel Córdoba, ala vanguardia del ejército de Nieto, debe desprender unas divisiones para sofocar lasublevación de Cochabamba, ese mes, pero son derrotadas en Ayohuma. Balcarceavanza sin inconvenientes. Ha dejado más de la mitad del ejército en Jujuy para que losporteños se repongan de una marcha de 1.600 kilómetros y se adapten a la altura y élsigue con quinientos soldados del lugar. En Yavi, a más de trescientos kilómetros, seencuentra algo desconectado de su base y resuelve detenerse hasta que le lleguenrefuerzos. Le llegaron de donde no los esperaba: trescientos milicianos de Tarija, almando del capitán salteño Martín Miguel de Güemes.Las tropas realistas, que en ese momento ocupaban Tupiza, retroceden hasta Cotagaitadonde, sumadas a las del coronel Córdoba redondean un efectivo de unos dos milhombres y diez piezas de artillería. Allá los atacan los nuestros y se tirotean durantecuatro horas. Los partes de ellos presentaron este encuentro como un triunfo, pero sequedaron en el sitio donde estaban parapetados. Uno de los nuestros, Manuel Martínezde Lea Plaza, escribió quince días después:
"Caminamos esa noche toda la noche, quesi los de arriba no hubieran andado tan cobardes nos apresan a todos..." 
. Pero elmismo día del combate había escrito José de Córdoba a su jefe, Vicente Nieto:
"Mistropas han avanzado en persecución de ellos, pero descubro que están formando doscolumnas y tal vez emprenderán de nuevo el ataque, por lo que he mandado que se meretiren las avanzadas y ocupen los puntos de defensa..." 
. Quiere decir que no lospersiguieron sino que fueron a buscarlos; cuando los encontraron, se volvieron. Noobstante, en una relación del teniente de navío José María Miranda, realista, meses mástarde, se dice:
"faltó persecución, porque los peones de la caballería huyeron..." 
. (¡Losvencedores!).

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