Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword or section
Like this
2Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
El talón de hierro

El talón de hierro

Ratings: (0)|Views: 18 |Likes:
Published by Afs Gutenberg

More info:

Published by: Afs Gutenberg on Oct 06, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

12/09/2012

pdf

text

original

 
1
El talón de hierroEl talón de hierronovela de anticipación socialnovela de anticipación social
J
ACK 
 
LONDON
CAPÍTULO IMI ÁGUILALa brisa de verano agita las gigantescas secuoyas y las ondas de la Wild Water cabrilleancadenciosamente sobre las piedras musgosas. Danzan al sol las mariposas y en todas parteszumba el bordoneo mecedor de las abejas. Sola, en medio de una paz tan profunda, estoysentada, pensativa e inquieta. Hasta el exceso de esta serenidad me turba y la torna irreal. Elvasto mundo está en calma, pero es la calma que precede a las tempestades. Escucho yespío con todos mis sentidos el menor indicio del cataclismo inminente. ¡Con tal que no sea prematuro! ¡Oh, si no estallara demasiado pronto!
11
La segunda revuelta fue en gran parte la obra de Ernesto Everhard, aunque, naturalmente,en cooperacn con los deres europeos. El arresto y la ejecucn de Everhardconstituyeron el acontecimiento más notable de la primavera de 1932. Pero había preparadotan minuciosamente ese levantamiento, que sus camaradas pudieron realizar igualmente sus planes sin demasiada confusión ni retardo. Después de la ejecución de Everhard, su viudase retiró a Wake Robin Lodge, una casita en las montañas de la Sonoma, en California.Es explicable mi inquietud. Pienso y pienso, sin descanso, y no puedo evitar el pensar. He
 
2
vivido tanto tiempo en el corazón de la refriega, que la tranquilidad me oprime v miimaginación vuelve, a pesar mío, a ese torbellino de devastación y de muerte que va adesencadenarse dentro de poco. Me parece oír los alaridos de las víctimas, ver, como ya lohe visto en el pasado
2
, a toda esa tierna y preciosa carne martirizada y mutilada, a todasesas almas arrancadas violentamente de sus nobles cuerpos y arrojadas a la cara de Dios.¡Pobres mortales como somos, obligados a recurrir a la matanza y a la destrucción paraalcanzar nuestro fin, para imponer en la tierra una paz y una felicidad durables!
2
Alusión evidente a la primera revuelta, la de la Comuna de Chicago.¡Y, además, estoy completamente sola! Cuando no sueño con lo que debe ser, sueño con loque ha sido, con lo que ya no existe. Pienso en mi águila, que batía el vacío con sus alasinfatigables y que emprendió vuelo hacia su sol, hacia el ideal resplandeciente de la libertadhumana. Yo no podría quedarme cruzada de brazos para esperar el gran acontecimiento quees obra suya, a pesar de que él no esté ya más aquí para contemplar su ejecución. Esto es eltrabajo de sus manos, la creación de su espíritu
3
. Sacrificó a eso sus más bellos años yofreció su vida misma.
3
Sin que esto implique contradecir a Avis Everhard, puede hacerse notar que Everhard fuesimplemente uno de los muchos y hábiles jefes que proyectaron la segunda revuelta. Hay,con el curso de los siglos, estamos en condiciones de afirmar que, aunque Ernesto hubiesesobrevivido, el movimiento no habría por eso fracasado menos desastrosamente.He aquí por qué quiero consagrar este período de espera y de ansiedad al recuerdo de mimarido. Soy la única persona del mundo que puede proyectar cierta luz sobre esta personalidad, tan noble que es muy difícil darle su verdadero y vivo relieve. Era un almainmensa. Cuando mi amor se purifica de todo egoísmo, lamento sobre todo que ya no estémás aquí para ver la aurora cercana. No podemos fracasar, porque construyó demasiadosólidamente, demasiado seguramente. ¡Del pecho de la humanidad abatí ida arrancaremosel Talón de Hierro maldito! A una señal convenida, por todas partes se levantarán legionesde trabajadores, y jamás se habrá visto nada semejante en la historia. La solidaridad de lasmasas trabajadoras está asegurada, y por primera vez estallará una revolución internacionaltan vasta como el vasto mundo
4
.
 
3
4
La segunda revuelta fue verdaderamente internacional. Era un plan demasiado colosal para que hubiera podido ser elaborado por el genio de un solo hombre. En todas lasoligarquías del mundo los trabajadores estaban listos para levantarse a una señal convenida.Alemania, Italia, Francia y toda Australia eran países de trabajadores, Estados socialistasdispuestos a ayudar a la revolución de los demás países. Lo hicieron valientemente; y fue por eso que, cuando la segunda revuelta fue aplastada, fueron aplastados ellos también por la alianza mundial de las oligarqas y sus gobiernos socialistas fueron a su vezreemplazarlos por gobiernos oligárquicos.Ya lo veis; estoy obsesionada por este acontecimiento que desde hace tanto tiempo hevivido día y noche en sus menores detalles. No puedo alejar el recuerdo de aquel que era elalma de todo esto. Todos saben que trabajó rudamente y sufrió cruelmente por la libertad; pero nadie lo sabe mejor que yo, que durante estos veinte años de conmociones hecompartido su vida y he podido apreciar su paciencia, su esfuerzo incesante, su abnegaciónabsoluta a la causa por la cual murió hace sólo dos meses.Quiero intentar el relato simple de cómo Ernesto Everhard entró en mi vida, cómo suinfluencia sobre mí creció hasta el punto de convertirme parte de él mismo y qué cambios prodigiosos obró en mi destino; de esta manera podréis verlo con mis ojos y conocerlocomo lo he conocido yo misma; sólo callaré algunos secretos demasiado dulces para ser revelados.Lo vi por primera vez en febrero de 1912, cuando invitado a cenar por mi padre
5
, entró ennuestra casa de Berkeley
6
; no puedo decir que mi primera impresión haya sido favorable.Teníamos muchos invitados, y en el salón, en donde esperábamos que todos nuestroshuéspedes hubieran llegado, hizo una entrada bastante desdichada. Era la noche de los predicantes, como papá decía entre nosotros, y verdaderamente Ernesto no parecía en susitio en medio de esa gente de iglesia.
5
John Cunningham, padre de Avis Everhard, era profesor de la Universidad del Estado enBerkeley, California. Su especialidad eran las ciencias físicas, pero se dedicaba a muchasotras investigaciones originales y estaba considerado como un sabio muy distinguido. Sus principales contribuciones a la ciencia fueron sus estudios sobre el electrón y, sobre todo,

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->