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Carl Rogers y la Psicología Transpersonal

Carl Rogers y la Psicología Transpersonal

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Published by Vayu Sakha
El autor comparte algunas experiencias particulares de Carl Rogers y objeta su posible posicionamiento como psicólogo transpersonal.
El autor comparte algunas experiencias particulares de Carl Rogers y objeta su posible posicionamiento como psicólogo transpersonal.

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Published by: Vayu Sakha on Oct 06, 2012
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03/16/2014

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 Nuestro vino existió antes de lo que ustedes llamanla uva y la vid.
Ibn el-Farid
La afirmación de que Carl Rogers era lo que en la actualidad se conoce como “psicólogotranspersonal”, o de que se convirtió al “movimiento transpersonal” debido a una serie deexperiencias que tuvo a edad avanzada, es algo que carece de fundamentos.
Resumen
:Para comprender adecuadamente la compleja relación de Rogers con estos temas, ha de tenerse en cuenta que él no seajustó a gran parte de la conducta asociada con los psicólogos transpersonales, si bien desde comienzos de su trabajoen la terapia centrada en el cliente tuvo experiencias que deben reconocerse como afines con la esencia de lo“transpersonal”.El propósito de este artículo es examinar la diferencia entre la evidencia externa y la genuina experiencia interior, afin de animar a los lectores a una exploración más profunda de este contraste.
Hay una pequeñacomparaciones entre el psicólogo norteamericano Carl Rogers y otras destacadas figurasprofesionales. Los investigadores han relacionado las ideas de Rogers con las de psicoanalistas comoSigmund Freud, Carl Jung y Heinz Kohut; con las del psiquiatra Milton Erickson, el antropólogoGregory Bateson, el comunista H.C. Boyte, el pedagogo Paulo Freire, el filósofo Martin Buber y elpolítico Franklin Roosevelt.En cierta oportunidad, mientras hacía una comparación entre actividades disímiles con la prácticade la psicoterapia de Carl Rogers, el inocente estilo del Sr. Rogers -un reconocido anfitrión de unprograma para chicos de la televisión norteamericana- de pronto se vio conmovido. Se encontrabafrente a un psiquiatra que decía aplicar tratamientos de shock electroconvulsivos “centrados en elcliente” y que sus pacientes lo apreciaban. La “filosofía” de Carl Rogers también ha sido comparada a la del budismo zen, a las flores de Bach, ala doctrina cristiana del pecado original y a las virtudes del Nuevo Testamento. Y hasta su luchaprofesional contra la ortodoxia psiquiátrica se la ha visto próxima a la de Martín Lutero contra laIglesia Católica.El enfoque centrado en la persona de Rogers (aplicado a la psicoterapia, a la educación, a pequeñosgrupos de encuentro, a grandes grupos reunidos para mejorar la comprensión transnacional, a laexploración de conflictos intergrupales y al aprendizaje sobre la naturaleza de la cultura y suformación) se ha visto sujeto a muchas de semejantes distorsiones. Cierto profesor de unauniversidad, por ejemplo, sugirió unir “el tema del enfoque centrado en la persona” con el Tai ChiChuan. Y recientemente me he encontrado con propuestas para juntar el enfoque centrado en lapersona con la técnica taoísta de la “órbita microcósmica”; y hasta con la no menos seria invitación aunirla con una filosofía médica francesa sobre el desarrollo humano basada en la arquitectura deloído interno.pero prolífica industria académica que se ha erigido sobre la base de múltiples
 
Otro pasatiempo de similar estilo es construir elaborados argumentos para demostrar que Rogersestuvo en la línea existencialista en declive, para así poder increparlo por no admitir su deuda con suspredecesores. Pero las actitudes y conductas dentro de su enfoque se fueron desarrollando de maneraindependiente, sin tener ningún tipo de contacto con la filosofía existencial. Su trayectoria se cruzócon los existencialistas mientras era director del Counseling Center en la Universidad de Chicago,cuando ya su mayor obra sobre psicoterapia se hallaba firmemente establecida. Dice Rogers:
Debido a la insistencia de mis estudiantes llegué a conocer a Martin Buber (primero a través de sus escritos y luegopersonalmente) y a Sören Kierkegaard. Me sentí enormemente respaldado en mi nuevo enfoque, que con sorpresa vi queera una marca personal de la filosofía existencial (Rogers, 1980, pág. 39).
Durante su carrera, muchas veces se dio que aparecía alguien que le señalaba las similitudes de sutrabajo con el de algún otro personaje. En ese entonces, cuando las semejanzas eran “afines”, comoen el caso de los existencialistas, Rogers utilizaba sus elaborados conceptos para comunicar sus ideasa una audiencia mucho más amplia. De igual forma, su intención como psicoterapeuta y sus métodosde investigación se concentraron en el
 fenómeno
de la terapia efectiva. Tal es así que se puedenencontrar muchos ejemplos de fenomenología en su trabajo, aunque esto no significa que sesuscribiera a la filosofía más allá de las coincidencias con sus propios esfuerzos.Dentro de esta moda por hacer diversas comparaciones, durante los últimos diez años ha venidoaumentando el número de insinuaciones de que Rogers fue un psicólogo transpersonal cuando teníauna edad avanzada. Y muchas de tales afirmaciones implican que permitió las situaciones límitespropias de aquella disciplina (véase por ejemplo a Boainain, 1996).Por lo tanto, considerando todos estos hechos, el presente artículo pretende aclarar -hasta donde mees posible- la relación de Carl Rogers con lo transpersonal.Se dice que el psiquiatra suizo, Carl Jung, acuñó el término “transpersonal” mientras escribía sobre“el inconsciente colectivo”. Y desde entonces esta palabra ha continuado significando algo así como“más allá de lo personal”. Como la mayor parte de la disciplina psicológica, la psicologíatranspersonal pretende ayudar al individuo a lograr una autocomprensión más profunda, a mejorarla salud de su mente y de su cuerpo y a llevar una vida más efectiva. Al trabajar con clientes demanera individual, se dice que los psicólogos transpersonales tratan con “más que la simple
 persona
”. Ellos centran su atención “en la persona toda: espíritu, mente y cuerpo”.Si bien este también podría ser el objetivo de otras psicoterapias, es debido a los medios que empleanque los psicólogos transpersonales se diferencian de sus colegas. Para lograr sus objetivos analizansueños, exploran las “experiencias picos” o ahondan en el fenómeno paranormal, como la revelaciónde “vidas pasadas”. Otros métodos pueden ser la provocación de estados alterados de conciencia através del uso de drogas, de hipnosis, de la imaginación guiada, de ejercicios de respiración, de lameditación y demás prácticas “espirituales”.Ahora bien, es improbable que Rogers hubiese aprobado siquiera algunas de tales actividades, enespecial aquellas en las que el terapeuta ejerce su control autoritario sobre el cliente. En realidad, nose le podría considerar un psicólogo transpersonal en estricto sentido.
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¿Qué es la psicología transpersonal?
 
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¿La cláusula del abuelo?
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Los médiums y el mundo de los espíritus
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Las opinionesCuando un nuevo campo de aplicación es puesto bajo control legislativo, las disposicionesreguladoras normalmente incluyen una cláusula que le permite a la gente ya reconocida en taldisciplina a considerarse como autoridad. A esto se le denomina la “cláusula del abuelo”.Con frecuencia he escuchado a los psicólogos transpersonales hacer referencia a Carl Rogers de estamanera. Lo entienden algo así: “Puesto que la psicología humanista se considera parte delfundamento de la psicología transpersonal, y ya que Rogers hizo una significativa contribución a laprimera, él es, por lo tanto, un psicólogo transpersonal”. Considerando que la psicologíatranspersonal puede que se haya apoyado parcialmente en su trabajo, él está lógicamente conectadoa la misma, pero eso no necesariamente lo convierte en un especialista de tal disciplina. Rogers deninguna manera desarrolló su teoría psicológica para que fuese fundamento de la psicologíatranspersonal.Con regularidad se señala que el interés de Rogers por “el mundo de los espíritus” -en especial através de los médiums a los que acudió luego de la muerte de su esposa- prueba que adoptó unaperspectiva transpersonal, y que si hubiese tenido tiempo se habría convertido en un psicólogo de esadisciplina.No puedo decir que hubiese sido de él de haber tenido más tiempo, pero sobre sus impresiones sobrelos médiums y “el mundo de los espíritus” es algo de lo que conozco un poco.Carl Rogers construyó sus opiniones a partir de una combinación de su experiencia, de lo queaprendía de la investigación científica y de los informes de gente conocedora. Normalmente lasconclusiones a las que no había podido verificar por experiencia propia, pero a las que “sentíacorrectas”, las respetaba como provisionales. Incluso era cuidadoso al generalizar aquellas que sí había podido verificar.Hay un documento que a veces se usa para apoyar la hipótesis de que Rogers había sido un psicólogotranspersonal, un texto en donde aparece la siguiente frase: “¿Necesitamos 'una' realidad?”(Rogers, 1980). Pero la frase está lejos de ser una base adecuada. En aquel artículo, el autor se valedel tema de los estados mentales no convencionales para llegar a una conclusión sobre el fenómenopsicosocial, no sobre la espiritualidad. Es decir, ve que cada quien percibe al mundo de maneradiferente y que al apreciar esas diferencias la comunicación entre las personas podría mejorar.Al comenzar aquel artículo, Rogers cita al físico James Jeans, quien sugirió que “el universocomienza a emerger más como un gran
 pensamiento
que como una gran máquina”. Mencionatambién los símbolos arquetípicos que aparecen en los sueños, descubiertos por Carl Jung; lasexperiencias fuera-del-cuerpo del ingeniero Robert Monroe, los experimentos sobre estadosalterados de conciencia del médico John Lilly y otros sucesos más. Rogers entiende que talesinformes son demasiado convincentes para rechazarlos. Se ve animado, entonces, a la ideaprovisional de que:
Todos estos hechos indican que
 pareciera
existir un vasto y misterioso universo, quizás una realidad interior o un mundodel espíritu del todos somos parte sin saberlo (pág. 101-102).

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