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Las estrellas que se desprenden del cielo
Karla ChinchillaAsociación Salvadoreña de Astronomía, ASTROLos sistemas meteorológicos que desde hace días han llegado al territorio salvadoreñohan limpiado los cielos de humedad, con lo que los aficionados a la astronomía puedendisfrutar ya de la temporada de observación.Además de contemplar planetas y objetos del cielo profundo como cúmulos estelares ygalaxias, los observadores de los cielos nocturnos pueden sorprenderse por losmeteoros, comúnmente llamados estrellas fugaces.Los meteoridos son diminutas partículas del tamaño de un grano de arena, generalmenteresiduos de cometas que giran alrededor del Sol en órbitas elípticas. Si uno de estosobjetos se evapora en la atmósfera terrestre, se llama meteoro; pero si es tan grande quetraspasa la atmósfera y cae en el suelo, se le llama meteorito.
Vista de las Leónidas 2002 desde España.Foto por Juan Carlos Casado e Isabel Graboleda.
Desde el momento que un cuerpo entra en contacto con la atmósfera terrestre produceun enorme rozamiento con sus estratos, cada vez más cargados de gases, lo que generaun calentamiento. Durante este proceso, el objeto convierte su energía cinética entérmica, que se distribuye entre su propio cuerpo y los átomos de la atmósfera. Alrecibir la energía, un gran número de estos átomos se ionizan ocasionando una largaestela de iones; las recombinaciones de estos iones y los electrones producidos crean laluminosidad.
 
Si la estela es muy profunda, se hará visible incluso a grandes distancias. Hay casos enlos que los meteoros alcanzan una luminosidad muy grande, llegando a superar aestrellas y planetas muy luminosos, se habla en estos casos de bólidos.Amparados por la oscuridad del cielo, se puede observar alrededor de una docena demeteoros en cualquier noche. Pero en algunas ocasiones, según la ubicación de la Tierraen su órbita alrededor del Sol, el planeta se inunda con lluvia de meteoros.Cuando hay una lluvia de meteoros, por motivos de perspectiva, éstos parecen queprovienen desde un único punto en el cielo, razón por la que casi todas las lluvias sebautizan con el nombre de la constelación (radiante) donde se localiza el punto. Así, lafamosa lluvia de meteoros Perseidas, difícilmente vista desde El Salvador por latemporada lluviosa de agosto, tiene como radiante la constelación de Perseo.
¿Adiós a las Leónidas?
Todos los meses de noviembre, siguiendo su ruta orbital alrededor del Sol, la Tierrapasa por nubes de polvo dejadas por el cometa 55P/Tempel-Tuttle, produciendo lafamosa y gloriada lluvia de meteoros Leónidas.Esta lluvia de meteoros ha dejado grandes experiencias de observación de meteoros paramiles de personas. En 1966, observadores pudieron contar cuarenta meteoros porsegundo en Estados Unidos. En El Salvador, desde 1998 al año 2002, esta lluvia demeteoros brindó a los aficionados grandes satisfacciones: en la madrugada del 19 denoviembre de 2002, desde el Observatorio Astronómico San Juan Talpa (departamentode La Paz), se contabilizaron 753 meteoros leónidas en 50 minutos, durante el momentomáximo de la lluvia.Para este 2006, los cálculos de Leónidas eran más favorecedores que los anteriores 2004y 2005. Bill Cooke, director de la Oficina de Entornos Espaciales sobre Meteoritos enHuntsville, manifestó que las expectativas eran más de 100 leónidas por hora. Unpronóstico muy bajo a las Leonidas de 2001 y 2002, pero muy bueno para ser una de lasmejores lluvias de estrellas de este año.Cada vez que el cometa visita el interior del Sistema Solar, cada 33 años, se crea unanueva nube de polvo y rocas que la Tierra atravesará. No todas estas nubes deescombros de cometa son iguales. Según Cooke, una nube de Leónidas con la que laTierra impactó en 1998 estaba repleta de partículas del tamaño de rocas que setransformaron en bolas de fuego brillantes cuando impactaron con la atmósfera. En este2006, la nube con la que se impactó era exactamente lo contrario. La mayor parte de ellaestaba compuesta por polvo fino.A pesar de que los cálculos favorecían a los observadores del oeste de Europa, África,Brasil y el este de Norte América, los astrónomos aficionados de Centroaméricasalieron a observar la noche del sábado 18 y madrugada del domingo 19 de noviembre.Los registros de observación de los grupos fueron extremadamente bajos: desde dosmeteoros reportados desde el volcán Masaya, Nicaragua; hasta 69 vistos por un grupoubicado en la playa de Monterrico, Guatemala.
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