• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
 
0. INTRODUCCIÓN.El capitalismo necesita la desigualdad para poder funcionar, y continuamentereproducela desigualdad como parte de su normal funcionamiento. Sheila D. Collins.Estas impresiones / reflexiones / provocaciones sobre la pobreza y ladesigualdad en los Estados Unidos de América (EUs) las voy a distribuir en cuatroepígrafes. El primero consiste en un pequeño ensayo que me permita hacer unalectura sobre como interpreto, en general, las realidades de pobreza y mendicidad,caridad y justicia. El segundo está dedicado a esbozar los rasgos más esencialesde lo que debiera ser una interpretación crítica de la pobreza. El tercero seconcentra en la forma de como una gran mayoría de académicos norteamericanos
 explican / describen que entienden por pobre y/o pobreza en este país: desde losconceptos y definiciones hasta la cuantificación y valoración de los resultados delas políticas de bienestar que se están aplicando para paliar la incidencia de lapobreza. En el cuarto explico como la Renta Básica (RB) simplificaría todo esteaparatoso sistema mínimo de protección social; el hecho de que la RB se concedauniversalmente a cada ciudadano sin ninguna contrapartida evita todas lasdisfuncionalidades de los sistemas tradicionales, tanto en términos de anular lastrampas del desempleo y la pobreza como, a su vez, la de reducir el costeeconómico y la organización burocrática que estos sistemas conllevan implícitospara controlar al usuario.1. ENSAYO (mínimo) SOBRE LA POBREZA Y LA MENDICIDAD, LA CARIDAD Y LA JUSTICIA1.1. Pobreza y mendicidad: una cara del proceso de despersonalización en elsistema burgués.La mendicidad es el estadio final de la pobreza. José Iglesias FernándezEn las sociedades capitalistas, la Pobreza es frecuentemente considerada comoun estado de holgazanería e irresponsabilidad individual, o, algunas veces, comode santidad y bienaventuranza. Lo que rara vez se piensa es que supone laconsecuencia de no encontrar empleo en el mercado de trabajo asalariado, o que lossalarios que pagan los empresarios estén muy por debajo del umbral de pobreza.1Hay que empezar a decir que la pobreza es uno de los castigos del sistemacapitalista. Una persona pobre no es más que una persona desechada o menospreciadapor el sistema; el correctivo que sufre es el del descenso social a la condiciónde pobre. Y una vez atrapada por esta condición, por lo común, al no serconsciente de este proceso, la persona enganchada en esta situación de pobreza secomportará de una forma modosa, disciplinada, sumisa, leal, y hasta agradecida.Normalmente, será una persona honrada, limpia, y alguna hasta piadosa e irá amisa. Sus maneras responderán más a lo que el sistema capitalista considera socialy cívicamente correcto, de forma que usted podría sentar a un pobre en su mesa,que no abusaría de su confianza. A la persona empobrecida todavía le queda laesperanza de recuperar su estatus social dentro de la sociedad capitalista; pocasveces relaciona su condición de pobreza con no haber encontrado un comprador(empresario) a quien vender su fuerza de trabajo, o que su valor de uso apenastiene un valor de cambio (bajos salarios).Por el contrario, a la Mendicidad se la considera como un estado de fealdad,suciedad, y mal olor. Aparte de mugrientos y frecuentemente alcohólicos, laspersonas mendigas suelen ser rebeldes, liantas, desordenadas, indisciplinadas,desagradecidas, insensibles, desconfiadas, y hasta agresivas. No reconocenprincipios ni tienen modales. Algunas personas indigentes hasta pudiera quellegasen a matarle por dos pesetas. Además, se dice que son descreídas, de formaque cuando se acercan a las iglesias es únicamente para pedir, no para rezar oagradecer. Son personas consideradas por la sociedad capitalista como inmorales y
 
anti-cívicas, de manera que se les ve hacer sus necesidades 2 o vomitar encualquier lugar, incluso encima de su mesa si usted les invitase alguna vez. Unmendigo es fuerza de trabajo en descomposición, que sirve de testigo contra lastentaciones que parte de la población pueda tener de retirar su oferta del mercadode trabajo, con la consecuente presión para introducir indisciplina en el ejércitode reserva que necesita el sistema para pagar salarios de pobreza.Ahora bien, mientras la Mendicidad molesta al sistema, la Pobreza no, más biensirve para que la Riqueza pueda de vez en cuando alardear de caritativa,bondadosa, ecuánime, condescendiente y magnánima con ella. Mientras un pobre esuna persona conservadora por educación, alguien que desea y está esperando mejorarsu suerte en la sociedad burguesa, y de aquí que los ricos tengan conmiseración
 con los pobres, por el contrario, un mendigo es una persona indisciplinada, sinvoluntad para asumir las buenas costumbres exigidas por las normas de convivenciade la sociedad capitalista. De todos formas, los ricos saben que el mendigotampoco es peligroso ya que solo abjura de la disciplina que impone el modelo deconsumo capitalista, que es el de buscar empleo asalariado para ganarse la vida.También saben que carece del amor propio y el coraje o espíritu de lucha pararepudiar las migajas que diariamente le ofrecen las personas pudientes ycaritativas. En otras palabras, mientras el mendigo es un rebelde sin causa, elpobre es una persona que a menudo no ve la causa que tendría que provocarle lalucha contra el capitalismo.Por tanto, no es de extrañar que la Riqueza sea caritativa con la Pobreza eimplacable con la Mendicidad. La mayoría de los pobres acepta y acoge con buenosojos los programas de asistencia que organiza el sistema, mientras que losmendigos frecuentemente prefieren la vida de la calle, vivir sin techo, antes queaceptar las normas y exigencias que imponen las entidades caritativas. En estesentido, se puede decir que el mendigo tiene una vena de acratismo que no gusta alas clases dominantes ni a los ciudadanos que observamos fielmente las normas de
 conducta que nos ha inculcado el sistema.La Mendicidad es el estadio final de la Pobreza, el último peldaño de ladegradación que la persona experimenta en el proceso de empobrecimiento delsistema capitalista. Ahora bien, como el número de mendigos no es todavía losuficientemente significativo en las sociedades desarrolladas actuales, de momentoestas reflexiones / impresiones / provocaciones las concentraré preferentemente enel fenómeno de la Pobreza. De todas maneras, si tenemos en cuenta la evolución queestá sufriendo el colectivo de los mendigos, probablemente el estudio de laMendicidad en el muy cercano futuro cobrará una mayor relevancia.3 Lo que quieroindicar entonces es que el pobre y el mendigo son el desecho social del sistemacapitalista. Con la Pobreza, todavía tiene alguna consideración y le aplicaalgunas medidas de reciclaje (políticas de caridad). En cambio, con la Mendicidad,como no es alarmante por ahora, la deja que se pudra directamente en loscallejones y parques de sus ciudades y pueblos, esperando que llueva y el agua selleve los restos por las alcantarillas.Como resumen, solo me queda recordar aquella hipótesis que Harrigton adelantóen 1962: los pobres [y los mendigos] son políticamente invisibles, desarticulados
 y sin ningún poder. Yo ampliaría la idea en el sentido de que todo ecosistema,
 para poder sobrevivir, ha de reproducir las condiciones y la clase de seres quenecesita para su sostenibilidad: es decir, su tipo de mendigos, de pobres, deciudadanos, de trabajadores, de élites, de clases dominantes y dominadas. En elmomento que se rompa la cadena reproductiva, otro ecosistema reemplazará esteterritorio.Pero no acaba aquí la historia. La otra cara de la despersonalización en elsistema capitalista se da cuando una parte de la población consigue empleo. Lapersona ha de convertirse en fuerza de trabajo para poder sobrevivir. Es lacosificación que impone el proceso productivo capitalista, el hecho de que laspersonas han de convertirse en una mercancía más que pueda comprarse y venderse,al igual que el resto de los productos y servicios que se intercambian en losmercados del sistema capitalista. Es lo que se conoce familiarmente como el
 
proceso de alienación.41.2. Pobreza y Caridad: amigas de toda la vida.
No obstante, existe otra visión académica de la cultura de la pobreza,
 cultura que ha ido cambiando o conviviendo, de acuerdo con los intereses y laideología de los poderes dominantes de cada momento.a) Desde una cultura religiosa de la pobreza
 Al pobre hay que mantenerlo vivo pobre. José Iglesias FernándezRaices doctrinales. Históricamente, podemos fácilmente detectar la existenciade una cultura de la pobreza que posiblemente comenzó a gestarse desde que elhombre empezó a dar los primeros pasos. También es casi seguro que, simultánea yparalelamente, debió aparecer una cultura de la caridad que, pasado el tiempo ycon la institucionalización de la religión en iglesias, estas acabaríanmonopolizando las ayudas privadas y estatales dedicadas a la asistencia de lospobres: en cierto sentido, los pobres se han de respetar como una parte de lapropiedad privada de las iglesias.5No debemos olvidar que, en las sociedades Occidentales, las iglesias contradición judeocristiana jugaron un papel decisivo a la hora de conformarpsicológicamente una actitud caritativa en los ricos y otra de mansedumbre en lospobres. Para San Pablo, sólo Dios es justo, pues es el que otorga justicia, einjustos los hombres, por estar sujetos al pecado original. Desde el momento de laexpulsión del Edén por Yavé Dios, los hombres [gentiles y judíos] quedaron fueradel camino de la justicia; solamente alcanzarán la situación de justos cuandocumplan con la Ley de Dios: La justicia es una relación entre Dios y el hombre; lacaridad es una relación que se da sólo entre los hombres. El hombre únicamente sepodrá salvar por la fe en Jesucristo.Por lo tanto, la justicia social no entró a formar parte de su credodoctrinario, de su moral judeocristiana; si la justicia era divina, no podía sersocial.6 Esto no quiere decir que San Pablo se puso de espaldas a la realidadsocial en la que vivía, sino a que consideraba el trabajo como un elemento deredención contra el pecado humano. Las relaciones de esclavitud y servidumbre quese manifestaban en las Escrituras y durante su tiempo de vida, aparecíanreconocidas en los preceptos que Dios entregó a Moisés.7 Más bien se puede decirque incluso tomaba partido, pues el Apóstol jamás se olvidaba en sus epístolas derecordar y encarecer a sus comunidades la obediencia que debían a las autoridadespúblicas, así como el espíritu de sumisión que los siervos habían de manifestar asus amos:"Todos habéis de estar sometidos a las autoridades superiores, que no hayautoridad sino por Dios, y las que hay por Dios han sido ordenadas, de suerte quequien resiste a la autoridad, resiste a las disposiciones de Dios, y los que laresisten se atraen sobre sí la condenación. Romanos, 3, 1-2.
Los siervos que están bajo el yugo de la servidumbre tengan a sus amos por
 acreedores a todo honor, para que no sea deshonrado el nombre de Dios ni sudoctrina. Los que tengan amos fieles no los desprecien por ser hermanos, antessírvanles mejor, porque son fieles y amados los que reciben el beneficio. Esto eslo que debes enseñar e inculcar. I Timoteo, 6, 1-2.
No parece que San Pablo se haya cuestionado las consecuencias que tiene laesclavitud 8 para el ser humano, especialmente cuando el yugo de la servidumbresupone una relación de sometimiento entre personas creadas a imagen suya, a
 imagen de Dios. Para el apóstol de los gentiles son más peligrosos los falsos
 doctores que los ricos. Con los primeros es beligerante e intransigente, mientrasque con los segundos es tolerante y comprensivo. Comparemos como define a uno yotro grupo:Si alguno enseña de otra manera y no presta atención a las saludables palabras
 de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que se ajusta a la piedad, es unorgulloso que nada sabe, que desvaría en disputas y vanidades, de donde nacenenvidias, contiendas, blasfemias, suspicacias, porfías de hombres de inteligencia
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...