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by rodri200000
Basta de Demoler - Balance 2008
12 Pages
Date Added |
01/19/2009 |
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“Mejoran la calidad de vida”, se le escuchó decir al jefe de Gobierno sobre las playas porteñas que inauguró. Pero él eligió otros destinos algo más glamorosos para sus vacaciones encubiertas. Mauricio Macri lleva acumulado un mes de vacaciones, entre escapaditas y desapariciones sottovoce a Río de Janeiro o Punta del Este, e incluso un viaje publicitado como oficial que tuvo escala en el centro de esquí estadounidense de Aspen, donde el jefe de Gobierno estuvo con su pareja. El jueves pasado, con la misma táctica, Macri se escabulló en un jet privado hacia un gigantesco parque paradisíaco al sur de Chile, donde lo recibió con los brazos abiertos el magnate Sebastián Piñera, ex candidato a presidente de la derecha chilena. Para reponerse de un año de gestión, Macri lleva de vacaciones 33 días y contando. El modus operandi es siempre más o menos el mismo: cuando se acerca el fin de semana, el jefe de Gobierno se toma un avión y desaparece del mapa. Su destino preferido sigue siendo Punta del Este. Allí está el complejo Terrazas de Manantiales, del que es dueño su padre, Franco Macri. Sus voceros se hacen los distraídos sobre su ubicación y así pasa inadvertido para los medios y consigue tomarse entre dos y cinco días de vacaciones cada vez. Vuelve en avión los domingos a última hora o los lunes temprano. Por este tema, Página/12 intentó comunicarse con el vocero de Macri, que no contestó los llamados de este diario. Con el discurso de la “cultura del trabajo” hacia los empleados públicos, una retahíla de despidos de personas a las que calificó de “ñoquis” y diversas críticas contra las licencias médicas de los docentes, Macri empezó su gestión intentando darle un perfil de austeridad, agilidad y orden, mucho orden. Así intentó revertir una imagen que se generó en su paso por la Cámara de Diputados: allí estuvo ausente en 277 votaciones de las 321 que hubo en 2006. En ese comienzo de 2008 se supone que no se tomó vacaciones, lo que contrastó con sus habituales estadías en Punta del Este, que incluso lo llevaron a que en 2007 una revista lo calificara de “candidato haragán”. Ese año, Macri no suspendió sus vacaciones ni cuando estalló el caso de Luis Gerez. Tampoco por el lanzamiento de Roberto Lavagna a presidente, que modificó luego sus planes electorales. Sólo volvió 24 horas a Buenos Aires para sacarse una foto en un comedor de Lanús y presenciar un entrenamiento de Boca en Casa Amarilla. Y de vuelta a Punta. No voy en tren... Macri aseguró recientemente que está bregando contra el ausentismo, advirtió que “todavía quedan muchos ñoquis” y que “uno de cada tres empleados estatales no trabaja”. Pero, pese a que conserva ese discurso, su empujón de austeridad y trabajo duro de principios de 2008 se fue flexibilizando con el paso del año: en los últimos tres meses se tomó un mes de vacaciones con cuentagotas. Ya en septiembre comenzaron las primeras escapadas de Macri, a escondidas. Desde entonces, en cuotas acumuló 33 días de viajes: 25 de septiembre de 2008. Macri tomó un avión de Pluma en dirección a Uruguay. Salió un jueves y pasó cinco días allí. 20 de noviembre de 2008. Otro jueves, se subió a un vuelo, esta vez de LAN Argentina, hacia Estados Unidos. Allí estuvo cinco días y regresó el lunes 24 de noviembre en otro avión de la misma empresa. 30 de noviembre de 2008. Emprendió un viaje que se suponía oficial del gobierno porteño a Italia. Sin embargo, el jefe de Gobierno no viajó a ninguna ciudad italiana, sino que primero se tomó un avión de la empresa Delta Airlines otra vez hacia Estados Unidos. Allí supuestamente estuvo tres días de vacaciones, esquiando en Aspen con su pareja, María Laura “Malala” Groba. Después se tomó otro vuelo hacia Italia, donde escuchó el inicio de la temporada operística en La Scala de Milán, entre otras actividades oficiales. Volvió de Italia el 11 de diciembre en un vuelo de la empresa Alitalia. El viaje duró, en total, 12 días. Por el carácter “semioficial” de ese viaje, el líder de PRO recibió críticas de la oposición. “Macri se fue este fin de semana a Milán a escuchar ópera y hace unos días estuvo en Aspen esquiando”, le apuntó el legislador kirchnerista Juan Cabandié. 31 de diciembre de 2008. Se tomó cinco días de descanso en Punta del Este por fin de año. Viajó esta vez en un Lear Jet 25 D, matrícula LV-OEL. Se trata de un avión privado que pertenece a la empresa MacAir de taxis aéreos, propiedad de Franco Macri. El avión cuesta cerca de 650 mil dólares y una hora de vuelo en él se tarifa arriba de los cuatro mil dólares. MacAir tiene hangar propio en el Aeroparque Jorge Newbery y –según explica su página web– los vuelos, pensados para un “selecto público”, cuentan con tripulación trilingüe, auxiliares a bordo y catering VIP. La nave puede volar a 850 kilómetros por hora, lo que