Fernando Alexis Jiménez
En su oficina, Satanás limpió sus anteojos. Le ardían los ojos. Los teníaenrojecidos. Llevaba varios días presidiendo un Consejo Extraordinario contodo su séquito demoníaco para articular estrategias que le permitieran causarfuertes golpes a los cristianos. “
No encuentro una estrategia eficaz, práctica ysencilla
”, dijo a sus inmediatos colaboradores, que como él, sentían conpreocupación que pasaban las horas sin hallar una salida al callejón en que seencontraban.En el tablero, con múltiples señales de haber borrado una y otra vez losapuntes con marcadores de colores, se encontraban propuestas, algunasdemasiado desgastadas: traer desánimo a los creyentes, acusarles con suspecados del ayer, experimentar la sensación de que sus oraciones no recibíanrespuesta de Dios y la convicción de que no era necesario congregarse enninguna iglesia para crecer en lo personal y espiritual.--
Borren eso, ya nada sirve
—dijo don Sata, visiblemente malhumorado--.
Hay que encontrar nuevas tácticas…--.
Uno de sus ayudantes, el que siempre le llevaba la maleta, miró a suscongéneres demoníacos y casi con timidez se atrevió a insinuar:
“¿Qué tal si nosinfiltramos en las iglesias? Estando dentro, podríamos destruirlos más fácilmente
”. El director del averno lo miró con esa expresión de “
Tu no hablassino tonterías
”, pero segundos después, tras analizarlo, le pidió que explicaramás en detalle su propuesta. Y fue así como esa calurosa tarde se planeó, hace muchísimos siglos, unatáctica que le ha rendido buenos resultados al mundo de las tinieblas:enquistarse en las propias congregaciones para generar un daño deincalculables e impredecibles consecuencias…
Una estrategia antiquísima
Al tiempo que las iglesias cristianas experimentan un crecimientoexponencial, rápido y sorprendente en ciudades y pueblos, también se registraun preocupante incremento de la caída moral de pastores, obreros y líderes delas diferentes denominaciones. ¿La razón? Está en marcha una cuidadosaestrategia del mundo de las tinieblas para frenar el avance del Evangelio deJesucristo. Ya nuestro amado Salvador había advertido que
“El propósito del ladrónes robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena yabundante.”(Juan 10:10 Nueva Traducción Viviente)
. El apóstol Pablo,