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Directorio
E
DITORA
G
ENERAL
 
Consuelo Cuevas Cardona 
E
DITOR
A
SOCIADO
 
Ulises Iturbe Acosta 
C
ONSEJO
E
DITORIAL
 
Atilano Contreras Ramos Jesús Martín Castillo Cerón Rubén Óscar Costiglia Garino 
 
D
IAGRAMACIÓN Y
D
ISEÑO
 
Jesús Martín Castillo Cerón 
A
UXILIAR
G
RÁFICO
 
Alejandra Vianey Rojas Olvera Brenda Muñoz Vázquez 
P
ÁGINA
E
LECTRÓNICA
 Israel Castorena Lemus 
ioogía de la conservación ha pasado,bargo,er lasrsoseaciaor tal a la relación que se dao las,os de mutualismo: elfacultati ámicaoopueden seguir realizando la función dedispersión de las semillas y las plantaspueden seguir manteniendo suso, ambaste ligadas una conlas otra asida aas sona bdel intento de preservar una sola especieen particular, a proteger ecosistemascompletos y sus interacciones; sin ema la hora de tomar decisiones sobre la mejormanera de lograrlo, los procesos deinteracción tienden a ser omitidos, enalgunos casos por falta de tiempo, y enotros, por carecer de los conocimientosnecesarios acerca de éstos. Paraentenderlos es esencial comprendrelaciones que ocurren entre especiesdistintas. Ignorarlas puede llevar a diveproblemas, tales como la reducción dealguna de las poblaciones, la extinción duna especie o, si se trata de reintroducir unespecie a un sitio donde fue extirpada, quela población termine por desaparecer. En elpresente ensayo se enfocará una relaciónque se da entre dos o más especiesdistintas: el mutualismo y su importanpara la conservación.l
Mutualismo 
Se entiende pentre organismos de diferentes especies, enla que todos obtienen beneficios. Encontraste, en la depredación o en lacompetencia uno de los integrantes sebeneficia y el otro es perjudicado. Losbeneficios que se obtienen pueden servarios, tales como el incremento en lacapacidad reproductiva, el crecimientosupervivencia, ya sea por alimentación,cobijo o por lograr una forma eficaz detransportar los gametos a sitios más lejanoque de forma individual sería difícil oimposible de realizar.Existen dos tipvo y el obligado. En el primer casoorganismos de dos o más especies puedenestablecer la relación, pero la ausencia deuno de sus elementos no provoca ladestrucción o el desequilibrio en la dinpoblacional de los otros. Un ejemplo son lasrelaciones que se dan en algunas plantasque viven en selvas húmedas, cuyos frutosson consumidos por una gran variedad demamíferos y aves, mismos que actúancomo dispersores de las semillas. Ladesaparición de una especie de ave nsignifica que estas plantas corran el riesgde desaparecer, ya que quedan otras quepoblaciones estables.En el mutualismo obligadpartes están íntimamens, por lo que la extinción de unaconlleva obligadamente a la extinción de laotra. Por ejemplo, algunas hormigas delgénero
Pseudomyromex 
habitan ydefienden algunas especies de acacias, lcuales les ofrecen alojamiento y comcambio de protección. Si las hormigas poralguna razón desaparecieran, las plantasserían fácilmente devoradas por losherbívoros, ya que no cuenta con defensasquímicas para protegerse y sus espinhuecas, los que permite que las hormigaspuedan vivir dentro de ellas, por lo queofrecen poca protección contra un animal(ver figura 1).
Figura 1. Acacia con hormigas del género
Pseudomyromex.
 Los cuerpos de Beltian (CB) y los néctar extrafloral (NE) sirven
eva a extremos de especialización. Tal esel casouales se
de alimento para las hormigas, mientras que las espinas les danrefugio. Tomado de Sosa, 1997.
En algunos casos esta relaciónllde algunos murciélagosnectarívoros cuyos rostros presentan variasadaptaciones a las flores de las calimentan; igualmente la estructura floral sehalla perfectamente adaptada al rostro delos murciélagos (ver figura 2), por lo que no
L
   V  o   l  u  m  e  n   3 ,   N
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 .   2   O  c   t  u   b  r  e   d  e   2   0   0   7
Artículo
La importancia del mutualismopara la conservación biológica
Víctor Adrián Pér ez Crespo*
   R  e  v   i  s   t  a   d  e   D   i  v  u   l  a  c   i   ó  n   d  e   l  a   C   i  e  n  c   i  a
   I   S   S   N   1   8   7   0  -   6   3   7   1
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ENTRO DE
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NVESTIGACIONES
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IOLÓGICAS
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REA
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CADÉMICA DE
B
IOLOGÍA
 
 
 
a cumplir con la función den algunos casos, incluso, se pierdenestructuras y se pasa a formar parte de otro organismo, tales el caso de las mitocondrias y los cloroplastos, los cualesen el pasado fueron bacterias de vida libre que seadaptaron a las condiciones del interior de algunas célulasprotoeucariontes convirtiéndose en sus organelos y llevandoa la formación de células mucho más complejas.existe otro animal que puedpolinización. E 
Implicaciones para la conservación 
El desconocer u omitir estas relaciones a la hora de tomaracciones de conservación puede tener gravesrepercusiones. Como ya se mencionó, una buena cantidadde plantas tiene polinizadores animales que se encargan dedispersar sus semillas. Si se desconoce esta relación o seignora que fue rota porque las especies polinizadoras odispersoras de semillas fueron extirpadas por destrucciónde su hábitat, cacería indiscriminada o introducción deespecies exóticas que las desplazaron, las poblacionesvegetales podrían estar condenadas a desaparecer, ya queno pueden llevar con éxito su reproducción. Recordemos elcaso de la calvaria (
Sideroxylon majus 
), una planta quesólo habita en las islas Mauricio, que dejó de reproducirseen el siglo XVII, justo cuando se extinguió el ave conocidacomo dodo (
Raphus cucullatus 
). No fue sino hasta que elcientífico Stanley Temple hizo comer semillas de la planta aguajolotes, que se observó que éstas necesitaban pasar porel tracto digestivo de las aves para germinar. Éste y otrosestudios llevaron a la conclusión de que el dodo era el quellevaba a cabo las labores de dispersión. Caso semejantees el ocurrido en islas del Pacífico Sur,donde se ha sugerido que la desapariciónde muchas especies de aves provocadapor el hombre, hace 10 000 años, tuvoefectos en la composición de laspoblaciones de algunas plantas, alreducir éstas su áreas de distribución,por la pérdida de algunos de susdispersores y polinizadores más eficientes.Conviene aclarar que también esimportante identificar si se trata demutualismo obligado o facultativo, ya que, como se dijo,cada uno tiene características distintas. Otro factorimportante es la identificación de las especies que hanestablecido este tipo de relaciones, ya que es comúnconsiderar en los estudios de polinización y dispersión larelación de las plantas con determinados taxones, comomurciélagos, abejas, avispas, mamíferos medianos y aves,y se ignora a grupos como el de los reptiles y a otrosartrópodos que también contribuyen en una buena parte aestas labores (ver figura 3).Es importante conocer las relaciones mutualistastambién cuando se intenta explotar a una especie
in situ 
, yaque si no se sabe que tal especie está asociada a otra y seempieza a explotar sin tomar en cuenta esto se puede llevara su extinción. Por ejemplo, algunos peces que habitan enlos arrecifes de coral se encargan de limpiar a otrosremoviendo restos de comida o parásitos, una explotaciónindiscriminada de éstos llevaría a la disminución de lapoblación de los otros, ya que sin sus “intendentes” lasenfermedades y la mortalidad se incrementaría en laspoblaciones de los peces que requieren de la limpieza.Un último ejemplo es el caso de la reforestación deciertas zonas con miras a ser restauradas si se omite quemuchas plantas están asociadas con micorrizas, las cualesles proporcionan nutrientes importantes a cambio deprotección. Intentar reforestar sin tomar en cuenta estarelación disminuirá la probabilidad de que las plantas sedesarrollen exitosamente. Además, es necesario conocerlas características fisiológicas de la micorriza. Por ejemplo,si ésta se desarrolla en un suelo con pH 4 y se lleva a unazona con características edáficas hostiles, por decir, unsuelo que por procesos de salinización tiene un pH 8, éstamorirá y las plantas no se desarrollarán o perecerántambién.
Agradecimientos
A la M. en C. Graciela González Pérez por la revisión delpresente artículo y sus valiosos comentarios.
Referencias
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Especial Biodiversidad
 
¿Esel hombre enemigo de las otrasespecies?, 216: 18- 21.Villegas, R.M y J. Cifuentes. 2004. “Lasmicorrizas y la evolución de lasplantas”.
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, 73: 30- 36.* Alumno de la Maestría en Ciencias en Conservación yAprovechamiento de Recursos Naturales(Biodiversidad del Neotrópico).Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo IntegralRegional Unidad Oaxaca. Instituto Politécnico Nacional.
HERRERIANA REVISTA DE DIVULGACIÓN DE LA CIENCIA VOLUMEN 3 N
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. 2
   F   i  g  u  r  a   2 .   U  n  m  u  r  c   i   é   l  a  g  o  n  e  c   t  a  r   í  v  o  r  o  e  s  p  e  c   i  a   l   i  z  a   d  o ,
    M   u   s   o   n   y   c    t   e   r    i   s    h   a   r   r    i   s   o   n    i    i
 ,  e  n   d   é  m   i  c  o   d  e   M   é  x   i  c  o ,  c  u  y  o  r  o  s   t  r  o  a   l  a  r  g  a   d  o   l  e  p  e  r  m   i   t  e   l   l  e  g  a  r  a   l  n   é  c   t  a  r  a   l   b  e  r  g  a   d  o  e  n   f   l  o  r  e  s   t  u   b  u   l  a  r  e  s .
Figura 3. Una hormiga delgénero
Rhytidoponera
,transporta una semilla por su elaisoma.Tomado deSosa, 1997.
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ada vez que se pretende conservar alguna especie enla naturaleza es necesario preguntarse cuál es ladensidad (número de individuos por unidad de área) de lapoblación de interés y a continuación indagar cuáles son loslugares del ambiente en donde realmente viven. Laspreguntas anteriores son consideradas esenciales para laecología (Krebs, 1985) y frecuentemente se resuelven conun número simple y un espacio definido. Por ejemplo, en latesis de licenciatura de Aguilar-López (2007) se determinóque la densidad promedio del ratón de los volcanes
Neotomodon alstoni,
endémico del Eje-Neovolcánico, fue de43 individuos por 12,000 m 
VOLUMEN 3 N
O
. 2 HERRERIANA REVISTA DE DIVULGACIN DE LA CIENCIA 3
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en un bosque de pinos en elcerro del Ajusco, D.F. Sin embargo, el número citado es unproducto complejo de una serie de factores intrínsecos a laespecie estudiada (atributos poblacionales), que interactúanentre sí y con los componentes externos del ambiente(resistencia ambiental). Esta cifra no revela cuál es elnúmero de individuos de cada sexo que lo conforman, nihace mención alguna a la edad de los diferentes individuosde la población que habitan en el espacio de bosquereferido. Tampoco identifica diferencias en la calidad delbosque que pudieran ser favorables o desfavorables paralos ratones.
Figura 1.
Neotomodon alstoni
(ratón de los volcanes) del Cerro del Ajusco.© Melany Aguilar López.
En esta contribución nos interesa discutir el efectoque tiene la interacción entre los individuos de la poblaciónde
N. alstoni 
, considerando especialmente la edad y laproporción sexual, con la finalidad de explicar cómo estosatributos poblacionales determinan al número de individuospor unidad de área en un bosque de coníferas.Para comenzar, es apropiado considerar que elambiente en el que se desarrollan estos ratones, y losorganismos de cualquier especie, raramente es uniforme,sino que está conformado por un mosaico de condicionesfísicas, químicas y biológicas que restringen la presencia delos individuos únicamente a los sitios habitables, dondepueden desarrollarse hasta la edad reproductiva y dejardescendencia viable. Por lo tanto, el número de animalesque habitan en el ambiente es igual al número de individuosque pueden obtener sustento y protección en él. Retomandoel caso de los ratones en el bosque del Ajusco,encontramos que un espacio de 12,000 m
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está compuestopor un mosaico de cinco variantes vegetales con diferentesdimensiones: zacatonal (2,100 m
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), bosque (3,300 m
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),pradera (2,100 m
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) y los ecotonos de bosque-zacatonal(3,875 m
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) y bosque-pradera (625 m
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). Si se considera quesólo el zacatonal y la pradera son óptimos para serhabitados, el espacio se reduce sólo a 4,200 m
2
. Lapregunta obligada entonces es: ¿cuántos ratones puedenvivir en este espacio, de manera que la población semantenga estable?Para contestar la pregunta es necesario tomar encuenta las interacciones que ocurren entre los individuosque conforman la población. Para comenzar, debemosreconocer que los individuos pertenecen a diferentes sexosy edades. En este contexto, para que la poblaciónpermanezca, los adultos debe ser capaces de sobrevivir yreproducirse. Si el área disponible para vivir es limitada, losindividuos deben competir entre ellos para asegurar unespacio en el zacatonal o la pradera, porque, de lo contrario,las condiciones difíciles en los otros tipos de vegetaciónpodrían determinar una muerte prematura, bajas tasas dereproducción o incluso la supresión de la misma. Este tipode competencia se conoce como intraespecífica y debeconsiderarse como una competencia cruda, debido a quelos individuos de una misma especie tienen requerimientosmuy similares para sobrevivir, desarrollarse y reproducirse.Sin embargo las especies de reproducción sexual nopueden existir si la competencia la ganan por separado losmachos o las hembras; ambos sexos deben mantenerse enproporción adecuada para que la especie no desaparezca.¿Cómo se resuelve este conflicto? El asunto es complejo, locierto es que la selección natural ha derivado mecanismosque no permiten que alguno de los sexos desplace al otrodel espacio habitable, en esto está implicado el dimorfismosexual que se expresa como diferencias conductuales,morfológicas y fisiológicas entre sexos.En
N. alstoni 
las hembras son más pequeñas quelos machos y habitan preferentemente en los zacatonales,que las protegen y los proporcionan mejor los alimentos querequieren para la gestación y la lactancia; mientras que laspraderas colindantes contienen los requerimientos para quelos machos sobrevivan en ellas. Sobrevivir implica contarcon un espacio mínimo donde el individuo pueda obtenertodos los medios necesarios para su existencia; a este
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Artículo
Conflicto entre los sexos:¿Cómo afecta a la distribución y la abundancia de las especies?El caso del ratón de los volcanes
 
Alberto Rojas-Martínez*, Melany Aguilar-López** y Olivia Noguera-Cobos***
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