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Entrevista a Gustavo Rodríguez Ostria

Entrevista a Gustavo Rodríguez Ostria

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Una lectura del MAS a la luz de la
izquierda boliviana de los setenta
Una lectura del MAS a la luz de la
izquierda boliviana de los setenta

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04/17/2013

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andmios
a
¿Qué elementos caracterizaban al pensamiento de izquierdaen la década de los setenta, momento histórico de mayor visibilidad del discurso socialista en confrontación no solocon el capitalismo sino también con la dictadura militar deBanzer?
En los años setenta del siglo pasado no existió una sola izquier-da, sino varias y contrapuestas, aunque todas se reconocían enel marxismo como origen doctrinal. Todas empero proclamabansu lucha contra el capitalismo y luego contra la dictadura militar,la diferencia radical estaba en el método y la estrategia. El Par-tido Comunista de Bolivia (PCB) por ejemplo no privilegiaba lalucha armada ni una transición directa del capitalismo al socialis-mo en contraste con la radical postura del Ejército de LiberaciónNacional (ELN). Esta organización en cambio desechaba la for-ma partido y la lucha desde organismos sindicales y acudía a laconfrontación armada. El Partido Obrero Revolucionario (POR)asumía que la política debía conducir lo militar comandada des-de una estructura centralizada en partido leninista. La llamadanueva izquierda como el Partido Socialista (PS) y el Movimientode Izquierda Revolucionaria (MIR) también creían en solucionesarmadas, aunque como resultado de la lucha de masas.En el fondo, aunque no siempre lo admitieran, pensaban, fruto dela memoria histórica, en una repetición tendencial de lo ocurridoen Abril de 1952. Una lucha en las ciudades, de civiles armadosy aliados con una parte del Ejército, contra las fuerzas del poder.
¿Cuál es el enemigo común en estos procesos? ¿Qué di-ferencia encuentras entre el viejo imperialismo y el actual
“imperio” a que se refere Negri y es retomado y enunciado
por los actuales activistas de izquierda en Bolivia?
Negri actualiza el concepto de Imperialismo al introducir catego-rías como “trabajo inmaterial”, “capitalismo cognitivo” y “biopolí-tica”, para describir realidades que no existía en los albores delsiglo XX, en 1916 para ser más precisos, cuando Lenin publicó“El imperialismo, fase superior del capitalismo”, que amamantóa la izquierda mundial y boliviana y donde postuló que el capital
nanciero domina al industrial y comercial. El imperialismo seríaun fenómeno típico de nes del siglo XIX cuando el capitalismo
alcanzó su madurez monopólica y sometió a los países comoBolivia a su dominio en pos de materias primas y mercados.
En cambio autores como Wallerstein, Braudel y Arrighi, con el
antecedente de la obra de André Gunder Frank publicada a nesde los sesenta de la centuria precedente, arman que la econo
-mía- mundo existió desde el siglo XVIII y que para los pueblos do-minados el capitalismo tomó forma imperial desde la conquista.
Enrique Dussel, que es inuyente en los círculos gubernamenta
-les, presenta la misma lectura, que permite unir la lucha antiim-perialista con la descolonización. Sin embargo Dussel y Walter Mignolo, ambos argentinos, son, apelando a la “geopolítica delconocimiento” críticos a Negri. Mignolo y Dussel, junto a Katheri-ne Walsh desde la universidad Andina de Quito, presentan una
corriente distinta, que inuye en las autoridades del Ministerio de
Culturas. Paradójicamente críticos del enfoque descolonizador 
del Movimiento al Socialismo (MAS), ―algunas ex autoridadesgubernamentales― también se apoyan en Mignolo o Walsh, de
quienes han sido alumnos o alumnas. En suma, no creo que en-tre quienes formulen el pensamiento alternativo gubernamental,exista la misma apreciación de la obra Negri y Hardt.
 Ahora bien, el internacionalismo y la creencia de la revoluciónmundial, hasta Stalin y la exclusión y posterior asesinato deTrotsky en 1940, era una verdad incontrastable en la izquierdamarxista. Fueron los cubanos en 1961 que retomaron esta di-mensión continental y la apertura de varios frentes de lucha. ElMAS retoma, obviamente no los postulados de Trotsky, sino de lacontinentalización de confrontación, dada la implícita naturalezamundial del capitalismo. “La revolución
señala García Linera
 
tiene que irradiarse, respetando las particularidades culturalesde cada pueblo. La única manera de aislar al capitalismo es irra-diando, expandiendo, apoyando todo proceso de lucha revolu-cionaria
”.
Gustavo Rodríguez Ostria nació en La Paz en1952. Se graduó de economista de la Univer-sidad Mayor de San Simón en 1977. En 1980 obtuvo la maestría en Ciencias Sociales de laFacultad Latinoamericana de Ciencias Socia-les (Flacso) y en 1991 la maestría en Historia Andina en la misma institución. A partir de 1977 y hasta 1995 fue docente de laUniversidad Mayor de San Simón, donde tam-bién dirigió el Instituto de Estudios Sociales y Económicos (IESE), y fue decano de la Facul-tad de Ciencias Económicas y Sociología Fueviceministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de 2003 a 2005. Es autor de casi una decena de libros sobre historia y educa-ción superior. Sus artículos sobre estas temá-ticas y de análisis político han sido publicadosen revistas de América y de Europa.
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¿Cuál era durante las décadas de los sesenta y setenta, ycuál es ahora la contradicción fundamental?
Sigue siendo el capitalismo y el imperialismo; pero el centro de
la crítica es el que ha cambiado. La izquierda de los setenta, si-guiendo a Marx, se centraba en desentrañar la naturaleza internadel modo de producción capitalista y la explotación obrera me-
diante la plusvalía; es decir la lógica de la fábrica. Hoy en cambio
se invalida el capitalismo por sus manifestaciones externas
loscomunes de los que hablan Hardt y Negri
por su impacto sobresu entorno. Se lo acusa del deterioro medio ambiental, de la dis-criminación racial, de la homogenización étnica o de la patriar-calización y la discriminación de género. Una lectura de rasgosculturales y ecologistas que no estaban presentes en la izquier-da anterior, la cual solo usaba la clase como prisma para mirar la
realidad. Fueron los kataristas quienes, en el Maniesto de Tiwa
-naco (1973) y en los documentos de la Confederación
Única deTrabajadores Campesinos de Bolivia, por primera vez hablaron delos dos ojos: clase y etnia. Años más tarde las feministas de clasemedia introdujeron la lectura de género, cuestionando el sexismotradicional de la izquierda en todas sus vertientes.
Si los indígenas no consiguieron inuir en la izquierda naciona
-
lista ni marxista; las mujeres tuvieron algo de mejor suerte. Esa
izquierda era economicista y vanguardista. Todo lo que no corres-pondía a la lucha obrera, etnia y género, debía ser desechado e
incluso combatido. El MAS es ―y por propia denición― comu
-nitarista. Esto es, “el capital como el reverso de la comunidad o,
si se preere, la comunidad como lo no-capital, como el reverso
del capitalismo”, como señala Álvaro García Linera. Al anticapita-lismo el MAS suma el anticolonialismo, con mayor énfasis en elúltimo ámbito.
¿Consideras que el MAS retoma aquella vertiente izquierdis-ta histórica o inaugura una izquierda de nuevo cuño?
En el MAS cohabitan tendencias que van desde el nacionalismorevolucionario hasta el indigenismo, pasando por el marxismo
clásico, lo que conforma un mix. Sin embargo lo que las unica
es su apelación al movimiento indígena como un actor centraldel “proceso de cambio”. La izquierda setentista era férreamenteobrerista, y consideraba a los campesinos como simples aliados.Nunca se hablaba de indígenas o de pueblos originarios. Salvolos maoístas del PCB Marxista Leninista, que consideraban quela revolución vendría del campo a la ciudad, el resto concentrabasu reclutamiento y accionar en las ciudades o en las concentra-ciones obreras, las mineras básicamente. También se distanciadel nacionalismo revolucionario porque rompe y deconstruye elmestizaje como una vía alternativa a la construcción de la nación
y el español como lengua franca; aunque en sus políticas cultu
-rales el MAS no ha avanzado hasta ahora más allá del folkloris-mo propio del nacionalismo.El MAS, por otra parte, no es un típico partido clásico de izquier-da integrado por cuadros que hacen vida política centralizada,en su organización luce más bien como una agregación de co-rrientes y movimientos que responden a una dirección altamentecentralizada.
¿Estás de acuerdo con que el sujeto proletario de las déca-das pasadas fue sustituido por el sujeto indígena?
Si, totalmente. Al desechar la “crítica de la economía a política” elMAS se desprende del sujeto obrero como único portador de unproyecto iluminista y utópico. Además el concepto de obrero noes equivalente al proletariado marxista. Para Álvaro García Line-ra diversa formas laborales abigarradas pueden ser 
subsumidas
 dentro el capital. Usa, a mi juicio muy libremente la
subsunción
 
formal y 
 
real 
, que señaló Marx en el Capítulo Inédito del Capital,
quien empero se cuidaba de calicar como obreras a estas otras
modalidades productivas presentes en la periferia capitalista.García Linera trabaja, basándose en René Zavaleta y pero tam-bién distanciándose de él, con el concepto de sociedad abiga-rrada y, por extensión, de masa insurgente. Zavaleta a su vez fuetributario del estructuralismo marxista francés y algunos marxis-tas italianos como Luporini. Sociedad abigarrada nos transportamás allá del modo de producción capitalista, objeto de análisisde Marx, hasta la formación social o modos de producción arti-culados para la égida del capital. Al respecto hubo mucha dis-cusión y producción teórica en los años 70s del siglo pasadoentre los marxistas latinoamericanos que trataba de dar cuentade sociedades más diversas de las que pintaba Marx mirandoa Inglaterra. A Bolivia estas ondas y debates llegaron poco, por el cerco tendido por las dictaduras de Hugo Banzer y luego LuisGarcía Meza y por el escaso aprecio de la izquierda boliviana por la teoría y la doctrina.Paradójicamente fue la derrota obrera y su centralidad a media-dos de los 80s (Decreto 21060), la que abrió espacio al movi-
miento indígena, secundarizado hasta entonces; salvo durante
las grandes insurrecciones de 1781, 1899 y la posguerra del
Recorre cada minuto hasta el encuentro ,
Martina Noriega, acr/lienzo, 1.20 x 1.10 m.
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Chaco hasta 1953 cuando se decreta la Reforma Agraria. Cite-mos a Raúl Prada: “
Después del retiro descomunal de la cen-tralidad minera, el proyecto hegemónico proletario se derrumba,las clases desposeídas quedan inermes ante la avalancha neo-liberal. Sin embargo, este vacío político va a ser llenado por otrosujeto, el sujeto indígena, que retoma la bandera anticolonial y el  proyecto descolonizador, proyectando sus reivindicaciones terri-toriales y culturales en sentido anticapitalista
”.
La historia, decía Marx, avanza por el lado malo.
 Además de la frecuente interpelación gubernamental a indíge-nas campesinos y originarios como su principal base social, semostró con claridad la distancia en la interpelación utilizada du-
rante el último conicto con la COB. Se usó tonos despectivosque nunca antes habían uido desde un gobierno proclamado de
izquierda. Se los presentó como una minoría egoísta. Se invocó
al argumento del número y de la población para descalicar el
aporte obrero a la economía nacional y su rol en la escena políti-ca. Claro, y esto puede ser el correlato de la “desobrerización” dela sociedad boliviana, que ha estudiado Álvaro García Linera. Enclave estrictamente marxista, se diría, desde los años setenta,que no es el número lo que determina la función y la proyecciónde una clase, sino su rol en la producción, su conciencia políticay su efecto de irradiación del que hablaba René Zavaleta. La
nueva clase obrera empero no ha exhibido durante el conicto
una proyección ni de reforma ni de revolución, sino de disputapor el excedente, de defensa de las minas y de sus espacios detrabajo concordando con sus patrones o confrontándose a lascomunidades indígenas por la posesión de recursos naturales.Entonces, a ojos del MAS, forman parte
potencialmente
deuna falange sino adversaria al menos conservadora.
¿Qué te sugiere la idea de “socialismo comunitarista” enun-ciada por el actual gobierno a la luz de una lectura histórica,o el enunciado de la “izquierda indígena”?
En el siglo XIX, desde las elites de terratenientes, “comunista”
se usaba para (des)calicar a las comunidades indígenas de los
 Andes que defendían el derecho a la propiedad colectiva de latierra frente a los intentos de su desestructuración con la Leyde Exvinculación de 1874 y su conversión fuese en colonos dehacienda o en campesinos parcelarios.Digo esto porque me sirve de entrada para señalar que en la lec-tura del MAS lo primero que hay que subrayar en el socialismo
comunitario sería su originalidad; es decir que es producto de
la historia larga del país y no de una copia europea o asiática.El nudo estaría en elevar la resistencia al capitalismo desde lascomunidades al proyecto estatal. Las comunidades combatiríanal capitalismo impidiendo que se plasme y que los absorba. Re-sisten a la proletarización y desde allí armarían el andamiaje del
socialismo; en cambio la clase obrera supera al capitalismo redi
-miendo su condición proletaria.Para entender este punto hay que recorrer el camino intelectualde Álvaro García, que viajó hasta Holanda al Instituto de Histo-ria Social para leer los escritos etnológicos de Marx sobre lascomunidades rusas y sus debates y cartas con Vera Zasulich,una populista rusa. Quizá allí y en su “Cuadernos de Cárcel” (ver por ejemplo
Forma valor y forma multitud 
) empezó a pergeñar lacreencia que se puede ir de la sociedad comunitaria al socialis-mo, sin pasar por el capitalismo como señalaba el Marx que co-nocemos. O mejor para convertirlo en un prototipo de un “nuevo”socialismo pues
y me parece correcto
no son formas “arcai-cas” a ser desechadas como pretendía la vieja izquierda(al igualque la oligarquía liberal) sino modalidades vivas e insurgentes.
Sin embargo, en la lectura histórica de García Linera, advierto una
(re)construcción imaginada y ccional del pasado indígena, que
puede ser aplicado a los ayllus andinos, pero que, por ejemplo, nosirve para explicar la trayectoria de los campesinos quechuas delos valles de Cochabamba. Aquí la demanda centenaria fue poseer una parcela de tierra a título individual y no colectivo, como ocurreactualmente, salvando las diferencias, en las zonas de colonizado-res, rebautizadas eufemísticamente “comunidades interculturales”.Distintas lógicas de propiedad y uso de la tierra que están creandofricciones entre los colonizadores en proceso de expansión geo-
gráca e indígenas de tierras bajas como los Yuracarés, Guaraníes
o Lecos, propietarios ancestrales de esas tierras.
En consecuencia, ¿se pueden asociar los enunciados dis-cursivos de “socialismo” y “descolonización”, que en esen-cia parece ser antagónicos?
Sí, siempre a condición de asumir que el socialismo del MAS noes ni pudo ser el socialismo europeo decimonónico e incluso el
latinoamericano del siglo XIX; salvo el de José Carlos Mariátegui.
El MAS lee y desecha al socialismo en clave europea, como unamanifestación critica del industrialismo, pero que a su vez creíaen la industrialización y el progreso bajo nuevas fórmulas. Como
decía Lenín: “Soviet más electricación”. El marxismo es criticadopor ser una losofía de la historia, etapista, lineal y universalista y
el socialismo “realmente existente” por centralizado y burocrático.Reproducirlos en Bolivia, a sus ojos, produciría fracturas con elproyecto de descolonización y de retorno simbólico a los orígenesmilenarios. En la visión más extrema en el MAS, que sugesti-vamente no siempre está apoyada ni acompañada por políticaspúblicas gubernamentales, implica descartar el industrialismo enpos del retorno a una relación armoniosa con la naturaleza, quenunca debió extraviarse. Para la izquierda de los sesenta y se-tenta de la centuria pasada, en cambio, la naturaleza, vista comofuente del valor de uso, debía ser dominada y sometida parapermitir un socialismo de la abundancia material y de valores de
cambio. Los soviéticos ―y ahora los chinos―, perpetraron varios
crímenes contra el medio ambiente en base a esta perspectiva.
¿Qué te sugiere la idea de “socialismo democrático” comovía para llegar al socialismo a diferencia de la vía armadaque caracterizó a la izquierda de los sesenta y setenta?
En los “años de plomo” del siglo XX, ya lo puntualicé, no toda laizquierda creía que la toma del poder se haría de forma violenta,aunque la lucha armada, o la supresión de la política a favor delas armas, solo era proclamada por el ELN. Estas diferencias noeran óbice para que siguiendo a Marx y Lenin, se asumiera que
la democracia calicada de “formal” o “burguesa” se considera
un fetiche o un engaño. La igualdad de los ciudadanos: un hom-bre (o una mujer) igual a un voto nunca garantizaría el triunfopopular y obrero y si este, excepcionalmente se produjera, losgrupos de poder y el imperio norteamericano se encargarían dederrocar por la fuerza a un gobierno de izquierda, como ocurrióen el Chile de Salvador Allende.
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