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Las 3 fases dialécticas de los 2 mil días del gobierno del MAS

Las 3 fases dialécticas de los 2 mil días del gobierno del MAS

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Análisis de Rafael Puente sobre la la gestión de gobierno del Movimiento Al Socialismo en Bolivia.
Análisis de Rafael Puente sobre la la gestión de gobierno del Movimiento Al Socialismo en Bolivia.

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11/19/2012

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Rafael Puente
lAS TRES FASESDIALÉCTICAS DELOS DOS MIL DÍAS
N
o sería serio esbozar un ba-lance de la gestión 2010-2011 sin tener en cuentapreviamente los avanceslogrados en los cuatro añosanteriores, muchos de los cuales puedenconsiderarse irreversibles.
Cierto que no podemos en unas líneas re-coger todos los logros alcanzados por elgobierno de Evo en su primera gestión,
pero sí marcar los que podemos califcar 
de auténticos cambios, algunos de ellosirreversibles:La recuperación de la dignidad por parte dela mayoritaria población indígena del país.
La recuperación de la propiedad de loshidrocarburos (que no consiste en la na-cionalización de las empresas extranjerassino en el control de los recursos mismos,de sus precios de exportación, así comoen la retención para el país del 60 por ciento de las utilidades obtenidas por suexplotación).Como resultado de lo anterior, la multipli-
cación inédita de las reservas scales de
Bolivia, que tuvo como fruto inmediato laconsolidación de la moneda boliviana y lasolvencia internacional del país; es decir un notable fortalecimiento en el nivel ma-cro-económico.La pronta elaboración de la Ley de Re-conducción Comunitaria de la Tierra, quepermitió un proceso inédito de reversión
de tierras scales.
La recuperación de la empresa nacio-nal de telecomunicaciones (ENTEL), dela empresas nacionales de electricidad(ENDE), así como la recuperación de laaeronavegación con la creación de BOA.El ejercicio nunca visto de la soberaníanacional, expresada en el freno a las pre-tensiones de injerencia imperial, que lle-ga a su máximo nivel con la expulsión delembajador norteamericano, la expulsiónde la DEA y la expulsión parcial de USAID,
y que se ratica con las valientes posicio
-nes que asume nuestro país tanto en la Asamblea de Naciones Unidas como ensu Consejo de Seguridad.La elaboración participativa de una nuevaConstitución, cuyo marco transformador es el Estado plurinacional, pero dentro deese marco hay que anotar otra serie denovedades: el Estado soberano, el Estadoautonómico, el Estado social y equitativo,el Estado productivo, el Estado ecológico,el Estado transparente. Se trata de un au-
téntico certicado de nacimiento del nue
-vo Estado que a partir de ese momentose trata de re-fundar. En ella podemos ver 
que —además de la denición fundamen
-tal del
Estado Plurinacional 
—:
- se dene un
Estado Soberano
(estavez no sólo en términos declarativos);
- se dene un
Estado Social 
, que es lomenos novedoso aunque se da una pro-fundización:
- se dene un
Estado Equitativo
, mu-cho mas equitativo de todo lo que sehabía tenido hasta ahora, en términospor ejemplo de equidad de género o deequidad generacional;
- se dene un
Estado Participativo
, yeso sí es una novedad fuerte;
- se dene un
Estado Autonómico
, don-de entra todo el tema de la diversidad;
- se dene un
Estado Transparente
, no-vedad cualitativa que en los veinte añosanteriores nunca pudo ser realidad;
- se dene un
Estado Productivo
, y noextractivo como hasta ahora, otra nove-dad cualitativa:
- y se dene un
Estado defensor 
de laMadre Tierra, algo que nunca se vio.Esta gran marcha adelante permite que lapoblación les reste importancia a los pun-
tos acos que sin duda también estaban
presentes en esa primera gestión, lo queexplica el triunfo espectacular del MAS enlas elecciones de diciembre de 2009. En-tre esas falencias del primer período cabemencionar las siguientes:
• Insuciente capacidad de gestión (al
principio comprensible además por lafalta de experiencia).
 Actitud prebendal y a menudo corruptade muchos dirigentes (que entran conmucha facilidad en la lógica del estadopatrimonial: “Ahora me toca” e inician lalamentable práctica de los “avales”.
 Ausencia de espacios de deliberación ytoma de decisiones, tanto en el Gobier-no como en el Instrumento Político.
Fracaso en la reestructuración de YPFB.LAS TRES FASES DIALÉCTICAS DELOS 2 MIL DÍASPara empalmar lo que fueron esos prime-ros cuatro años de gestión con el año ymedio que queremos analizar, puede ser iluminadora una comparación dialécticade lo que podemos considerar las tresfases por las que viene atravesando esteproceso de cambio:
1. Tras un primer semestre de tanteo yasentamiento —tanto por parte del go-bierno como por parte de la oposición—y a partir de un par de pesados errorescometidos por el Gobierno (la prescrip-ción de los
2/3 tercios
para la aproba-ción del texto constitucional y la consigandel voto NO en el
referéndum autonó- mico
), desde la segunda mitad del 2006hasta septiembre de 2008 vivimos lo quenuestro Vicepresidente llamó “Empate
catastrófco”; es decir que la oposición
recupera fuerzas y se muestra capaz deempatarle al gobierno, parapetada enTierras Bajas y en sus roscas cívico-pre-fecturales. Ahí cabe registrar la toma im-pune de instituciones públicas en variascapitales de Tierras Bajas; las agresionesracistas a pueblos a dirigentes y sedesindígenas (que se extenderán también aCochabamba y Sucre); la celebración dereferéndums ilegales (pese a las serenasadvertencias del Gobierno); y la osadíade no permitir que el Presidente de la Re-pública pueda pisar siquiera dos terciosdel territorio nacional.
2.Pero entonces es la oposición la queempieza a sentirse fuerte, la que se en-gríe, y a partir de ahí la que a su vezcomete también errores pesados —lapropuesta y ulterior aprobación sena-torial del Referéndum Revocatorio; laMasacre de Pando; y más tarde el com-plot terrorista para la división del país—,
errores tan graves que ponen n al Em
-
pate Catastróco y permiten la inaugu
-ración de una segunda fase que nues-
tro Vicepresidente calicó de “Punto de
Gericault en los Andes - Ebrios de poder,
Mario Conde, acuarela, 56 x 76cm. 2011.
 Anotación previa necesaria: los avances logrados en la gestión 2006-2009
andmios
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andmios
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Bifurcación” (el campo popular va paraarriba, la oposición para abajo). De ahíque el año 2009 sea un año glorioso,que arranca con la aprobación masivade la nueva Constitución y concluye conel triunfo arrasador del MAS en las Elec-ciones Generales de diciembre.
Por el mismo rebote dialéctico, esetriunfo electoral “excesivo” produce unsentimiento de poder total que resultaembriagador, y a partir de ahí entramosen una tercera etapa (2010-2011) quegenera desazón —cuando no decep-ción— en buena parte de la población.
• Por una parte los conictos ya no son
contra la oposición sino que se dandentro del campo popular (ahí están loscasos de Caranavi, de Potosí, de los Ayllus del Norte potosino, de la CIDOB;
y más adelante vendrá el conicto con
la COB, y actualmente la nueva marchade la CIDOB en defensa del TIPNIS, y
nuevamente amenazas de conicto en
Potosí y Oruro.
Por otra parte, al encontrarse la opo-sición totalmente derrotada, no faltanmiembros de la misma que optan por pasarse al “bando ganador” y así el MAS
se ve cada vez más infltrado por gente
de derecha (que incluso accede a candi-daturas y a cargos públicos en nuestrogobierno), con visible preocupación yfrustración de los militantes de siempre.
Y sobre todo disminuye la capacidad denegociación del gobierno y asistimos auna fase en que predominan la intran-sigencia y la agresividad, así como elfreno a la participación y disminuye lacapacidad de gestión. Una expresión deestas falencias fueron las elecciones de-partamentales y municipales de abril de2010 (donde las propias bases del Ins-trumento no se sintieron respetadas, alver que sus candidatos no eran tomadosen cuenta, y en muchos lugares votaronpor los de otra fuerza política); otra ex-presión es la forma como le echamos laculpa de todo a la derecha, o al MSM o alos trotskistas (con lo que les damos másimportancia de la que tienen y los
hace-mos crecer gratis); otra expresión —pro-bablemente la más grave— fue el precipi-tado decreto conocido como “gasolinazo”(y sus consecuencias), un decreto quehabría podido evitarse —o mejorarse— silos y las dirigentes hubieran advertido alPresidente sobre las verdaderas posicio-nes de las organizaciones sociales (enlugar de dar por hecho que las bases es-tarían automáticamente de acuerdo conlo que piensan los/as dirigentes).
Todo esto no quiere decir que duranteesta tercera etapa no hayamos avanza-do en muchas cosas; por el contrario, lamayor parte de las nuevas leyes (ela-boradas por una Asamblea LegislativasPlurinacional que trabaja muchísimomás de lo que nunca trabajaron los an-teriores congresos) constituyen pasosimportantes para la construcción de lanueva sociedad y el nuevo estado: Ahíestán, por poner sólo dos ejemplos ex-tremos, la ley Marcelo Quiroga y la Leycontra la Discriminación. Pero al mismotiempo tenemos que reconocer que por falta de una mayor participación socialincluso estas leyes son menos cohe-rentes y completas de lo que pudieranhaber sido; y que también hay otras de-cepcionantes, como esa Ley de Deslin-de Jurisdiccional que muestra cómo lamentalidad colonial todavía nos tieneseriamente agarrados (en ella la JusticiaIndígena o Comunitaria aparece comode segunda categoría, comparada conla Justicia Ordinaria, la heredada de laColonia y que además casi nunca haservido para lo que debía servir).“¿La época del desyerbe? Al terminar el año 2010 escribíamos lo si-guiente: este año que termina tenía queser diferente de todos los anteriores, yefectivamente lo ha sido. Después de un2009 que empezó con la aprobación dela nueva Constitución y terminó con unaselecciones generales que casi pueden ca-
licarse de apoteósicas —donde se des
-taca la mayoría de dos tercios en ambascámaras de la Asamblea Legislativa—, el2010 estaba llamado a ser el comienzo dela construcción del nuevo Estado diseña-do en la Constitución, por primera vez undiseño de Estado no colonial. Intentemosun recuento crítico de logros y frustracio-nes, de modo que podamos encarar conbríos y realismo el año 2011.
   S   i  n    t   í   t  u   l  o ,
   M  a  r   i  o   C  o  n   d  e ,  a  c  u  a  r  e   l  a ,   3   1  x   4   1  c  m .   2   0   0   8 .
Los logros o ganancias
. Empecemospor la construcción legal del nuevo Esta-do. La primera novedad ha sido la
 Asam- blea Legislativa
, que además de ser real-mente Plurinacional —una característicainédita en nuestra historia y en la de todoel continente—, se ha convertido en unainstancia de trabajo permanente e impe-rioso —contra la fama que arrastraba elviejo Parlamento de ser un espacio de hol-ganza y buen pasar—. Y a un ritmo casifebril, la nueva Asamblea viene evacuan-do leyes fundamentales, la mayor parterealmente fundadoras del nuevo Estado.
 Ahí están las leyes que redenen el Órga
-no Judicial, y el Órgano Electoral, y el Es-tado Transparente, y las bases del Estado Autonómico, y la lucha contra el Racismoy toda forma de discriminación; sin contar con las nuevas leyes de contenido socialcomo la nueva Ley de Pensiones, y la leyde reforma educativa Avelino Siñani. Enconjunto son avances innegables y espe-ranzadores.Lo mismo ocurre en el
Órgano Ejecutivo
.Un avance que no puede pasar desaper-cibido es la consigna de la
Descoloniza-ción
, que simbólicamente se expresa en lacreación de un Viceministerio de Desco-lonización —con un Viceministro perfec-tamente idóneo— y su correspondienteDirección de
Despatriarcalización
.Otro avance importante que nace delÓrgano Ejecutivo y que ha llegado a la Asamblea Legislativa es el que tiene quever con los Derechos de la Madre Tierra,con las osadas declaraciones de Evo enforos internacionales —
Los derechos dela Madre Tierra son más importantes quelos Derechos Humanos
—, con la exitosaCumbre de Tiquipaya, con la presencia
desaante de Bolivia en la Cumbre de Co
-
penhague y la todavía más desaante en
la Cumbre de Cancún, donde Bolivia fueel único país que estuvo en desacuerdo
con el texto del Protocolo nal. Claro que
cabe encontrar raro que ningún otro paíshaya estado en la misma posición que elnuestro, pero también resulta sospechosoque todos los demás hayan coincidido conla posición de los Estados Unidos.Otro paso adelante —que pocos parecenvalorar— proviene de las
organizacionessociales
, y es la propuesta de Ley de laDécada Productiva. ¿Por qué un pasoade¬lante? Por dos razones: la primeraporque es un proyecto de ley que apun-ta a una de las grandes metas del primer Plan de Gobierno del MAS, y que tambiénrecoge la nueva Constitución, cual es laSoberanía Alimentaria; la segunda, tal vezmás importante, porque nos muestra por primera vez a la CSUTCB y las demásorganizaciones campesinas e indígenaspreocupadas de cambios estructurales,preocupadas del desarrollo productivo; lasmismas organizaciones que después de lanacionalización de los hidrocarburos sóloparecían estar preocupadas de espaciosde poder y de pequeñas reivindicacioneslocales y sectoriales. Por supuesto eseanteproyecto de ley puede ser discutible,pero lo realmente positivo es el cambio deactitud de sus sujetos sociales.
Sin título,
Mario Conde, acuarela, 75 x 55cm. 2003.
andmios
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Por tanto podemos armar que el proceso
de cambio no ha dejado de avanzar, y demanera notable. Pero un balance no pue-de consignar las ganancias e ignorar los
décits.
Y tras consignar los puntos que hemosenumerado al hablar de las “Tres FasesDialécticas”, añadíamos:
“Aquí se inscribe también la excesi-va “aceleración” que algunos critican,y que si bien tiene un lado positivo —urge construir el nuevo Estado— llevaconsigo la falta de participación (nohay tiempo), incluso de parte de los/asasambleístas; todo lo cual hace que lasmencionadas leyes contengan peque-ñas limitaciones y contradicciones queuna previa participación social habríapermitido corregir.
Los derechos de la Madre Tierra sonvulnerados con demasiada frecuencia(en el tema minería, en el tema carre-teras, en el tema bosques, en el temahidroeléctrico), en franco contraste connuestra propuesta internacional.En ese difícil momento de intoxicación nosencontramos —que por lo demás no es in-compatible con la realización de avancesdel proceso de cambio—, y el único reme-dio será probablemente el debate sincero,el análisis compartido, la profundizaciónde la formación política; y en todo caso elejercicio de la paciencia histórica (comodijo Evo, éste es un proceso
democráticoy cultural 
, por tanto dos veces lento).Tal vez el diagnóstico acertado es el quele escuchamos al escritor Rafael Bautistacuando —comparando el proceso de cam-bio con un proceso agrícola— explicabaque, así como hay el momento esperan-zado de la siembra y el momento gloriosode la cosecha, hay también el momentodifícil del desyerbe…”Y de la misma manera, al cumplirse el pri-mer semeste de este año 2001 escribía-mos:“Balance de Medio Año“Este año 2011 no podía ser fácil, ya quehabía sido precedido y preparado por eltremendo susto del llamado “gasolinazo”.Dicho decreto de nivelación de precios delos combustibles —con su consiguientederogación— puso al descubierto una se-rie de hechos que no podemos dejar de
reexionar:• La permanente y creciente subvención
de los combustibles líquidos se ha con-vertido en un problema serio para elpaís, lo que otorgaba una lógica econó-mica irrefutable al decreto en cuestión.
• Sin embargo el decreto no era viable
porque el país no estaba preparado pararecibirlo, y no hablamos de una prepa-ración psicológica (también importante)sino de la necesaria preparación econó-mica. Ahí nos dimos cuenta de que elinconmensurable crecimiento macro-económico (expresado en las reservas
scales) no había ido acompañado del
correspondiente crecimiento en el nivelde la gente (empleo, salarios, bienestar familiar). Como nos damos cuenta —enplena crisis alimentaría mundial— deque los millones gastados en “obras”por alcaldías, prefecturas y gobiernocentral, son “obras” que sirven para
ch’allar 
y celebrar (y poner una placa),pero que no sirven para comer.
• También quedó al descubierto la debili
-dad institucional de YPFB, que aparecióincapaz de controlar a las “socias” trans-nacionales, totalmente desinteresadasde producir petróleo (de ahí que cadavez producimos menos combustibleslíquidos, y de ahí el incremento perma-nente e inevitable de la subvención).
• En el plano político quedó a la vista elinsuciente relacionamiento entre el go
-bierno y la población, ya que sólo des-pués del decreto el gobierno pudo saber que la población no estaba dispuesta a
semejante sacricio. Dicha insuciencia
tiene su punto neurálgico en la actitudde las dirigencias sociales, más intere-sadas en agradar al Presidente que enrepresentar a las bases (probablementeéste sea el factor más preocupante de lacoyuntura).
También en el plano político, se eviden
-
ció una conanza excesiva del gobierno
en lo que podemos llamar su control he-gemónico sobre la población, explicablea partir del desmesurado triunfo electo-ral de diciembre de 2009.Toda esta serie de factores ha marcadoel primer semestre del presente año, con
sus secuelas de creciente desconanza
mutua entre gobierno y sociedad civil, defrustración política, de temor ante un futu-ro poco predecible; todo ello en contrastecon la creciente esperanza y el sostenidooptimismo en que vivimos los cuatro pri-meros años de este proceso (incluso enmedio de aquel durísimo
empate catastró-
fco
que concluyó el 2008).
El gran décit: Participación y moviliza
-ción.
Este décit venía anunciándose desde el
mismo año 2006, cuando la mayor par-te de nuestras organizaciones sociales,comprensiblemente agotadas por seisaños de lucha (por contar sólo desde elaño 2000), como que delegaron al gobier-no la construcción del nuevo estado, y selimitaron a movilizarse por pequeñas cau-sas locales y sectoriales (revelando así un
insuciente nivel de conciencia política).
Pero precisamente el
empate catastrófco
 mantuvo una vitalidad política que en mo-mentos cruciales se expresaba de mane-ra consecuente (recordemos los cercos alSenado, las marchas por la Constitución,los sucesivos referéndums). Con el triunfototal de diciembre del 2009 la desmoviliza-ción se extendió mucho más, y de su partelos sectores gobernantes y dirigencialesse olvidaron de la participación. Y em-pezaron a promulgarse leyes elaboradasdesde arriba, y empezaron a surgir con-
ictos dentro de nuestro propio campo po
-pular, y empezó el transfugios —¡encimabienvenido!— de peligrosos elementos dela derecha hacia el MAS, y el autoritaris-mo empezó a prevalecer por encima deldiálogo y la negociación. Y todo esto no essimplemente achacable al gobierno, tienesu raíz en la ausencia de movilización so-cial, y por tanto de participación.De esta misma raíz brotan otra serie deelementos preocupantes, como el hechode que la
 producción minera
mantieneen lo fundamental la estructura neoliberal(sólo se queda en el país el diez por cientode los ingresos por explotación de mine-rales, ¡y todavía de ahí hay que descontar la devolución de impuestos a las exporta-ciones!). La pregunta es: ¿Cuándo la po-blación se movilizó en defensa de los re-cursos minerales, como sí lo había hechoen defensa de los hidrocarburos? Por otraparte nos encontramos con que los pro-pios sindicatos mineros de las empresasprivadas son los que se oponen a la na-cionalización de esas empresas, ¿dóndequeda aquella Federación de Mineros delos tiempos de Patiño y compañía? Estoes algo todavía peor que desmovilización.Otro elemento preocupante que tiene elmismo origen es la sistemática vulnera-ción de los derechos de la
Madre Tierra
(en el plano hidroeléctrico, en el planoforestal, en el plano de la minería, en elplano del trazado de carreteras), y por tan-to el olvido del paradigma del
Vivir Bien
,que nuevamente aparece subordinado alparadigma del
desarrollo
(tal como noslo predicara en 1950 el presidente norte-americano Truman), incluído su letal com-plemento de “Exportar o morir” (que nospuede llevar a
morir exportando
).Otra inconsecuencia que se desprende deesta nueva situación creada por el “excesode triunfo” fue la ley de amnistía para losvehículos
chutos
, que además de conver-tir al país en un futuro inmenso cementeriode chatarra internacional, además de con-taminar el medio ambiente y congestionar las ciudades hasta límites insoportables,viene a plantear nuevamente, con angus-tiosa urgencia, el problema de la crecientesubvención de los combustibles… Estosin contar lo que supone perder una bata-lla estratégica con el contrabando.¿Qué nos ha ido pasando?Me atrevo a diagnosticar que la causa re-
mota es la insuciencia de conciencia po
-lítica, que no es lo mismo que
sentimiento
 político, ni que
seguridad 
y
decisión
polí-ticas, que sí había, y en grado sumo. Elsentimiento, la decisión, pueden ser su-
cientes para saber lo que no queremos
(no queremos modelo neoliberal, no que-remos estado colonial), y así de fuerte fuela lucha del 2000 al 2005. Pero ahora,una vez en el gobierno, hace falta saber 
¿y ahora qué queremos? 
, y para eso nobastan el sentimiento y la decisión, hacefalta un nivel superior de conciencia, y alno haberlo no se está en condiciones detrazar y seguir una
estrategia de poder 
,sino que de manera instintiva se difundela actitud de “ahora nos toca”, y muchagente se acerca al aparato del estado, nopara cambiarlo sino para cobrar su partede la herencia (y de ahí a cobrar la partede otros sólo media un paso).Comparado con todo lo dicho resultan in-
sucientes los aciertos del Gobierno en
política internacional —ahí está el girosaludable que se le imprimió a la políticamarítima, ahí la actitud soberana respec-to de la Convención de Viena—, pues noson éstos los que alimentan la esperanzapolítica de la población.¿Y la oposición?Por su parte ni los partidos (?) de oposi-ción ni los asambleístas y autoridadespúblicas de oposición aparecen tan huér-fanos de ideas como antes. Ni aportanpropuestas —que no tienen—, ni hacencríticas constructivas, ni son capaces si-quiera de mantener la unidad entre ellosmismos. Por tanto de ese lado no van avenir propuestas que no puedan ayudar.Las únicas propuestas llegarán de nues-tro propio campo popular, por eso creoque debemos empezar por hacer un auto-diagnóstico serio, y a partir de él avanzar en la recuperación de la participación, dela movilización y sobre todo de la concien-cia política. A todo esto queremos añadir que seríapoco serio atribuirle las debilidades y de-
ciencias solamente a nuestro gobierno,
cuando en realidad somos nosotros —lasociedad civil— los que estamos fallan-
Las únicas propuestas llega 
rán de nuestro propio campo  popular, por eso creo que debemos empezar por hacer un auto-diagnóstico serio, y a partir de él avanzar en la recuperación de la partici-  pación, de la movilización y sobre todo de la conciencia  política.
Sin título,
Mario Conde, acuarela, 35 x 50cm. 2008.
Sin título,
Mario Conde, acuarela, 56 x 76cm. 2011.
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