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Nuevos mapas sociales y políticos en la transición estatal

Nuevos mapas sociales y políticos en la transición estatal

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Para el analista político Róger Cortez, más allá del recuento de acciones, logros, limitaciones y frustraciones del gobierno del MAS, ha ocurrido un cambio de gran magnitud social por el cual representantes de las mayorías auto identificadas como campesinas o indígenas acceden a puestos de mando e intermedios en la conducción del estado, se empoderan y superan los límites de las propuestas “inclusivas”, en el sentido de que
no pretenden acoplarse y adaptarse a patrones vigentes, sino que tratan de reemplazarlos por los de su creación. En este momento quienes buscan “incluirse” son más bien los actores que previamente monopolizaron el control y el acceso al Estado.
Para el analista político Róger Cortez, más allá del recuento de acciones, logros, limitaciones y frustraciones del gobierno del MAS, ha ocurrido un cambio de gran magnitud social por el cual representantes de las mayorías auto identificadas como campesinas o indígenas acceden a puestos de mando e intermedios en la conducción del estado, se empoderan y superan los límites de las propuestas “inclusivas”, en el sentido de que
no pretenden acoplarse y adaptarse a patrones vigentes, sino que tratan de reemplazarlos por los de su creación. En este momento quienes buscan “incluirse” son más bien los actores que previamente monopolizaron el control y el acceso al Estado.

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10/20/2012

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Roger Cortéz
Nuevos mapas socialesy politicos en latransición estatal
Sin título,
Mario Conde, acuarela, 54 x 74cm. 2009.
P
lanteándolo en términos sio
-lógicos, se puede caracterizar que el Proceso de Cambiodeambula por su fase catabó-lica. El momento constructivo(anabólico) se extendió hasta la elecciónde 2009 y estuvo caracterizado por la bue-na salud de la alianza entre indígenas ycampesinos; en torno a ella se sustentabauna tupida malla de acuerdos con secto-res populares urbanos. En ese lapso laacción combinada del Gobierno y la mo-vilización popular consiguieron el replie-gue de la burguesía internacionalizada
1
 y el inicio, titubeante y desmañado, de laconstrucción del nuevo tipo de Estado.Los rasgos que han pasado a ser domi-nantes en la actualidad y son responsa-bles de que se haya impuesto un sesgodecadente se encontraban presentes enla fase anterior, pero quedaban veladospor la intensidad de las disputas por laaprobación de una nueva CPE y la rees-tructuración del modelo económico. EL TRIUNFO DEL APARATO.La campaña de las elecciones regionalesde 2010 puso en evidencia que en la in-terna del IPSP habían ganado los gruposque presionaban por estabilizar la planilladel personal jerárquico de Estado, apre-surando el decaimiento del “instrumento”y reemplazándolo por un aparato políticoverticalista, de cuya cúpula participa unaparte de la dirigencia de organizacionessociales y que es conocido como MAS.Este aparato es bastante parecido a lasestructuras que en Bolivia denominamospartidos cuyo equilibrio interno dependede una delegación casi completa del ma-
nejo decisorio a manos de la gura icónica
en torno a la cual se agrupan y un redu-
cido grupo de máxima conanza. Alrede
-
dor, se estratican núcleos de movilidad
interna mayor mientras más alejados seencuentran del centro. La metamorfosisde instrumento a organización partidariase patentizó a través de: 1) disposicioneselectorales que incrementaron de maneraforzada la proporción de escaños por votopara la mayoría, 2) el incumplimiento decompromisos sobre representación par-lamentaria indígena, 3) el brusco despido
del MSM del frente electoral ocialista y 4)
el escamoteo de gobernadores y alcaldesganados por opositores, a través de recur-sos judiciales y sin respetar la prelación
partidaria denida por el voto popular. A continuación, el énfasis de la edica
-ción estatal pasó a priorizar la aplicaciónde una visión geopolítica
2
, bajo la premi-sa de que “
no puede construirse el estadoPlurinacional, si previamente no se forta-lece el E stado nacional 
”.Los movimientos internos de fuerza en lacúpula gubernamental durante esos me-ses consolidaron como séquito de unapresidencia imperial a:
los funcionarios enlace con las fuerzasde seguridad,
• a la tecnocracia de hacienda y nanzas,
al equipo de emisión discursiva y
a “operadores” que aproximaron a seg-mentos de comerciantes e importado-res, legales e ilegales.
La composición de los responsables de laconducción estratégica del Gobierno secorresponde a una depuración del bloque
social en el poder, en benecio de las frac
-ciones campesinas de mayor grado de ma-duración empresarial (exportadores de ori-gen indígena, principalmente cocaleros ymedianos soyeros), importadores, grandespropietarios del transporte terrestre y unaactiva burguesía burocrática
3
, gestora denegocios y oportunidades para todos ellos.
Este núcleo del poder estatal rearmó un
acuerdo previo con la banca, que no esparte del bloque pero lo acompaña esta-blemente y ha avanzado un armisticio conlos agroexportadores menos comprometi-dos con el sector duro de terratenientesque encabezó la resistencia anti constitu-yente en 2008. Esta banda de acompa-ñamiento del nuevo bloque de poder, secomplementa con los ejecutivos de corpo-raciones petroleras y mineras transnacio-nales, quienes se han adaptado con rapi-
dez y eciencia al nuevo estado de cosas
que rige en Bolivia.DIFERENCIACIÓN ENTRE INDÍGENASY CAMPESINOSLa producción teórica principal que acom-pañó la evolución del proceso constitu-
yente identicó a indígenas y campesinos
como el agente revolucionario propio yparticular del proceso boliviano, en estemomento histórico. A partir de esa noción, lo indígena-origi-nario-campesino (IOC) se consagra comotrinidad/unitaria, sujeto y esencia de la re-volución democrática y cultural, según elartículo 2º de la Constitución Política del
Estado Plurinacional (CPEP) y la deni
-ción del carácter plurinacional del Estado. Lo IOC intenta fusionar lo clasista y lo ét-nico, como eje de la economía, la demo-cracia, la cultura y la justicia plural y, comoruta de tránsito hacia un distante, pero noimaginario, socialismo comunitario. Al tratar este tema, se suele dar por en-tendido que lo indígena es una categoríaesencialmente cultural y lo campesino,clasista. Asumiendo ese distinto sustrato,ambas aluden a sujetos sociales colecti-vos, es decir conglomerados con intere-ses y prácticas propias y diferenciadas,con capacidad de actuación política eideológica autónomas. Sin embargo, respetando la distinciónentre clase y cultura, en nuestra realidadconcreta es posible establecer particulari-dades económicas que distinguen a cadauna de estas categorías y se aplican encuatro aspectos centrales:
el tipo de propiedad predominante entrecada una de ellas,
su relación con el mercado del trabajo,
la división técnica del trabajo y
su vinculación con corrientes migrato-rias y de urbanización. Aplicando esos criterios los campesinosson propietarios individuales de parcelasdedicadas principalmente a la agricultu-ra o ganadería, compra-vendedores defuerza de trabajo, que residen una partedel año en áreas urbanas, que combinansus actividades agropecuarias con otras(comercio, transporte las más frecuentes,pero no las únicas) y que tienen origen ét-nico y cultural indígena.Los hoy llamados indígenas, pueden o noestar en posesión de “chacos” familiares,según las costumbres de su comunidad,residen en Tierras Comunitarias de Origen(TCO), reconocidas o no legalmente comotales; tienen una vinculación esporádicacon el salario (casi siempre como vende-dores de fuerza de trabajo) lo mismo quecon actividades económicas ajenas a lasque practican en su comunidad: estas ac-tividades incluyen la recolección, pesca,caza con agricultura y ganadería en lastierras bajas y minería en las tierras altas,de allí el enfoque predominantemente te-rritorial de sus reivindicaciones.
En términos demográcos los indígenas
representan una minoría neta del totalde la población “campesina” (incluyen-do a la totalidad de comunidades de tie-rras altas y bajas) y su peso económicoes indetectable en la actual composicióndel PBI. En contrapartida, en sus territo-rios se encuentra la totalidad de reservashidrocarburíferas nacionales, probadas yprobables, yacimientos minerales, acuí-feros y gran parte de las reservas de biodiversidad. Al referirse a los campesinos, clase socialcuya existencia se remonta a la Revolu-
andmios
a
27
 
ción Nacional de 1952, debe tomarse encuenta que la pequeña producción agro-pecuaria ha seguido una trayectoria quela conduce del mercantilismo al capitalis-mo, cuando exitosa, o a la migración ur-bana que a la postre tiene un resultado si-milar en la mayoría de los casos, al ubicar al migrante relativamente exitoso en unasituación de micro empresario o de asala-riado, muchas veces proletarizado.El proyecto político que ha ido decantan-do el MAS se basa en ignorar y negar lastrayectorias divergentes de campesinos eindígenas, caracterizándolas ahora como“tensiones creativas”. Se plantea aquícomo hipótesis que ese ocultamiento delas contradicciones favorece a las fraccio-nes campesinas más competitivas desdeel punto de vista capitalista.
Estas fracciones se están inclinando muyrápidamente, con activo impulso de sus re-presentantes estatales, por incrementar sucapitalización por mediante la acumulaciónde tierras, para la captura de rentas, antela creciente demanda de agroexportadoresextranjeros (brasileños, menonitas, colom-bianos, argentinos) y algunos locales.
Los problemas que confronta el Gobiernocon los indígenas, incluyendo los que hanimpulsado las marchas VII y VIII convoca-das por la CIDOB, obedecen a la dinámi-ca descrita que desenlazará, si se resuel-ve como está ocurriendo hasta ahora, enfavor del grupo rentista de la tierra, paraconsolidar un activo mercado de tierras
4
.CLASES MEDIAS Y REPRESENTACIÓNPOLÍTICAEn cualquier sociedad capitalista, todaslas clases que no son empresarias u obre-ras resultan ser “medias”, desde una vi-sión sociológica marxista, que es utilizada
como parte del discurso político ocial,
pero omitida al referirse al campesinado.La pequeña burguesía urbana y los cam-pesinos –clases medias, las dos
5
 – hansido, en Asia, América Latina y África, losgrandes protagonistas de todas las revo-luciones del siglo XX, hayan tenido o nointención socialista, mientras que la claseobrera, ha sido en ellas una estrella fugazo la gran ausente.En las revoluciones de intención socialis-ta, la pequeña burguesía intelectualizadaha recurrido a todos los ardides imagina-bles para negar su condición de clase o
para justicar una supuesta transmutación
por vía ideológica (o de práctica social).Estas apreciaciones teóricas tienen sen-tido para entender el derrotero Procesode Cambio boliviano, ahora que sectorescampesinos e
intelligentsia
pequeño bur-guesa asumen una responsabilidad esta-tal protagónica.La mímesis, denegación y ocultación deidentidad en que incurre la pequeña bur-guesía, en tránsito a burguesía burocráti-ca, se complementa históricamente con el
endiosamiento y miticación de dirigentes,
como medio para legitimarse y consolidar-se en los círculos del poder estatal. Así ha vuelto a ocurrir en Bolivia y los he-chos políticos más destacados del último
año lo conrman vigorosamente. El deseo
de borrar vestigios de su genética clasis-ta, lleva a muchos altos funcionarios, conregularidad muy próxima a la de una ley,a manifestarse despectivamente sobre lapequeña burguesía (“
más que clase me-dia parece una media clase
” ha dicho pú-blicamente y más de una vez, por ejemplo,una alta autoridad) y a asumir actitudesque supuestamente los desvincularían desu extracción social.
El signicativo aporte de tales represen
-tantes políticos de la pequeña burguesíatiende a enviciarse severamente, todaslas veces que se empeñan en negar suorigen social y sublimar su papel comopresuntos representantes supra clasistas
El proyecto político que ha ido decantando el MAS se basa en ignorar y negar las trayec- torias divergentes de campesi- nos e indígenas, caracterizán- dolas ahora como “tensiones creativas”. Se plantea aquí como hipótesis que ese oculta- miento de las contradicciones  favorece a las fracciones cam-  pesinas más competitivas des- de el punto de vista capitalista.
   S   i  n    t   í   t  u   l  o ,
   M  a  r   i  o   C  o  n   d  e ,  a  c  u  a  r  e   l  a ,   5   6  x   7   6  c  m .   2   0   0   8 .
   S   i  n    t   í   t  u   l  o ,
   M  a  r   i  o   C  o  n   d  e ,   d   i   b  u   j  o  y  a  c  u  a  r  e   l  a .
(o supra humanos) de la REVOLUCIÓN.Estos representantes que transitan de supapel de intelectuales al de burócratas yeventualmente al de burgueses burocrá-ticos, antes que se enteren o que lo sue-ñen, se enredan en una ideologizacióncreciente que los aleja de la realidad y losconduce a favorecer rasgos autoritariosincrementales y represivos.
En la discusión que sostiene la direccióndel MAS con sus disidentes que procla-man la necesidad de “reconducir” el proce-
so, los intelectuales ocialistas, de origen
idéntico al de sus adversarios, multiplican
las descalicaciones referidas a la peque
-ña burguesía y a una supuesta profesión“oenegista” que, en realidad, puede apli-carse a muy pocos de los que se manifes-taron públicamente por la tal reconducción.
Una rama de este debate resulta muy útilpara aquilatar el peso y forma de acciónde representantes políticos de la clase
media urbana y es la que se reere al es
-pacio y función política de las organizacio-nes no gubernamentales (ONG)
6
.El fondo del debate tiene que ver con laparticular constitución del sistema bolivia-no de representación política, dentro delcual algunas de estas ONG ocupan un lu-gar cuya importancia resulta mucho más
signicativa que la mayoría de los partidos
políticos con personería jurídica.
La rígida delimitación de espacios que se-para a unas organizaciones de otras en paí-ses de larga tradición liberal, en este caso alos partidos de algunos llamados grupos depresión (organizaciones sociales, sindica-tos, ONG, medios de difusión masiva, etc.),no se da en nuestro país y al utilizarla seenturbia el análisis de la real estructura delsistema de representación y mediación po-lítica, donde la verdadera diferencia entreunos y otros componentes radica exclusi-vamente en que los partidos son los únicosque inscriben candidatos en las eleccionesy tienen una organización formalmente(sólo formalmente) democrática; en todolo demás son muy parecidos (funciones deagitación, propaganda, emisión ideológica,clientelización y un largo etcétera).
Muchos individuos de la clase media ur-bana intelectualizada han hecho de lasONG fuente de autoempleo, tanto comode prestigio y de relación (acceso) con elpoder político. Las especializadas en aná-lisis económico y político pueden ejercer en determinadas oportunidades una con-
siderable inuencia sobre ciertos medios
de difusión y por su intermedio sobre laopinión pública; pero, las que ostentan
una mayor ecacia política son algunas
de las que trabajan con comunidades in-dígenas y campesinas.La abnegación de quienes militan en es-tas organizaciones incrementa su peso e
inuencia sobre organizaciones y movi
-mientos sociales, con los cuales estable-cen conexiones sólidas a través del tiem-po. La politización de sus actividades esun resultado casi necesario del espacioen que trabajan y se acentúa porque enmuchos casos los fundadores, impulsoresy principales estrategas de esas ONG pro-vienen de la militancia política.La suspicacia de la cúpula del MAS ha-cia algunas ONG se remonta al inicio delproceso constituyente, cuando algunas deellas, igual que activistas aislados o círcu-los de ellos, desarrollaron un papel mucho
más signicativo que la conducción actual
del MAS. Esas diferencias se reforzarondurante el funcionamiento de la AsambleaConstituyente, donde asesores y ONGque apoyaban al Pacto de Unidad tuvie-
ron una inuencia mayor a la del Gobier 
-no
7
en el seno del Pacto y de la propia Asamblea, de manera que la aprobacióndel texto constitucional llegó a atravesar momentos muy tensos.Las diferencias de visión entre unos yotros pudieron conciliarse al calor de lalucha común contra los que pretendíanabortar la elaboración y aprobación deuna nueva CPE; pero ahora, con un es-cenario tan diferente, las discrepancias
reaparecen y se magnican.
 Aquí el objeto de disputa entre Gobierno
y ONG es la inuencia sobre las organi
-zaciones sociales. Las ideas de “
gobiernode los movimientos sociales
” y el supuestocambio de
estado aparente
a “
estado inte-gral 
” son las propuestas teóricas enuncia-das desde el poder estatal, para legitimar la cooptación de dirigentes y la estrategiade anulación de la independencia de esasorganizaciones. La confusión entre organi-zaciones sociales (estructuras permanen-tes, verticales, jerárquicas, frecuentemen-te burocratizadas y siempre sectoriales) ymovimientos sociales (acciones masivas,de carácter deliberativo, horizontal, no per-manente, originadas en una o en pocas rei-vindicaciones concretas) es un punto clavepara consumar esa operación ideológica.
Pero la realidad, a través de movimientossociales concretos, como los que enfren-taron el llamado gasolinazo, u otros de ca-rácter reivindicativo regional o las ya nom-bradas marchas indígenas, se encarga de
rearmar las diferencias.
 AVANCES, TRABAS Y AUSENCIASEl folleto de la Vicepresidencia del Estado,antes mencionado (
supra
p. 5) contiene
Sin título,
Mario Conde, dibujo.
andmios
a
28
andmios
a
29
 
una amplia y detallada lista de las princi-pales realizaciones del Gobierno. 
En materia económica: la duplicación delproducto bruto en un quinquenio, las altasreservas internacionales, la nacionaliza-ción de empresas, el “control estatal” del34% del PBI, disminución de la pobreza(la moderada “
de 60.6 a 49.6% y la extre-ma del 38% al 25%
” p. 14)
8
y la desigual-
dad. Los porcentajes citados signicarían
que “
un millón de personas ha superado
la condición de pobres (ídem). El textomenciona también importantes avancesen cobertura de servicios básicos, lo mis-mo que en construcción de caminos y enaumento de la inversión pública.
El fundamento de estos logros es el enor-me y sostenido incremento de precios denuestros exportables, cuya magnitud nosha permitido continuar creciendo, a pesar que los volúmenes de nuestras exporta-ciones se han estancado o inclusive hanretrocedido.
La lucha anti inacionaria ha sido relati
-vamente exitosa por la aplicación de la
línea monetarista y scalista (que no es
lo mismo que neoliberal) heredada delas administraciones vigentes entre 1985a 2005. Ese enfoque ha favorecido a labanca que continua siendo un sector aje-no e insensible al desarrollo productivo,a la especulación inmobiliaria y a las im-portaciones.El principal problema de la conduccióneconómica es que su mayor mérito se
encuentra en su ecacia para mantener un equilibrio scal, pero al costo de pre
-servar el patrón de acumulación de baseangosta, con su característico freno a latransformación productiva y el encadena-miento de la mayor cantidad de fuerza detrabajo (más del 70%) al sector “informal”que genera menos del 30% del producto
nacional (según las estadísticas ociales).
 En otras palabras, el cambio de modelohacia el estatismo, no avanza ni virará ha-cia la transformación productiva y en con-secuencia es incapaz de incrementar laproducción, la productividad y la creaciónde empleos dignos, como la mejor manerade redistribuir.
La economía plural permanece estáticacomo simple descripción de la articulaciónde modos productivos, ya que las autorida-des no se atreven a consultar, trabajar y ex-perimentar, en consenso y con activa parti-cipación de los agentes productivos, en labúsqueda y promoción de nuevas fórmulasasociativas, entendiendo lo plural comomixto en movimiento: comunitario-privado,privado-cooperativo
9
, estatal-privado, etc.La transformación productiva no puede, nidebe constreñirse a la industrialización
10
 y necesita explorar y abarcar emprendi-mientos ambiciosos y osados como son laagricultura y producción de energías alter-nativas en áreas desérticas (asociando em-presas comunitarias con capitales privados
y apoyo nanciero y técnico del Estado),
con recuperación de tierras fértiles, hume-dales y pasturas; rehabilitación de suelos(antes que extensión de la frontera agríco-la) para ampliar la producción de alimentos,así como el diseño y aplicación de alternati-vas productivas en bosques y reservas.El conservadurismo gubernamental se re-
vela dramáticamente en el conicto del
TIPNIS, al esgrimir la falsa fórmula de pro-teccionismo inmovilista vs. desarrollismomercantilista y depredador. Se trata de unacomprensión anacrónica que no toma encuenta que las reservas de agua y biodiver-sidad se valorizan con cada día que pasa,ante la disminución planetaria de estos re-cursos cuyo aprovechamiento es necesa-
Más allá del recuento de acciones, logros, limitaciones y frus- traciones, ha ocurrido un cambio de gran magnitud social por 
el cual representantes de las mayorías auto identifcadas como 
campesinas o indígenas acceden a puestos de mando e inter- medios en la conducción del estado, se empoderan y superan los límites de las propuestas “inclusivas”, en el sentido de que no pretenden acoplarse y adaptarse a patrones vigentes, sino que tratan de reemplazarlos por los de su creación. En este mo- mento quienes buscan “incluirse” son más bien los actores que  previamente monopolizaron el control y el acceso al Estado.
   S   i  n    t   í   t  u   l  o ,
   M  a  r   i  o   C  o  n   d  e ,  a  c  u  a  r  e   l  a ,   3   5  x   5   0  c  m .   2   0   0   8 .
rio y posible, cumpliendo las normas de laCPEP y los convenios suscritos por el país.
La principal conquista política y social seanota, en el texto citado, como la “des-colonización” del estado, traducida en la
indianización y plebeyización
(sic)
de lasestructuras del Estado
” (“
El oenegismo
”p. 122) y “
la introducción de la democra-cia comunitaria para elegir asambleístas
(ídem p. 126).
Dentro de los avances sociales es impor-tante mencionar los 20 millones de ha. ti-tuladas en favor de TCO, las campañas desalud en áreas rurales y la alfabetizaciónde millares de personas. Tanto o más im-portante que todo lo señalado es el signi-
cativo avance de las reivindicaciones de
género, cuyo destino se muestra en nues-tro país, estrechamente ligado al de los in-dígenas, tal como ocurre desde 1952.
Más allá del recuento de acciones, logros,limitaciones y frustraciones, ha ocurridoun cambio de gran magnitud social por elcual representantes de las mayorías auto
identicadas como campesinas o indíge
-nas acceden a puestos de mando e in-termedios en la conducción del estado
11
,se
empoderan y superan los límites de laspropuestas “inclusivas”, en el sentido deque no pretenden acoplarse y adaptarse apatrones vigentes, sino que tratan de re-emplazarlos por los de su creación. En estemomento quienes buscan “incluirse” sonmás bien los actores que previamente mo-nopolizaron el control y el acceso al Estado.
Está en curso la más seria y profundainterpelación y desplazamiento de arrai-gadas prácticas y actitudes racistas y dis-criminadoras
12
que lastran el avance delpaís, en no menor medida que la sujecióneconómica y política hacia poderes exter-nos. Este avance se plasma en la vigenciade un régimen intercultural, de coexisten-cia y cooperación de distintas culturas, en-tre las cuales rige el democrático derechode las mayorías sociales a ostentar esamisma conducción dentro del Estado.En términos democráticos se ha produci-da un enorme y riquísimo ensanchamien-to de la participación y de la conciencia yejercicio de derechos individuales y colec-tivos. Sin embargo, la posibilidad de lo-grar un cambio cualitativo e irrevocable eneste plano se encuentra congelada, por el freno estatal que insiste en convertir lapluralidad democrática en algo más que
una descripción o un ritual que benecie
a ciertas cúpulas de dirigencias socialescon curules u otros cargos, bajo condiciónde una sujeción absoluta o la inmediata
exclusión o descalicación.
La promoción de la democracia comunita-ria, como sinónimo de transparencia, ren-dición de cuentas, rotación y revocatoriade cargos, o sea como autonomía socialante el poder del Estado, ha quedado ensuspenso con lo que se limita seriamentela participación social en la elaboración yejecución de políticas públicas y se blo-quea el ejercicio del control social, o se loconvierte en una caricatura.
Sin título,
Mario Conde, acuarela, 50 x 65cm. 2011.
andmios
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30
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