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Ibáñez y el poder político libertario

Ibáñez y el poder político libertario

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Published by: Red Libertaria Estudiantil UPLA on Oct 19, 2012
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01/24/2013

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Ibáñez y el poder político libertario – Felipe Correa
“Para una Teoría Libertaria del Poder” es una serie de reseñas elaboradas sobre artículoso libros de autores del campo libertario que discuten el poder. Su objetivo es presentar una lectura contemporánea de autores que vienen tratando el tema en cuestión y traer elementos para la elaboración de una teoría libertaria del poder, que podrá contribuir en laelaboración de un método de análisis de la realidad y de estrategias de bases libertarias,a ser utilizadas por individuos y organizaciones.
En este primer artículo de la serie, voy a utilizar para la discusión el artículo “Por un Poder PolíticoLibertario”, de Thomas Ibáñez.[*] En él, un breve artículo que no excede unas pocas páginas, el autor se posiciona criticamente en relación al enfoque libertario que se estaba dando de tema. El artículode Ibáñez fue escrito originalmente como contribución al seminario “El Poder y su Negación”,organizado por el CIRA y el CSL Pinelli, en julio de 1983. Hasta aquél momento, para el autor, elanarquismo estaba “anclado, en buena medida, sobre unos conceptos y unas propuestas que seforjaron en el transcurso de los siglos XVIII y XIX”. Y, para él, discutir en profundidad la cuestión delpoder sería una relevante renovación del campo teórico del anarquismo.
EL PROBLEMA SEMÁNTICO DE LA DISCUSIÓN SOBRE EL PODER
Ya en aquellos tiempos, Ibáñez identificaba que “la polisemia [palabra que tiene más de unsignificado] del término poder y la amplitud de su espectro semántico constituyen condiciones quefavorecen los diálogos de sordos”. Para él, en las discusiones sobre el poder, los discursos sesuperponen y no se articulan entre sí. Eso ocurre “porque tratan en realidad de objetosprofundamente diferentes, confundidos por el recurso a una misma palabra: el poder”.Por lo tanto, veía la necesidad identificada de “acotar el término poder antes de abordar sudiscusión”. A pesar de los esfuerzos para hacerlo, el autor no cree que sea posible llegar a unadefinición objetiva y aséptica de la palabra “poder”, ya que “se trata de un término políticamentecargado, analizado desde un lugar político preciso, que no puede aceptar una definición neutra”.
EL PODER A PARTIR DE UNA TRIPLE DEFINICIÓN
El primer elemento para iniciar una definición del poder es que, dentro de una perspectiva libertaria,él no sólo puede ser concebido de una manera negativa: “en términos de negación, de exclusión, derechazo, de oposición, o incluso de antinomia”. Para Ibáñez, el poder puede ser definido a partir de
 
tres interpretaciones: 1.) como capacidad, 2.) como asimetría en las relaciones de fuerza, y 3.) comoestructuras y mecanismos de regulación y control. Vamos a ver, según el autor, como se define elpoder en cada una de estas acepciones.
1. El poder como capacidad
“En una de sus acepciones, probablemente la más general y diacrónicamente primera, el términopoder funciona como equivalente de la expresión capacidad..., es decir, como sinónimo del conjuntode efectos cuyo agente, animado o no, puede ser la causa directa o indirecta. Es interesanteobservar que el poder se define de entrada en términos relacionales, ya que para que un elementopueda producir o inhibir un efecto es necesario que se establezca una interacción.”Pensado en este sentido, el poder se concibe como “tener poder de” o “tener poder para”, unacapacidad de realización o una fuerza potencial que podría ser aplicada en una relación social. Espremisa de esta definición de poder las relaciones sociales, es decir, la interacción entre los agentessociales.
2. El poder como asimetría en las relaciones de fuerza
“En una segunda acepción la palabra poder se refiere a un determinado tipo de relación entreagentes sociales, y es habitual caracterizarlo entonces como una capacidad disimétrica, o desigual,que tienen esos agentes de causar efectos sobre el otro polo de la relación establecida.” Aunque anclado en el poder como capacidad, este otro sentido permite pensar las asimetrías de lasdiferentes fuerzas sociales que están en una relación social particular. Estas fuerzas, siempreasimétricas y desiguales, mientras estén en interacción/relación, forjan los efectos sobre uno o máspolos, y cada uno tiene una fuerza distinta y, por lo tanto, una capacidad distinta. Una vez más, seafirma el poder como relación entre agentes sociales, cada uno de ellos con una capacidad distintade causar efectos sobre los demás.
3. El poder como estructuras y mecanismos de regulación y control
“En una tercera acepción el término, poder se refiere a las estructuras macrosociales y a losmecanismos macrosociales de regulación social o de control social. Se habla en este sentido deaparatos o de dispositivos de poder, de centros o de estructuras de poder, etcétera.” Así concebido, el poder constituiría el “sistema” de una sociedad en particular, en lo que se refiere asus estructuras y mecanismos de regulación y control. Sería el conjunto de reglas de una sociedaddada, que implica tanto la toma de decisiones para su establecimiento y para definir su control,cuanto la propia aplicación de este control. Una estructuración de la sociedad que hace necesariasinstancias deliberativas y ejecutivas.
¿CUALES SON LAS POSIBILIDADES DE UNA SOCIEDAD SIN PODER?
 A partir de estas tres interpretaciones, podemos decir que “el discurso acerca de una sociedad sinpoder constituye una aberración, tanto si nos situamos desde el punto de vista del poder comocapacidad (¿qué significaría una sociedad que no podría nada?), como si nos situamos en laperspectiva de las relaciones disimétricas (¿qué significarían unas interacciones sociales sin efectosdisimétricos?), o, finalmente, si contemplamos el poder desde el punto de vista de los mecanismos yestructuras de regulación macrosociales (¿qué significaría un sistema, y la sociedad es obviamenteun sistema, cuyos elementos no se verían constreñidos por el conjunto de las relaciones que definenprecisamente el sistema?).”No hay sociedad sin agentes sociales con capacidad, así como no hay una sociedad con todas lasrelaciones sociales simétricas – es decir, una sociedad en la que todos los agentes sociales tienen la
 
misma capacidad de causar efectos en los demás, en todas las relaciones sociales – o sinestructuras y mecanismos de regulación y control social. Esto nos permite llegar a un acuerdo conIbáñez en relación al absurdo que significa, teniendo en cuenta las definiciones presentadas por elautor, hablar de sociedad sin poder, en lucha contra el poder, en poner fin o destruir el poder.Ibáñez cree que “las relaciones de poder son consustanciales con el propio hecho social, le soninherentes, lo impregnan, lo constriñen al mismo tiempo que emanan de él”. Cuando se trate decualquier aspecto del llamado ámbito social, se puede decir que en él existen interacciones entrediversos elementos que componen un sistema determinado. Para el autor, además, “hayinevitablemente efectos de poder del sistema sobre sus elementos constitutivos, al igual que hayefectos de poder entre los elementos del sistema”. Es decir, el poder perméa tanto a las relacionesentre elementos como las relaciones entre sistema y elementos.Concebir una sociedad sin poder significaría, para el autor, creer en la posibilidad de existencia deuna “sociedad sin relaciones sociales, sin regulaciones sociales, sin procesos de decisión social”. Esdecir, seria concebir lo “impensable”.
UNA CONCEPCIÓN LIBERTARIA DEL PODER
Este argumento permite afirmar que “existe una concepción libertaria del poder, es falso que éstaconsista en una negación del poder.” Negar este hecho implica necesariamente una dificultad tantoen términos de análisis de la realidad como en términos de concepción de una estrategia. “Mientrasesto no sea asumido plenamente por el pensamiento libertario”, subraya Ibáñez, “éste permaneceráincapaz de abordar los análisis y las prácticas que le permitirían hacer mella sobre la realidad social”.Lo que argumenta tiene sentido si nos fijamos en la historia del anarquismo o incluso de lo que sellamó “medio libertario”. Yendo más allá de las afirmaciones semánticas – que a menudo dieron/dana la palabra poder el sentido estricto de Estado –, parece claro que el “pensamiento libertario” nuncanegó la capacidad de los agentes sociales, las asimetrías en las relaciones de fuerza o lasestructuras y mecanismos de regulación y de control.Un ejemplo que es significativamente común en la tradición libertaria. Teniendo en cuenta lasrelaciones asimétricas de las clases en la sociedad capitalista y basándose en la idea de lacapacidad de la clase trabajadora, los libertarios buscan promover una revolución social, en que lafuerza de la clase dominante sea sobrepuesta y que se establezca un sistema de regulación y controlbasado en la autogestión y en el federalismo. Incluso con este ejemplo genérico, se puede decir quese la clase dominante es retirada de su condición de dominación y da lugar a una estructuralibertaria; aunque en la sociedad futura, esa relación de fuerzas entre clase dominante alejada de ladominación y clase trabajadora es una relación asimétrica.Por lo tanto, es posible asumir que, de hecho, históricamente, hay una concepción libertaria de poder que – aunque no tenga sido discutida con la profundidad adecuada y que se haga complicado por una serie de factores – tiene elementos de relevancia en este debate que ahora se lleva a cabo.
DOMINACIÓN COMO UN TIPO DE PODER
Cuando los libertarios mantienen un discurso contra el poder, afirma Ibáñez, “utilizan la palabra poder para referirse en realidad, a un determinado tipo de relaciones de poder, a saber, y muyconcretamente, al tipo de poder que encontramos en las relaciones de dominación, en las estructurasde dominación, en los dispositivos de dominación, o en los aparatos de dominación, etc. (tanto siestas relaciones son de tipo coercitivo, manipulador u otro)”. Así que, para él, la dominación es untipo de relación de poder, pero no se puede definir dominación como poder, ya que constituyencategorías distintas.

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