permitió una libertad mayor en las discusiones que sostuvo con sus discípulos y aun hizo queéstos, Amelio y Porfirio especialmente, resolviesen por sí mismos, muchas de las objeciones quea él se le presentaban. De ahí la dificultad intrínseca que presenta la obra plotiniana; porque es,en gran medida, el trasunto de una discusión oral en la que están vivamente comprometidos tantoel maestro como los discípulos. La viveza de la discusión o de la exposición oral trastorna lalógica expositiva del relato y, frecuentemente, descubre las contradicciones inherentes al diálogo.Plotino, que por otra parte miraba con preferencia al alma del hombre, tendía a conseguir de sus discípulos un estilo de vida y de dignidad moral que sobrepasase la intelección de suspropios argumentos. Si antes hablábamos de su propósito intelectual, nunca muy bien precisadopor él, ahora debemos decir que la plena perfección y enriquecimiento del espíritu objetivo quetrascendía toda intención filosófica y metafísica para elevarse a un plano más alto de perspectivaspuramente éticas y religiosas. Muchas veces, es cierto, las cuestiones filosóficas, éticas yreligiosas, están íntimamente implicadas e incluso se pasa de unas a otras de manera casiinsensible, pero, al fin, prevalece la imperiosa exigencia del maestro: “Plotino, el filósofo que havivido entre nosotros, pareciera sentir odio de estar en un cuerpo.” Este venia a ser, en definitiva,el objetivo del pensamiento trascendente del pensamiento plotiniano; y, posiblemente, no erasiquiera subsidiario de su pensamiento, sino que se imponía a él, pues el deseo último de Plotinose concretaba en la posesión del Bien y en la activación y afirmación del alma, cuyo destino locifraba en la pura contemplación, más aún que en la acción: “No obramos sino por el Bien; yobramos, no para que el Bien quede fuera de nosotros mismos y de nuestro alcance, sino paraposeer el Bien como resultado de nuestra acción.” (Enéada, III, 6, 6).Con arreglo a esto, bien se comprende cuál será el carácter de la obra de Plotino. En su firmepretensión vitalista y animista, Plotino trata de salvar la parte espiritual del hombre, su realidadefectiva y verdadera sin la cual todo lo demás se aparece cómo lugar vacío, como materia
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