inclinación inconstante del alma sin que ninguna cosa mueva a ésta a hacer lo queantes no hacía. Pues es claro que experimentaría, por esto mismo, una necesidadmayor, ya que no dependería de sí y se encontraría como movida por movimientosinvoluntarios y sin causa. Porque una de dos, o es movida por el objeto de la voluntad —sea éste externo o interno—, o por el objeto del deseo; ahora bien, si no es movida por el deseo, no tendrá en modo alguno movimiento. Si todo lo que acontece tiene sucausa, fácilmente deduciremos en cada caso las causas que son más próximas,elevándonos por éstas a (las más lejanas); y así, me dirijo a la plaza pública pensandoque me será posible ver a alguien, o bien que podré resarcirme de una deuda y, engeneral, escoger una u otra cosa, o cumplir uno u otro deseo, lo cual quiere decir queme ha parecido conveniente realizar tal acto.Algunos acontecimientos nos hacen pensar en las artes; por ejemplo, (la causa) delrestablecimiento de la salud es la medicina y el médico; y la causa delenriquecimiento puede ser el descubrimiento de un tesoro, o un legado, o lasganancias derivadas del trabajo o de una profesión. También la causa del hijo es el padre, junto con las demás circunstancias externas concurrentes a la procreación: así,una determinada alimentación y, un poco después, el contar con la aptitud para lageneración y con una mujer adecuada para ella. Todas estas cosas se refieren engeneral a la naturaleza.
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