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VIDAS PARALELASTOMO IIIPLUTARCO
ARÍTIDES - MARCO CAN - FILOPEMEN -TITO QUINCIO FLAMINIO - PIRRO -GAYO MARIO - LISANDRO - SILA
 
VIDAS PARALELAS3
ARISTIDES
I.- Aristides, hijo de Lisímaco, era de la tribu Antióquidey de la curia Alopecense. Acerca de su patrimonio correndiferentes opiniones, diciendo algunos que pasó su vida encontinua pobreza, y que a su muerte dejó dos hijas, que es-tuvieron mucho tiempo sin casar por la estrechez de sufortuna. Mas contra esta opinión, sostenida por muchos,tomó partido Demetrio Falereo en su
Sócrates
, refiriendo queen Falera conoció cierto territorio que se decía de Aristides,en el que había sido sepultado. Hay además algunos indiciosde que su casa era acomodada, de los cuales es uno el haberobtenido por suerte la dignidad de Epónimo, que no sesorteaba sino entre los que eran de las familias que poseíanel mayor censo, a los que llamaban quinienteños. Otro indi-cio es el ostracismo, porque no le sufría ninguno de los po-bres, sino los que eran de casas grandes, sujetos a la envidiapor la vanidad del linaje. Tercero y último, haber dejado enel templo de Baco, por ofrenda de la victoria obtenida conun coro, unos trípodes que todavía se muestran hoy, con-servando esta inscripción: “La tribu Antióquide venció;conducía el coro Aristides, y Arquéstrato fue el que ensayó
 
PLUTARCO4
el coro”. Pero éste, que parece el más fuerte, es sumamentedébil; porque también Epaminondas, que nadie ignora ha-berse criado y haber vivido en suma pobreza, y Platón elfilósofo, dieron unos coros que merecieron aprecio: el unode flautistas, y el otro, de jóvenes llamados cíclicos, sumi-nistrando a éste para el gasto Dión de Siracusa, y a Epami-nondas, Pelópidas; no estando los hombres de bien reñidosen implacable e irreconciliable guerra con las dádivas de losamigos, sino que teniendo por indecorosas y bajas las que sereciben por avaricia, no desechan aquellas que no se tomanpor lucro, sino para cosas de honor y lucimiento. Paneciomanifiesta que, en cuanto al trípode, se dejó engañar De-metrio de la semejanza de los nombres. Desde la guerra pér-sica hasta el fin de la del Peloponeso sólo se halla, en efecto,haber vencido con coro dos Aristides, de los cuales ningunoera este hijo de Lisímaco, sino que el padre de uno fue Jenó-filo y el otro fue mucho más moderno; como lo convencenel modo de la escritura, que es de tiempo posterior a Eucli-des, y el hablarse de Arquéstrato, de quien en el tiempo de laguerra pérsica ninguno dice que fuese maestro de coros,cuando en el tiempo de la del Peloponeso son muchos losque lo atestiguan; mas esto de Panecio necesita de mayorexamen. Por lo que hace al ostracismo, incurría en él todo elque parecía sobresalir entre los demás por su fama, por sulinaje o por su facundia en el decir; así es que Damón,maestro de Pericles, sufrió el ostracismo por parecer que eraaventajado en prudencia, e Idomeneo dice que Aristides fueArconte no por suerte, sino por elección de los Atenienses;y si fue llamado al mando después de la batalla de Platea,
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