3Lo que finalmente me decidió escribir acerca de mi vida, fue una carta que recibí en1941, de un amigo que estaba en Escocia, donde me decía que, según su modo de ver,podía prestar un gran servicio si explicaba a la gente cómo había llegado a lo que soy,siendo de utilidad saber de qué manera una activa y rabiosa cristiana ortodoxa llegó aconvertirse en una muy conocida instructora esotérica. Las personas podrían aprendermucho descubriendo en qué forma una estudiante de la Biblia, teológicamente orientada,pudo llegar a la firme convicción de que las enseñanzas orientales y occidentales debenamalgamarse y fusionarse antes de que la verdadera religión universal –que todo el mundoespera— aparezca en la Tierra. Es de valor saber que el amor de Dios antecede alcristianismo y no reconoce fronteras. Esta fue la primera y más difícil lección que tuve queaprender y me llevó largo tiempo, así como a todos los fundamentalistas les cuestaaprender que Dios es amor; lo afirman, pero no lo ponen en práctica, me refiero a lapráctica de Dios.Entre otras cosas quisiera demostrar cómo el mundo de los seres humanos se abrió pararecibir a una mujer inglesa, consciente de su clase social, y cómo un mundo de valoresespirituales, con un gobierno directo, interno y espiritual, llegó a ser un hecho comprobadopara una cristiana de mente excesivamente estrecha. Me vanaglorio con el nombre decristiana, pero ahora pertenezco a la clase incluyente y no a la excluyente.Una
de
las cosas que deseo destacar en esta narración es la realidad de la direccióninterna de los asuntos mundiales, y así familiarizar paralelamente a más personas con larealidad de la existencia de Quienes son responsables (detrás de la escena) de la guíaespiritual de la humanidad y también de la tarea de conducir a esa humanidad de laoscuridad a la Luz, de lo irreal, a lo Real y de la muerte a la Inmortalidad.Quiero que los Discípulos de Cristo, los Maestros de Sabiduría, sean reales para laspersonas, como lo son para mí y para muchos miles de personas en el mundo. No merefiero a una realidad hipotética (si se me permite la frase) ni a un acto de fe y credulidad.Quiero presentarlos tal cual son, Discípulos de Cristo, hombres que están en la vida y sonfactores siempre presentes en los asuntos humanos. Éstas son las cosas que tienen impor-tancia y no las experiencias terrenas, ni los acontecimientos y eventos en la vida de uno deSus trabajadores.He vivido muchas, encarnaciones en una. He tratado de avanzar constantemente,aunque con suma dificultad (tanto psicológica como material), hacia un campo de serviciocada vez más amplio. Quiero demostrar que en cada ciclo de experiencia he tratado sin-ceramente de seguir una guía interna, y cuando lo he hecho siempre ha significado un pasoadelante en comprensión y progreso y una gran capacidad para ayudar. El resultado de esteprogreso aparentemente ciego (como cuando me casé y vine a vivir a los Estados Unidos)fue siempre una mayor oportunidad. He desempeñado diversos papeles en mi vida. Fui unaniña muy desgraciada, excesivamente desagradable, una joven de sociedad, de la alegredécada (que para mí no lo era) de 1890, para convertirme después en una evangelista ytrabajadora social del tipo predicador de "Billy Sunday". Repito: no era muy alegre, pero si joven y me interesaban grandemente todas las cosas. Más tarde me casé con Walter Evansy me encontré actuando como esposa del párroco de la Iglesia Episcopal Protestante deCalifornia y madre de tres niñas.Esa variada experiencia de vivir y trabajar en Gran Bretaña, Europa, Asia y América,hizo cambiar fundamentalmente mi actitud hacia la vida y las personas. Permanecer
Leave a Comment