2tanto tiempo. Debemos decirle al hombre, despojado de su divinidad y habiendo caídovíctima de un humanismo puramente natural, toda la verdad sobre sí mismo y revelarleel misterio humano-divino de su origen, historia y vocación. Entonces los hombrescomprenderán por fin, que no son nada ni tienen un verdadero ser, si no son cristianosni aceptan tener su ser en Cristo mismo; que donde Cristo se aparta, empieza elinfierno, porque, excepto en su eterna humanidad divina, la vida del hombre no tienesignificado ni justificación; que ese cielo una vez captado en lo más recóndito de suser, les permite, conjuntamente con la innúmera legión de seres humanos que pululanpor el planeta, al girar en el silencio del espacio infinito, encontrar por primera vez sumorada en lo eterno del corazón humano-divino. En sus profundidades metafísicas, elhombre y el mundo constituyen el cuerpo místico de Cristo. En circunferencias detiempo y espacio deben convertirse en el cuerpo místico de Cristo. Ésta es la vocaciónhistórica de la humanidad y no otra".La evocación consciente de la vida crística en el corazón humano y nuestra rápidaintegración en el reino de Dios, es la tarea inmediata que nos espera, incluyendo nuestraresponsabilidad, oportunidad y destino.Quiero aclarar que en las numerosas citas que empleo en este libro, trato de demostrarcuánto se ha extendido este reconocimiento. Los libros mencionados me trajeron muchaluz e inspiración. No obstante, debo aclarar enfáticamente, que ninguno de los autorescitados deben considerarse en modo alguno solidarios con mi punto de vista.Para terminar, deseo agradecer a los señores William Cumings y Alan Murray, por laayuda voluntaria e inteligente que me han prestado, posibilitando la aparición de este libro.
(1)
The Paganism in Our Christianity,
pág. 16.
(2)
WrestIers with Christ,
pág. 293.
De Belén
al CalvarioDe todos los que buscaron mi cuna en Belénescuchando una voz y siguiendo una estrella,¿Cuántos me acompañaron al Calvario?Estaba demasiado lejos.La gloria rodeaba al niño del establo,y también la esperanza de los hombres que luchabanMas esa esperanza colmada, les llegó por lo perdido.en mi corona de espinas y a través de mi cruz.La verdad fue mi espada y el dolor mi respaldo,que conferí a quienes continuaron mi senda.Un jumento enjaezado fue el corcelque elegí para cabalgar.Así pasó la gloria de Belén,
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