3occidental y con un sensato sistema de ética. Ninguno tiene valor sin el otro."Quienes estudiaron en ambas escuelas, dicen que las imágenes místicas de Oriente (lomismo que de nuestros místicos occidentales) son nada más que un velo tras el cual hanpodido penetrar siempre los dotados de percepción intuitiva. La ciencia de Occidente, alhacer resaltar la naturaleza de la forma, nos ha conducido también a la esfera de laintuición y parecería que ambos sistemas podrían fusionarse, y cada un –descartando lo noesencial– llegar a una comprensión básica recíproca, desarrollando un nuevo acercamientoal misterio central del hombre, fundado en antiguas y comprobadas verdades. El Dr. Jung
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se ocupa de esto en el mismo libro:"La ciencia es la mejor herramienta de la mente occidental; con ella puedenabrirse más puertas que con las manos. Por lo tanto, es parte integrante de nuestracomprensión, y sólo ofusca nuestra percepción cuando pretende ser el único yexcepcional modo de captación. Pero Oriente nos ha enseñado otra comprensión másamplia, profunda y superior, es decir, la comprensión por medio de la vida.Conocemos este medio sólo vagamente, como un mero sentimiento difuso extraídode la terminología religiosa y, por consiguiente, placenteramente ubicamos la'sabiduría' oriental entre comillas, y la relegamos a la oscura región de la fe y de lasuperstición. Pero de esta manera, el realismo oriental es enteramente incom-prendido. No consiste en intuiciones sentimentales, exageradamente místicas quebordean lo patológico y emanan de los reclusos ascéticos y lunáticos. La sabiduría deOriente está basada en el conocimiento práctico, y no tenemos la más leve justificación para despreciarla."El nudo de la situación reside en el entrenamiento de la mente. La mente humana es elinstrumento que podemos emplear en dos direcciones, hacia lo externo. Al actuar así registra nuestros contactos con los mundos físico y mental en que vivimos y reconoce lascondiciones emocional y sensoria. Registra y correlaciona nuestras sensaciones, reaccionesy todo lo que le llega por conducto de los cinco sentidos y el cerebro. Este campo delconocimiento ha sido estudiado extensamente, y mucho progreso efectuaron los sicólogosal comprender los procesos de la mentalización. El Dr. George Binney Dibblee
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cita al Dr.Jung cuando dice que "pensar es una de las cuatro funciones psicológicas básicas". Es esafunción psicológica que, de acuerdo con sus propias leyes, pone en conexión conceptualdeterminadas presentaciones. Es una actividad perceptible, activa y pasiva. El pensaractivo es un acto de la voluntad, el pensar pasivo una ocurrencia.Como veremos más adelante, el mecanismo pensante involucra la meditación y debeentrenarse para agregar, a la primera función de la mente, la aptitud de ir hacia otradirección y registrar con igual facilidad el mundo interno e intangible. Esta aptitudreorientadora permitirá a la mente registrar el mundo de realidades subjetivas, depercepción intuitiva y de ideas abstractas. Esta elevada herencia del místico, al parecer, noestá aún al alcance del hombre medio.El problema que hoy enfrenta la familia humana, en el campo de la ciencia y de lareligión, se debe a que quien sigue a ambas, descubre que se halla en el portal de un mundometafísico. Ha llegado a su fin un ciclo de desenvolvimiento. El hombre como entidadpensante y sensoria parece haber llegado a una comprensión, bastante completa, delinstrumento con el cual debe trabajar.
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