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Iniciación Humana y solar
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
El Señor Buda ha expresado que:No hemos de creer en lo dicho, simplemente porque fue dicho; ni en las tradiciones, porquehan sido trasmitidas desde la antigüedad; ni en los rumores; ni en los escritos de los sabios,porque han venido de ellos; ni en las fantasías, que se suponen haber sido inspiradas por undeva (es decir, una supuesta inspiración espiritual); ni en las deducciones basadas en algunasuposición casual; ni por lo que parece ser una necesidad analógica; ni por la meraautoridad de nuestros instructores o maestros, sino que hemos de creer cuando lo escrito, ladoctrina o lo dicho, está corroborado por nuestra propia razón y conciencia. Por eso, enseñéa no creer lo que oyen decir, sino que, cuando lo crean conscientemente, actúen de acuerdoy plenamente.
 La Doctrina Secreta, T. VI. p. 49
PRÓLOGOEl tema que se refiere a la Iniciación ejerce una gran fascinación sobre los pensadoresde todas las escuelas de pensamiento, y hasta los escépticos y los dispuestos a la crítica,quisieran creer en la posibilidad de esta realización final. A quienes no creen que tal metaes posible, se les ofrece este libro por su valor y por la formulación de una interesantehipótesis. A aquellos que esperan tal consumación de todos sus esfuerzos se les ofrece estelibro con la esperanza de que les sirva de inspiración y ayuda.Los pensadores occidentales de la actualidad, sostienen una gran diversidad de puntosde vista sobre este trascendental tema. Algunos creen que no es de suficiente importanciainmediata como para merecer su debida atención, y que si el hombre común sigue elsendero del deber y le presta atención a todos sus problemas, con mente elevada, llegará adestino. Sin duda alguna esto es verdad; no obstante, a medida que la capacidad de serviracrecentadamente y el desarrollo de los poderes que deben emplearse para ayudar a la raza,constituyan la recompensa del hombre dispuesto a realizar el mayor esfuerzo y a pagar elprecio que demanda la iniciación, quizás este libro sirva a alguien de acicate para larealización, que de otro modo hubiera ido hacia su meta lentamente y a la deriva. Así llegaa ser dador y no el que recibe ayuda.Otros consideran errónea la enseñanza expuesta en los distintos libros que tratan eltema de la iniciación. La iniciación ha sido presentada como algo fácil de lograr y que noexige tal rectitud de carácter como se ha creído. Los siguientes capítulos demostrarán que lacrítica no es inmerecida. La iniciación es muy difícil de lograr; exige la estricta disciplinade la entera naturaleza inferior y una vida de renunciamiento y de abnegada devoción.También debe tenerse presente que la enseñanza primitiva es correcta en su esencia,.aunque empequeñecida en su interpretación.
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 Aún hay quienes se interesan en ello, pero consideran que las posibilidades implicadasson demasiado avanzadas para ellos y que no deben tratarlas en esta etapa de su evolución.Este libro intenta poner de manifiesto que aquí y ahora, el hombre común puede comenzara desarrollar el carácter y sentar las bases del conocimiento necesario para obtener la debidapreparación, antes de poder hollar el sendero del discipulado. En esta forma todos loshombres y mujeres, si lo desean, pueden recorrer el sendero de probación a fin deprepararse para el discipulado.Centenares de personas, en Oriente y Occidente, avanzan hacia esta meta y en la unidaddel único ideal, en común esfuerzo y aspiración, se reunirán ante el único portal. Entoncesse reconocerán como hermanos, separados sólo por el idioma y la aparente diversidad decreencias, pero teniendo fundamentalmente la misma y única verdad y sirviendo al mismoDios.ALICE A. BAILEYNew York, 1922.RESUMEN DE UNA DECLARACIÓN HECHA POREL TIBETANOPUBLICADA EN AGOSTO DE 1934Solamente diré que soy un discípulo tibetano de cierto grado; esto puede significar muypoco para ustedes, porque todos son discípulos, desde el aspirante más humilde hasta másallá del Cristo Mismo. Tengo cuerpo físico lo mismo que todos los hombres; resido en losconfines del Tíbet y, a veces (desde el punto de vista exotérico), cuando me lo permiten misobligaciones, presido un grupo numeroso de lamas tibetanos. A esto se debe la difusión deque soy un abad de ese monasterio lamásico. Aquellos que están asociados conmigo en eltrabajo de la Jerarquía (todos los verdaderos discípulos están unidos en este trabajo) me co-nocen también con otro nombre y cargo. A, A. B. conoce dos de mis nombres.Soy un hermano que ha andado un poco más por el sendero y, por consiguiente, tengomás responsabilidades que el estudiante común. He luchado y me he abierto camino haciala luz y logrado mayor cantidad de luz que el aspirante que leerá este artículo, por lo tanto,tengo que actuar como transmisor de luz, cueste lo que cueste. No soy un hombre viejo, conrespecto a lo que la edad puede significar en un instructor, ni tampoco soy joven einexperto. Mi trabajo consiste en enseñar y difundir el conocimiento de la Sabiduría Eternadonde quiera que encuentre respuesta, y esto lo he estado haciendo durante muchos años.Trato también de ayudar a los Maestros M. y K. H. en todo momento, porque estoyrelacionado con Ellos y Su
 
trabajo. Lo
 
expuesto hasta aquí encierra mucho, pero no les digonada que pueda inducirles a ofrecerme esa ciega obediencia y tonta devoción que elaspirante emocional brinda al Gurú y Maestro con el que aún no está en condiciones detomar contacto, ni puede lograrlo hasta tanto no haya trasmutado la devoción emocional endesinteresado servicio a: la humanidad, no al Maestro.
 
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No espero que sean aceptados los libros que he escrito. Pueden o no ser exactos,correctos y útiles. El lector puede comprobar su verdad mediante la práctica y el ejerciciode la intuición. Ni A. A. B. ni yo, tenemos interés en que se los considere como que hansido inspirados, ni tampoco que se diga misteriosamente que son el trabajo de uno de losMaestros.Si estos libros presentan la verdad de tal manera que pueda considerarse como lacontinuación de las enseñanzas impartidas en el mundo, y si la instrucción suministradaeleva la aspiración y la voluntad de servir desde el plano de las emociones al plano mental(el plano donde pueden hallarse los Maestros), entonces estos libros habrán cumplido supropósito. Si la enseñanza impartida encuentra eco en la mente iluminada del trabajadormundial y si despierta su intuición, entonces acéptense tales enseñanzas.Si estas afirmaciones son comprobadas oportunamente y consideradas como verdaderasbajo la prueba de la Ley de Correspondencias, muy bien, pero si esto no es así, no se aceptelo expuesto.CAPÍTULO IOBSERVACIONES PRELIMINARESAntes de entrar a tratar el tema referente a la Iniciación, a los Senderos que se abrenante el hombre perfecto y a la Jerarquía oculta, deben hacerse algunas observacionesesenciales para un concienzudo estudio y comprensión de las ideas presentadas.Debemos reconocer que en este libro se afirman hechos y se hacen declaracionesdefinidas, que no son susceptibles de comprobación inmediata por parte del lector. Paraevitar la creencia de que la autora se adjudica autoridad y prestigio por el conocimientoexpresado, ella rechaza rotundamente tales pretensiones y no puede hacer otra cosa quepresentar estas afirmaciones como temas de facto. Sin embargo, pide encarecidamente aquienes encuentren algún mérito en estas páginas, no los sorprenda si existe un ciertoaparente dogmatismo en la presentación. La imperfecta personalidad de la autora no debeser un impedimento para considerar con mente abierta el mensaje en que aparece sunombre. En las, cuestiones espirituales, nombres, personalidades y la opinión externaautorizada, son de poca importancia. Constituyen de por sí, sólo una guía segura quegarantiza el reconocimiento y la orientación internos. Por lo tanto, no tiene mayorimportancia si el lector recibe el mensaje de estas páginas como un llamado espiritual en unescenario idealista, como una afirmación de hechos supuestos o una teoría desarrollada porun estudiante y presentada a la consideración de sus condiscípulos. Se brinda a todos por larespuesta interna que pueda evocar y la luz o inspiración que pueda traer.En estos días de desintegración de viejas formas y construcción de nuevas, es muynecesaria la adaptabilidad. Debemos evitar el peligro de la cristalización, por medio de laflexibilidad y la expansión. El "viejo orden de cosas, cambia", pero primordialmente es uncambio de dimensiones y de aspecto y no básico o material. Los fundamentos han sido'siempre verdaderos. A cada generación le corresponde conservar los rasgos esenciales de lavieja y querida forma, a la vez que ampliarla y enriquecerla inteligentemente. Cada ciclodebe aportar lo adquirido mediante las investigaciones y los esfuerzos científicos, y sustraerlo inútil y decadente. Cada era debe construir con el producto y los triunfos de ese período
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