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Taylor - La ciencia social como práctica

Taylor - La ciencia social como práctica

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04/17/2013

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C
HARLES
T
AYLOR
.“L 
A CIENCIA SOCIAL COMO PRÁCTICA
”.
En:
Revista de la Academia 
, N° 3, Santiago de Chile, 1998, pp. 165-188. Traducción: José Fernando García.En este capítulo y en el próximo quisiera sostener que ganaríamos muchoexaminando nuestras teorizaciones sobre los asuntos sociales como una
 práctica 
.Mi pretensión es mostrar que las actividades de buscar, crear, afirmar o rechazarteorías son escasamente entendidas y que están lejos de ser aproblemáticas, comoasumimos a menudo concentrando nuestro interés sobre su
contenido 
.Además, quisiera sostener que ganar claridad acerca de la práctica de teorizarnos ayudará a entender más acerca del alcance y validez de nuestras teorías.Siendo más reflexivos acerca de qué hacemos en nuestra actividad teórica nosayudará a contestar cuestiones que no podríamos propiamente formular, en tantopermanecemos en el convencimiento de que la teoría social es directamente asuntode formular hipótesis y compararlas con los hechos.
1
 En particular, en lo que sigue quisiera hacer luz sobre dos cuestionesimportantes. La primera se refiere a cómo validamos las teorías sociales. Lasegunda parte de la respuesta a la primera y pregunta qué está implicado en elplanteamiento de una explicación teórica sobre sociedades muy diferentes a lanuestra.
I
Lo que para nosotros hace aparecer aproblemático el asunto es la persistenciade lo que quisiera llamar el modelo natural-científico, el extendido punto de vista deque las ciencias naturales pueden suministrarnos el paradigma para los métodos yprocedimientos de las ciencias sociales.
Pensamos 
que entendemos la actividad deexplorar la naturaleza. Aquí, ciertamente, somos complacientes. Nos contamos anosotros mismos una historia aceptablemente clara de lo que anda en las cienciasnaturales, y el éxito en nuestra indagación parece indicar que tenemos las normasde la ciencia en general. El prestigio de esta norma detiene una posteriorinvestigación.Pero esto es desastroso. Quisiera intentar mostrarlo ejemplificando la relaciónde teoría y práctica, esto es, de la práctica de teorizar y las demás prácticas que lateoría guía. Miremos primero el modelo que las ciencias naturales ofrecen de estarelación. Tomemos el ejemplo de la teoría física. Esta nos da, entre otras cosas, uncuadro de los mecanismos o procesos supuestos que explican las propiedadescausales y poderes de las cosas que nos son familiares. Sabemos que la olla secalentará en contacto con el fuego. La teoría cinética nos dirá lo que subyace a estatransmisión del calor, que entendemos consiste fundamentalmente en unatransferencia de energía, Pero en algunos casos el cuadro de la realidad subyacente
(*)
Correspondiente al capítulo 3 de
Philosophy and Social Science 
, Cambridge University Press, 1985.
1
Me doy cuenta que hay importantes convergencias entre lo que defiendo aquí y las tesis de PierreBourdieu en su interesante libro
Outline of a Theory of Practice 
(Cambridge, 1977), pero él tiene unpunto de partida diferente y trabaja dentro de una tradición distinta.
 
C
HARLES
 T 
AYLOR
 
se vuelve sorpresivo, extraño o paradójico, a la luz de nuestro sentido común. Tenemos que adoptar un punto de vista de la naturaleza radicalmente revisado paraexplicar lo que ocurre.Parte de lo que está implicado en tener una mejor teoría es poder habérselasmás efectivamente con el mundo. Podemos intervenir exitosamente para efectuarnuestros propósitos de una manera que antes no era posible. Así como nuestrosentido común precomprensivo era en parte un conocimiento de cómo habérnoslacon las cosas alrededor nuestro, las teorías explicativas que parcialmente loreemplazan y extienden, deben darnos algo de lo que necesitamos para habérnoslamejor con el mundo. La teoría se relaciona con la práctica de una manera obvia.Aplicamos nuestro conocimiento de los mecanismos subyacentes con el propósitode manipular más efectivamente los aspectos de nuestro entorno.Hay una tentación constante de tomar la teoría de la ciencia natural como unmodelo para la teoría social, esto es, ver la teoría como ofreciendo una explicaciónde los procesos y mecanismos subyacentes de la sociedad, y proveyendo las basespara una planificación más efectiva de la vida social. Pero, a pesar de todas lasanalogías superficiales, la teoría social no puede nunca realmente ocupar ese papel.Es parte de una actividad significativamente diferente.Hay, por supuesto, una analogía. La teoría social está también interesada enencontrar una descripción fundamentada más satisfactoria de lo que ocurre. Lacuestión básica de la teoría social es, en algún sentido: ¿qué es lo que realmenteestá ocurriendo? Tenemos que hacer esta pregunta porque las descripciones desentido común son inadecuadas, o algunas veces ilusorias. Fallan a menudo endarnos una explicación de nuestra situación o en ayudarnos a actuarefectivamente. Y las respuestas ofrecidas por la teoría pueden ser sorpresivas,extrañas y aun chocantes para el sentido común.Pero la diferencia más grande con la ciencia natural radica en la naturaleza dela comprensión del sentido común que la teoría desafía, reemplaza o extiende. Haysiempre entre los miembros de la sociedad una comprensión preteórica de lo queocurre, la que está formulada en las descripciones de los que están incluidos en lasinstituciones y prácticas de esa sociedad. Una sociedad es, entre otras cosas, unconjunto de instituciones y prácticas, y éstas no pueden existir y ser llevadas a cabosin ciertas autocomprensiones. Tomemos la práctica de decidir por mayoría de votos. Ella conlleva ciertasnormas sobre el voto válido e inválido o sobre los resultados válidos o no, sin lascuales la práctica no sería tal cual es. Por ejemplo, está entendido que cadaparticipante decide independientemente, que si alguien puede dictar a otro comovotar, todos entendemos que esta práctica no es llevada a cabo propiamente. Elasunto es relacionar las decisiones individuales y sociales. Así, sólo cierto tipo deinteracción es legítima. La norma de la independencia individual es, puede decirse,constitutiva de la práctica.Pero entonces, aquellos que llevan a cabo esta práctica deben, en general, serconscientes de esta norma y de su aplicación a sus propias acciones. En cuantovotan serán capaces generalmente de describir lo que ocurre en términos comoestos: “este es un voto válido”, o “hay alguna duda acerca de esto”, o “esto es un juego sucio”. Estas descripciones pueden, por supuesto, estar equivocadas; pero elasunto es que una conciencia de esa clase es condición esencial para que lapoblación se comprometa en esa práctica. Si nadie de los involucrados tiene idea decómo verificar la conducta en ese ámbito, entonces no están comprometidos en un
2
 
A CIENCIA SOCIAL COMO PRÁCTICA
 
acto de votar. Ellos podrían estar llevando a cabo otra actividad que implica marcarpapeles, algún juego que todavía no comprendemos, por ejemplo.En esta perspectiva, decimos que las prácticas que constituyen una sociedadrequieren ciertas autodescripciones por parte de sus participantes. Estasautodescripciones pueden ser llamadas constitutivas, y la comprensión formuladaen ellas puede ser llamada preteórica, no en el sentido que necesariamente no estéinfluenciada por teorías, sino en que no se funda en ellas. Puede haber unaformulación no sistemática de las normas y de la concepción del hombre y de lasociedad que subyace a ellas. La comprensión está implícita en nuestra habilidadpara aplicar descripciones apropiadas a situaciones y acciones particulares.En un sentido, podríamos decir que la teoría social surge cuando tratamos deformular explícitamente lo que estamos haciendo, describir la actividad que escentral a una práctica y articular las normas que son esenciales a ella. Podríamosimaginar una sociedad donde la gente decide las cosas por mayoría de votos y tieneun vivaz sentido de lo que es recto e injusto, pero que no ha trabajado todavíaexplícitamente la norma de la independencia individual y su racionalidad en elcontexto de la práctica. En un claro sentido, lograrlo contaría como un paso haciala teoría.Pero de hecho, el marco de la teoría raramente consiste simplemente en haceralguna práctica explícita. El más fuerte motivo para formular y adoptar teorías esque nuestra comprensión implícita es, en algún sentido crucial, inadecuada o aúnerrónea. Las teorías no sólo hacen explícita nuestra autocomprensión constitutivasino que la extienden, critican o desafían. En este sentido, las teorías tienen lapretensión de decirnos que es lo que realmente ocurre, mostrarnos el hasta aquí noidentificado curso de los acontecimientos.Podemos distinguir algunas de las formas que este tipo de pretensión puedetomar: puede ser que veamos lo que realmente ocurre cuando situamos lo queestamos haciendo en una matriz causal que no habíamos visto o entendido. Lateoría de Marx nos suministra un clásico ejemplo de esta clase: el proletariado estácomprometido por contrato con propietarios independientes de capital paraintercambiar su fuerza de trabajo por salarios. Lo que el proletariado no ve es que elintercambio en el que está comprometido por contrato, constituye al empresariocomo propietario de capital, limitando su propia situación a ser un agente sin otrorecurso que vender su fuerza de trabajo para subsistir. Lo que parece una actividadentre agentes independientes es realmente parte de un proceso que otorga aaquellos agentes su
status 
y posición relativa.En este caso, la autocomprensión constitutiva desbaratada pertenece a laactividad de efectuar y cumplimentar contratos entre agentes independientes. Enun nivel esta autocomprensión no es errada; es ciertamente constitutiva de lasociedad capitalista, en la perspectiva de Marx. Esto es, los trabajadores tienen quecomprenderse a sí mismos como trabajadores libres para ser proletarios. Perocuando la vemos en una matriz más amplia, su significación está, en un importantesentido, invertida. Lo que veíamos como un conjunto de acciones independientes, esvisto ahora como forzado y determinado. Aquello que parecía ser uno mismohaciendo lo mejor en un mal trabajo, ahora es visto como un yugo impuesto.Pero la teoría marxista también desbarata la autocomprensión política descritamás arriba, aquella de la decisión por mayoría de votos en la sociedad burguesa.Porque, en los hechos, la matriz de la economía capitalista restringe severamentelas oportunidades. Las alternativas que reducen las ganancias, amenazan a todos
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