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convierten en testimonio literario, casi metafísico, sobre la impenetrabilidad de las cosas. Esasque solo pueden ser definidas como objetos a conocer por sus cualidades perceptivas inmediatas,por su color, su textura, su tamaño.El misterio, lo desconocido y ajeno provocan sensaciones extensas que flotan, se deslizany se diluyen en el agua que inunda finalmente al propio relato.Hay una dificultad para traducir a palabras la experiencia sensible de un recuerdo porquealgo inefable se diluye en el camino. De esa pérdida trata el cuento y de la necesidad absurdade comprender el agua, metáfora de lo inabarcable.El cuento explora sobre los límites del sentimiento y la palabra, enigma de los enigmasque trasciende el anuncio de que la representación no es la cosa. No solo el agua de Felisbertono es el agua como la pipa de Magritte no es una pipa. El escritor expone junto al engañoimplícito en toda forma de representación, la dimensión vital, el exceso deformador presenteen toda imagen, sensación o pensamiento. Podríamos afirmar que por eso las palabras, aligual que Margarita, tienen su “manera extraña de ser inaccesibles”.
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Con una contundencia que quizás solo permite la creación artística, el autor genera unapropuesta literaria que al cuestionarse a sí misma en la unidad de su discurso cuestiona lafalacia intuida en todo saber trascendente sobre la realidad.Mediante una realidad fantástica y heterodoxa, Felisberto escritor nos convierte eninterlocutores sorprendidos, que contemplan a los personajes y se contemplan a sí mismoscomo objetos extraños. Indagatoria en los márgenes de la persona y su saber de sí, autoobservación, objetivación de la subjetividad, sin duda el más extraño de todos los actos.He aquí el psicoanálisis convocado, desafiado en su condición de saber supuesto,metaforizado por un universo de palabras a las que Freud definió como “ensalmos desvaídos”
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.Un sujeto sobre sí mismo construyendo una máquina de pensar y de pensarse, oponiéndoseal acartonamiento intelectual y afectivo, a la monotonía del camino rectilíneo que culmina enla Verdad.La realidad desbordada en su desmesura apenas si puede ser controlada por el mecanismode ingeniería de las palabras con las que rema Felisberto.Carlos Vaz Ferreira, con quien el autor intercambió admiración y mutua influencia,llamaba psiqueo al fermento capaz de generar “un libro futuro”, utopía de la creación intelectualposible que iría más allá de los límites de la lógica hacia una psico – lógica viva.
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Pensar por “ruptura de campo” le llamaba el psicoanalista brasileño Fabio Herrmann aun estilo de reflexión psicoanalítica que utiliza el juego metapsicológico para demarcarse delos modelos cómodos y entretenidos de erudición psicológica: “video games para intelectuales”.
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6 Hernández F. (pp 69) La casa inundada En Obras Completas T III Ed. Arca Montevideo 1988 7 Freud S. (pp 115) “Sobre el tratamiento psíquico” 1890 En Obras Completas T I Ed. Amorrortu Bs. As.19948 Vaz Ferreira (pp 140) Fermentario En Obras Completas T X Ed. Cámara de Representantes Montevideo 19639 Herrmann F. (pp 259) “Para ler Freud” en Jornal de Psicanálise SBPSB V 37 Nº 68 Sao Paulo2004
La realidad inundada. El sujeto es un objeto extraño en Felisberto Hernández.