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Gestion educacion

Gestion educacion

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02/15/2014

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La gestión educativa como tecnología moral
IResulta profundamente irónico que el desarrollo del pedagogismo haya interiorizado rasgos propiosde lo que Foucault denomina “sociedades disciplinadas”. Bajo la superficie de un discurso situadoen la izquierda teórica -profundamente transfigurada, apenas reconocible- se esconde una complejaestructura, cuya génesis reproduce las tensiones y contradicciones de una sociedad en crisis crónica.¿Cuáles son esos rasgos que conforman -en contradicción con lo que anuncia- la estructura profundadel discurso y la praxis pedagogistas?1. Un incremento imparable de la burocracia educativa (informes de alumnos, evaluaciones en todoslos niveles y ámbitos, control de asistencia, ingentes documentos disciplinarios, multiplicación dedocumentos administrativo-educativos, estadísticas, análisis y estudios, etc.): aparato de control,individuación, normalización y represión. Esta tendencia a la burocratización total, al
control de todos por nadie
(Max Weber) -presente desde los inicios de la educación como un asunto de Estado-, haalcanzado una perfección casi total gracias a los avances tecnológicos, que permiten gestionar losdatos en tiempo real de forma absolutamente “eficiente”. La experiencia nos enseña empero, que eldesarrollo desmesurado de la burocracia, perfeccionado por la tecnología cibernética y de lascomunicaciones, no se traduce de ningún modo en una mejora de la educación, sino que más biengenera una maquinaria de retroalimentación cuya única virtualidad es hacer efectiva la presencia dela Administración, dificultando, paralizando y distorsionando la acción docente.2. Adoctrinamiento social. El Estado a través de su aparato tecnocrático (y la dictadura mediática)asume como objetivo propio la formación total del individuo como “ciudadano ejemplar”. El modelotradicional academicista basado en la formación teórica se considera limitado y superado. Tanimportante o más como el valor propedéutico de la enseñanza (orientada a la Universidad o losestudios superiores, al Saber y la Ciencia), es la formación “en valores”, los aspectos “transversales”,1
 
la “gestión de la emocionalidad”, el equilibrio psíquico e incluso la dimensión lúdica del ser humano(imaginatividad, participación, comunicación, sexo saludable, consumo responsable, dietética,ocio,...., alegría de vivir.) Por otra parte, la voluntad de educar por parte de la Administración no selimita al ámbito de la Escuela Primaria y Secundaria, sino que se extiende a todas las capas de lasociedad de acuerdo al principio de “educación permanente”. Especialmente llamativa y lamentablees la paulatina infiltración en la Universidad de las tecnologías de gestión ideadas por psico-especialistas. Que semejante pretensión es un peligro resulta tanto más preocupante en la medida quese asume como evidente (sin conciencia), haciendo imposible toda crítica o desviación de laortodoxia. Tan sólo los círculos católicos se han mostrado recelosos ante la “evidencia”, al juzgar -con razón- tales tendencias como una intromisión inaceptable en la moral individual. Frente a los planteamientos de la Neoiglesia progresista, los católicos reivindican la libertad de elegir su modelode adoctrinamiento, que naturalmente es el tradicional-conservador (católico, apostólico, romano.)Cabe otra posibilidad, que es la que hemos defendido en un artículo publicadoaquíy que, creo, seintegra bastante bien en la línea de “Deseducativos”: la Ilustración (impulsora de la autonomía moral,crítica, reflexiva, objetiva, libre). Como traté de mostrar en dicho artículo, la enseñanza tradicional(académica) reproduce con mayor veracidad los principios ilustrados, que el pedagogismo, y por lotanto es más libre (más progresista y más de izquierdas).3. La psicologización del sistema educativo. La función simbólica, de sentido, de la religión estásiendo asumida por las disciplinas-PSI y las corrientes englobadas en la
 New Age
. Se cumple así lairónica observación de Chesterton de que
el hombre cuando deja de creer en Dios, es capaz de creer en cualquier cosa.
Es un síntoma intranquilizador el que la sociedad haya delegado suresponsabilidad existencial, su autonomía moral (ilustrada), en manos de los grupos (de poder) de psico-especialistas. A falta de dioses, son ellos los encargados de equilibrar, orientar y en últimotérmino tratar (médicamente) a una sociedad -disciplinar- , que se hunde en el abismo, una vez que losmecanismos de enajenación del Capital-Espectáculo entran en crisis (enfermedad, muerte de seresqueridos, muerte propia, catástrofes, crisis económica, desempleo, drogadicción, hijos problemáticos,trastornos mentales, etc., etc.) La tendencia a la infantilización, así como a conductas “regresivas”-con frecuencia canalizadas como modos de violencia- (Freud), se relaciona directamente con elfenómeno señalado de la psico- gestión total de la sociedad. El retraimiento de la Idea de Libertadencuentra su razón de ser en el dogma cientifista predominante, para el que la noción de libertadcarece de toda validez (un mero resto de metafísica.) De algún modo, y pese a las proclamas retóricasdel discurso post-ilustrado
light -
aún vigentes en el confuso ideario progresista posmoderno-, puededecirse que la libertad está fuera de lugar en las sociedades opulentas del Siglo XXI, desde elmomento en que su realización se da por concluida.
 De facto
, el factor determinante es la explicacióntécnica de los hechos, para la cual -como acabamos de afirmar- la alusión a nociones como libertad,responsabilidad o eticidad, carecen de significado. De ahí que propiamente no quepa hablar deactitudes irresponsables, culpa o simplemente maldad -nociones esenciales de toda ética-, sino más bien de conductas inadaptadas, enfermedad o disfunciones. Nada que no pueda ser reconducido através de programas educativos de reinserción. La victimización del individuo, llevada al extremo,tiene como resultado negativo, una pérdida de aquello que Kant consideraba el bien más admirableque el ser humano posee: la libertad (
...el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí...
)Expresado de otro modo: la determinación científica del hombre, con todo lo razonable y deseableque pueda ser, entraña el peligro de su reificación absoluta. No se trata de ningún modo de negar lainfluencia (evidente) del mundo (físico, biológico, social, cultural) en la constitución moral delindividuo, pero hemos de ser conscientes igualmente de la pérdida dramática y el peligro que sederivan de una política que asume los dogmas del positivismo como principio de su acción. La utopíatotalitaria de Donald y Mickie se cierne sobre la Tierra.2
 
IIDescendamos ahora de la abstracción a la realidad educativa. La política educativa española de losúltimos veinte años refleja con bastante fidelidad las transformaciones acontecidas en el ámbitoanglosajón. Es verdaderamente lamentable el modo como las autoridades educativas españolas hanreproducido irreflexivamente en modo diferido -y con un lapso de en torno a unos veinte años- unmodelo obsoleto de educación -tal fue el caso de la LOGSE-, que ya en el momento de suimplantación era cuestionado desde todos los puntos de vista y cuyos resultados distaban mucho deser deseables. La originalidad no parece ser una cualidad de nuestros gestores educativos, cegados,rendidos ante el poder que dimana del mundo anglosajón. Su incompetencia, su férreo dogmatismo,su inflexibilidad, su endogamia y, sobre todo, su ansia ilimitada de poder, su interés ideológico, seunen a su ausencia de imaginación, siendo así responsables directos de la penosa situación de laeducación. Esta responsabilidad ha sido y sigue siendo sistemáticamente negada por el aparatoeducativo (desde el Ministerio hasta los últimos tentáculos de la máquina, pasando por los artíficesteóricos: los psicopedagogos), que del modo más innoble e injusto ha optado por descargar sus irasante el fracaso en el profesorado. La estrategia es siempre la misma: la clave del fracaso se encuentraen la incapacidad de los docentes de adaptarse a los nuevos tiempos; la teoría es perfecta, pero fallanlos aplicadores de la misma; sólo a través de un reciclado total (disciplinarización) del profesorado es posible avanzar; etc.Si el modelo comprehensivo británico sirvió de modelo en su momento, más recientementeobservamos como nuestros tecnócratas de la educación siguen una vez más, para mal y con dosdécadas de retraso, la senda británica del
modelo de gestión
(“management”.) En el modelo de gestiónla presión ejercida sobre el profesorado, ya activo en la anterior etapa, roza lo insoportable y suponeun ataque frontal a los derechos y libertades de los docentes. Los pasajes que siguen forman parte deun artículo de Stephen J. Ball titulado: “La gestión como tecnología moral: un análisis ludista”. Setrata del capítulo VIII (Tercera Parte: “Discurso y política”) del libro “Foucault and Education.Disciplines and knowledge”, publicado en 1990 (Routledge). Llamo la atención de nuevo sobre lafecha: ¡1990!“En los círculos relacionados con la educación, el término "gestión" (management) ocupa un lugar especial y reverencial. La necesidad de la "buena" gestión de las escuelas, colegios universitarios yuniversidades es una cuestión sobre la que el acuerdo es masivo entre los prácticos de la educaciónde todo linaje y opinión. La gestión constituye con toda seguridad "la mejor forma" de dirigir lasinstituciones educativas. La preparación para la gestión se está haciendo
de rigueur 
para quien aspirea un puesto elevado en las instituciones educativas.
La indiscutible posición de la gestión haceenmudecer cualquier discusión sobre otras posibilidades de organización. Pero la profundidadde sus efectos en la práctica de los profesores y de otros profesionales educativos no sueleapreciarse en todo su valor. La gestión desempeña un papel clave en el proceso en marcha dereconstrucción del trabajo docente.
(BALL, 1990, pág. 156 de la de. Española.)“En la actualidad, se está ejerciendo una presión considerable para conseguir que la enseñanza y los3

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