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En noviembre de 1959, un activista hutu recibió una mano de hostias de una pandilla de tutsis de mano larga. Fue el principio de una pequeña revolución en laque los hutus, considerable mayoría (en orden aproximado de seis hutus por cadatutsi), se apiolaron todos los negocios de los tutsis y mataron a varios centenares deellos, provocando la primera emigración masiva de refugiados a los países vecinos.Algunos de estos refugiados aún no habían vuelto al doblar la esquina el siglo XX.Los belgas no optaron por intentar resolver el problema. Eso habría sido muchocurro. Lo que hicieron fue, simplemente, cambiar de bando. Cesaron a altosfuncionarios tutsis y pusieron hutus en su lugar. Éstos, una vez que tuvieron la porra en la mano, la usaron sin recato para abrir cráneos tutsi. Más de 100.000tutsis salieron por la frontera y se calcula que 10.000 no pudieron salir por ningúnlado salvo el Purgatorio, porque fueron masacrados. Cabe llamar la atención sobreel hecho de que 10.000 muertos, en 1962, provocaron en Occidente la reacción quesucintamente se describe tras los siguientes dos puntos: .En 1962, el lider hutu Gregoire Kayibanda se convirtió en el primer presidente dela república ruandesa independiente. En Burundi permaneció la monarquía tutsi.Casi treinta años duró esta paz que, en realidad, era una guerra larvada. El propio presidente Kayibanda se pasaba por el arco del triunfo ese principio básico en política de que al poder te llevan los que te llevan; pero, una vez en el poder,gobiernas para todos; y decía cosas como que los hutus no podían sentir simpatíaalguna para con los tutsis. Esto, sin embargo, mientras el PIB ruandés avanzó atasas superiores al 5%, no se notó. Sin embargo, el gobierno hutu era un gobiernoafricano más: corrupto, desordenado y tal. En la década de los noventa, laresistencia contra dicho gobierno se fue compactando y haciendo mayor. Y laminoría gobernante hutu, rápidamente, se dio cuenta de que tenía en la mano una jugada que se ha visto muchas veces en la Historia y, desde luego, en la portada decualquier periódico: cuando quieras que tu votante o supporter mire para otro lado, busca un enemigo, señálalo con el dedo, y hazle responsable de todos tus males.De esto, personajes como el senador McCarthy, o el Kremlin, o Sabino Arana,saben un huevo.Kayibanda ya había dejado claras sus intenciones en 1962 mediante la detención yejecución de veinte políticos tutsis, a los que consideró culpables de losmovimientos realizados fuera de Ruanda por los refugiados tutsis, olvidando el pequeño detalle de que si eran refugiados, y si estaban fuera del país, era porque ély los suyos les habían quemado la casa y violado a las hijas.En Burundi, mientras tanto, los tutsis reinaban, en un ambiente que era todo menos pacífico. De los tres primeros ministros que tuvo el país, dos murieronviolentamente. En 1966, hubo un golpe de Estado militar tras el cual llegó al poder un capitán tutsi, Michel Micombero, el cual, a la vista de lo que había pasado en el62, se propuso devolverle la pelota a los hutus y borrarles del mapa de Burundi. En1972, los hutus se alzaron en armas contra él, dándole la última disculpa que
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