• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
 
1
Ruanda
Puedo contar la Historia más triste esta noche. Y es verdad que, difícilmente, puedo pensar en mover los dedos para contar una historia peor que la que esta vezvoy a tratar de resumiros. Pues no hay peor historia que la de los genocidios y,quizá, no hay peor genocidio que el que hoy se os relata. En la Alemania de Hitler murieron más personas. Cierto. Pero necesitaron cuatro años para morir. Matar aentre medio millón y 800.000 personas en el espacio de unas semanas es un tristerecord que sólo un momento histórico ha alcanzado. Y ojalá que así siga siendo.Ruanda y Burundi son los nombres de dos antiguos reinos africanos que, en elsiglo XIX, cayeron bajo la dominación colonial belga; Bélgica se acostumbró averlos como un todo y nombrarlos, por lo tanto, con los dos nombres seguidos:Ruanda-Burundi.Los habitantes de Ruanda y de Burundi hablaban ya entonces el mismo lenguaje,tenían las mismas costumbres y vivían completamente mezclados. Y, sin embargo,se odiaban. Los ruandeses y burundianos se subdividían en una mayoría de etniahutu y una minoría de etnia tutsi. Los primeros eran fundamentalmente agrícolas; pero los segundos, en algún momento de su pasado, se habían pasado a laganadería, una actividad más lucrativa que les dio más riqueza y más poder y lesfue convirtiendo, paulatinamente, en una poderosa minoría dirigente.Cuando las potencias coloniales llegaron a estas tierras encontraron gran utilidaden mantener y, más que mantener, fomentar esta división. Recordar a los tutsis queeran tutsis, convencerles de que por mucho que siglos de matrimonios comuneshacían prácticamente imposible distinguir unos de otros no había color, y nuncamejor dicho, entre un hutu y ellos, les venía de perlas. De esta manera, alemanes primero, y belgas finalmente, consiguieron consolidar una élite dirigente que lestuviese manejado el cotarro. Como una consecuencia de ello, a principios del sigloXX, los belgas introdujeron en ambos países un sistema de identificación contarjetas que especificaban, para cada ciudadano, su condición de hutu o de tutsi.Más allá, llegó el apartheid. Tutsis y hutus estudiaban en escuelas diferentes; yunas eran considerablemente mejores que las otras. Así pues, si hubo algunaoportunidad, difícil ciertamente, de que hutus y tutsis acabasen por olvidar por sísolos las diferencias entre unos y otros, los belgas acabaron con ella.Los años cincuenta son los años de la Guerra Fría y de la ola de la negritud enÁfrica; la toma de conciencia sobre el poder de las distintas sociedades. Los hutusno permanecieron ajenos. En dicha década, un grupo de hutus publica undocumento, el conocido como BaHutu Manifesto, que es el primer mojón contrauna situación hasta entonces bien consolidada. Para entonces, los belgas ya estabanasustaditos con la que habían montado, y propusieron que la distinción entre hutusy tutsis desapareciese, por ejemplo de los DNI. Tarde. Para entonces, los hutushabían desarrollado una fuerte identidad hutu, y por los cojones treinta y tres iban aaceptar ser lo mismo que los asquerosos tutsis.
 
2
En noviembre de 1959, un activista hutu recibió una mano de hostias de una pandilla de tutsis de mano larga. Fue el principio de una pequeña revolución en laque los hutus, considerable mayoría (en orden aproximado de seis hutus por cadatutsi), se apiolaron todos los negocios de los tutsis y mataron a varios centenares deellos, provocando la primera emigración masiva de refugiados a los países vecinos.Algunos de estos refugiados aún no habían vuelto al doblar la esquina el siglo XX.Los belgas no optaron por intentar resolver el problema. Eso habría sido muchocurro. Lo que hicieron fue, simplemente, cambiar de bando. Cesaron a altosfuncionarios tutsis y pusieron hutus en su lugar. Éstos, una vez que tuvieron la porra en la mano, la usaron sin recato para abrir cráneos tutsi. Más de 100.000tutsis salieron por la frontera y se calcula que 10.000 no pudieron salir por ningúnlado salvo el Purgatorio, porque fueron masacrados. Cabe llamar la atención sobreel hecho de que 10.000 muertos, en 1962, provocaron en Occidente la reacción quesucintamente se describe tras los siguientes dos puntos: .En 1962, el lider hutu Gregoire Kayibanda se convirtió en el primer presidente dela república ruandesa independiente. En Burundi permaneció la monarquía tutsi.Casi treinta años duró esta paz que, en realidad, era una guerra larvada. El propio presidente Kayibanda se pasaba por el arco del triunfo ese principio básico en política de que al poder te llevan los que te llevan; pero, una vez en el poder,gobiernas para todos; y decía cosas como que los hutus no podían sentir simpatíaalguna para con los tutsis. Esto, sin embargo, mientras el PIB ruandés avanzó atasas superiores al 5%, no se notó. Sin embargo, el gobierno hutu era un gobiernoafricano más: corrupto, desordenado y tal. En la década de los noventa, laresistencia contra dicho gobierno se fue compactando y haciendo mayor. Y laminoría gobernante hutu, rápidamente, se dio cuenta de que tenía en la mano una jugada que se ha visto muchas veces en la Historia y, desde luego, en la portada decualquier periódico: cuando quieras que tu votante o supporter mire para otro lado, busca un enemigo, señálalo con el dedo, y hazle responsable de todos tus males.De esto, personajes como el senador McCarthy, o el Kremlin, o Sabino Arana,saben un huevo.Kayibanda ya había dejado claras sus intenciones en 1962 mediante la detención yejecución de veinte políticos tutsis, a los que consideró culpables de losmovimientos realizados fuera de Ruanda por los refugiados tutsis, olvidando el pequeño detalle de que si eran refugiados, y si estaban fuera del país, era porque ély los suyos les habían quemado la casa y violado a las hijas.En Burundi, mientras tanto, los tutsis reinaban, en un ambiente que era todo menos pacífico. De los tres primeros ministros que tuvo el país, dos murieronviolentamente. En 1966, hubo un golpe de Estado militar tras el cual llegó al poder un capitán tutsi, Michel Micombero, el cual, a la vista de lo que había pasado en el62, se propuso devolverle la pelota a los hutus y borrarles del mapa de Burundi. En1972, los hutus se alzaron en armas contra él, dándole la última disculpa que
 
3
necesitaba para sacar el machete a trabajar. Las tácticas de Micombero recuerdan alas de otro insigne huésped del siglo XX, Pol Pot. Si Pol Pot mataba a la gente por el simple hecho de llevar gafas (pues eso significaba que sabían leer, y por esohabía que mandarlos al otro mundo), Micombero se llevó por delante a todo hutuque supiese juntar dos letras, fuese profesor, clérigo, funcionario, enfermera ocomerciante. Se estima que Micombero se llevó por delante a 200.000 hutus y provocó el exilio de otros tantos.¿Occidente? Qué mala suerte. Cuando le llamaron, Occidente comunicaba. Ni qué decir tiene que Kabiyanda vio su violento cielo abierto. Entre otras cosas, lalegislación ruandesa estableció que en cualquier sitio, desde la función públicahasta cualquier negocio privado pasando por la propia escuela, los tutsis no podían pasar del 9%. No obstante, esto no le valió para mantenerse en el poder. En 1973,un militar, Juvenal Habyarinama, dio un golpe de Estado y le echó del poder. SiKabiyanda era un hutu del sur, Habyarinama era un hutu del norte. De hutu ahutu… cada vez estamos más cerca de la casilla de La Muerte.Habyarinama montó en Ruanda una dictadura negra africana al viejo estilo. El personal, por no tener, no tenía ni libertad de residir donde le petase. Todos los puestos importantes del Estado, y muy especialmente del ejército, fueron ocupados por paisanos del presidente, es decir de Gisenyi. Su mujer, Agata Kanzinga, laCarmen Polo de Habyarinama pero a lo bestia, ejercía el poder en la sombramientras se cubría el riñón como si le hubiese tocado el bote del Euromillonesdurante siete semestres seguidos. Claro que eso duró hasta que, en los añosochenta, el precio internacional del café comenzó a darse la hostia. A finales de ladécada, además, conforme a la URSS llegó Gorvachov y tal y se empezó a ver quela Guerra Fría seguía Fría pero ya no era Guerra, a las potencias occidentalescomenzó a dejar de gustarles que sus amigos africanos fuesen en realidad unoshijos de puta y comenzaron a presionarles para que convirtiesen sus países endemocracias. Lo cual debe de ser como intentar convencer a un tigre salvaje a quese avenga voluntariamente a alimentarse de coles de Bruselas.Las cosas se comenzaron a poner de cara para los tutsis. En enero de 1986, YoweriMuseveni tomó Kampala, la capital de Uganda, y mandó a tomar por culo a otrodemócrata de toda la vida, Idi Amín Dadá, aquél al cual los israelitas arrearon unahostia en todo el bebe con la famosa Operación Entebbe. La cosa es que la granmayoría de los soldados que tomaron Kampala eran tutsis. El número dos deaquella armada, Fred Rwigyema, era tutsi. Y tutsi era el líder de todos ellos, PaulKagame, a día de hoy presidente de Ruanda. Hasta 4.000 tutsis acabaríandesertando del ejército ugandés, con armas y bagages, y entrando en Ruanda, enoctubre de 1990, en una operación en la que los hutus les dieron hasta en el velodel paladar. Pero, claro, la guerra estaba servida.Un momento ideal para que una potencia occidental tomase cartas en el asunto yhubiera puesto paz.
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...