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Patricio Lumumba

Patricio Lumumba

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11/05/2012

 
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PATRICIO LUMUMBA
El siglo XX es el siglo de los grandes mitos políticos. Hasta el XIX, la mayoríade los liderazgos eran ostentados por los reyes. Pero el siglo XX, en el cuallas monarquías están claramente de retirada, los estados democráticos segeneralizaron y los medios de comunicación masivos permitieron lageneración de mitos de orden mundial. Es el siglo de los grandes mitos desangre roja.Hoy me gustaría hablar de uno de estos mitos. Uno mártir, además, que talvez en nuestro mundo no tuvo una presencia enorme pero que, sinembargo, en ese iceberg que está debajo del agua y que llamamos TercerMundo, tuvo una importancia capital y, en gran parte, la sigue teniendo.Este mártir,además, lo es porque fue asesinado. Y fue asesinado en el marcode una actuación en la cual se produjo una de las más repugnantesoperaciones de violencia de Estado que, además, y esto es una novedad, nofue protagonizada (al menos en primer fila) por los Estados Unidos.El post de hoy habla de Patrice Lumumba. El que fuera líder de lo que se haconocido como Zaire y antes como Congo Belga. Uno de los grandesreferentes de la izquierda de los países pobres.El primer dato importante sobre Zaire es que, a pesar de ser un enormeterritorio, no fue propiamente una colonia. Las colonias eran propiedades depaíses, pero el Zaire era propiedad de una persona: el rey de BélgicaLeopoldo II.Leopoldo ambicionaba que su Bélgica querida tocase pelo en el reparto delcontinente africano que comenzaba a explorarse en el siglo XIX. Trabóconocimiento con un conocidísimo explorador, Henry Morton-Stanley.Stanley es un personaje bastante conocido. Cuando yo estudié elbachillerato incluso se estudiaba en los libros, ahora no sé. De hecho, uncompañero de pupitre mío la cagó bien cagada en el examen de selectividadde Historia porque una de las preguntas era «cita tres exploradores delÁfrica» y él escribió: «Brazza, Livingstone y Stalin [por Stanley]». Me heroto el culo a reír tantas veces imaginando al Secretario General del PCUScazando elefantes en compañía de Beria, Yagoda y Khruschev, que creo quela anécdota no se me olvidará nunca.Stanley, en todo caso, fue, junto con Brazza y Livingstone, uno de losgrandes exploradores de África. Fue él a quien alquilaron para ir a buscar alsegundo de ellos, que estaba en la selva viviendo la
dolce far niente
y,consecuentemente, es el autor de la famosísima frase que pronunció cuandolo encontró: «El doctor Livingstone, supongo». Los británicos (Stanley naciógalés) son especialistas en colocar en el terreno de lo hipotético cosas queson totalmente obvias; cuando Stanley y Livingstone se dieron la mano,
 
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eran probablemente los únicos blancos en cientos y cientos de kilómetros ala redonda.Leopoldo El Amigo de los Blancos envió a Stanley bajo pago al cauce del ríoCongo con la tarea de firmar acuerdos con diferentes tribus y quedarse consus tierras. Stanley, tan hábil negociador como explorador incansable, firmópactos con con más de 400 reyezuelos negros.Tras conseguir aquellos tratados, Leopoldo comenzó la explotaciónsistemática del Congo, aprovechando que había conseguido quedarse con unpaís tocado de la mano de Dios en lo que a riquezas se refiere. De hecho, afinales del siglo XIX se benefició de los inicios de las bicicletas primero y loscoches después, que necesitaban una cosa llamada caucho, que fueproducido masivamente allí. Durante el siglo XX se produciría eldescubrimiento de los brutales yacimientos geológicos del país, que estásentado sobre una fortuna de diamantes, cobre e incluso uranio.Eso sí, la explotación fue tan bestial que ya antes de la muerte del reypropietario se produjeron revueltas violentísimas que fueron reprimidas aúncon mayor violencia, hasta el punto que se ha estimado que restaron 10millones de congoleños de la población el país, entre muertos y exiliados. Larazón de esas revueltas estriba en el evidente tratamiento de seresinferiores que tenían los negros en su propio país, sin derechos políticos, sinpoder poseer tierra o incluso viajar libremente por el país.A mediados del siglo XX, más concretamente en 1957, el panorama cambióradicalmente con la independencia de Ghana, el primer estado negroafricano que marcó el camino de la descolonización. Más o menos poraquella época, el líder congoleño Joseph Vasa-Kubu monta el primer grupopolítico más o menos estructurado, Abako, una organización basada sobretodo en congoleños de la etnia Bakongo, nostálgicos del llamado ReinoKongo que había existido en el área en el siglo XVI.En paralelo, Patrice Lumumba fundaba al Movimiento Nacional Congoleño.Lumumba era miembro de una etnia claramente minoritaria, la tribuBatatela. En 1956, sin embargo, todavía escribía y opinaba que el destino delos congoleños era seguir siendo belgas. En ese momento, los líderes negrosquerían derechos, pero no independencia. Sin embargo, como ya hemosdicho, el ejemplo de Ghana cambió el panorama, y la escasa receptividadbelga hacia el proceso generó rápidamente una ola de disturbios en enero de1959.Bruselas reaccionó anunciando la celebración de elecciones locales libres, locual provocó el nacimiento de casi sesenta partidos distintos, tendentes enbuena manera a reflejar el gran dédalo de etnias que había en el seno de unpaís tan enorme como Zaire. Los belgas, por lo demás, no se estuvieronquietos. Zaire es un collar de perlas, pero la perla más hermosa y rica del
 
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mismo se llama Katanga, la provincia con mayores posibilidades de negocio.Reacios a perder ese centro de actividad minera del que las empresas belgassacaban tanta pasta, Bruselas impulsó en dicha región el surgimiento de unpartido negro autonomista, partidario de mantener la relación con lametrópoli. Hablamos del Conakat, liderado por Moisés Tsombe.En los siguientes meses, sin embargo, los enfrentamientos violentos semultiplicaron, fundamentalmente impulsados por el MNC y los encendidosdiscursos anticolonialistas de Lumumba. Nuestro mito de hoy era unpersonaje enormemente vehemente, así pues con la misma entrega quehabía colocado las tripas en defender que el Congo debía ser belga, se aplicóa defender exactamente lo contrario. Bélgica, que tenía bien cerca elejemplo de Francia y Argelia, donde el país europeo se había visto implicadoen una guerra en toda regla (que, además, acabaría perdiendo), se acojonóy en enero de 1960 decidió albergar una conferencia a la que asistieron unostreinta partidos políticos congoleños distintos. Todos ellos se plantarondelante de los blancos y, cuando éstos ofrecieron un plan de independenciaen el medio plazo, les contestaron que y una gallina como un perol. Bélgicatuvo que aceptar la idea de que Zaire sería independiente en junio de aquelmismo año.Es de comprender los deseos de las organizaciones negras. Pero no esmenos cierto que sus prisas fueron malas consejeras. En el momento de laindependencia de Zaire, el país tenía 1.400 cuadros en la AdministraciónPública, de los cuales tres, y no es una forma de hablar sino: uno, dos ytres, eran negros. Y, como veremos, sus compañeros blancos se piraron a lanaja.En las elecciones, el MNC ganó 33 escaños de un total de 137, lo cual loconvirtió en el partido más votado. Eso sí, en Katanga y en la provincia de lacapital, de soltera Leopoldville y de casada Kinsasha, a Lumumba no levotaron ni los conductores de la EMT, que como no paran en las paradastienen tiempo de ir a votar diez veces si quieren. Quizá por eso, los belgasllamaron a Vasa-Kubu para formar gobierno. La respuesta de Lumumba fueacopiar una mayoría en el congreso congoleño, de 74 diputados. Lametrópoli no tuvo más remedio que invitarle a ser primer ministro.Finalmente, Lumumba fue primer ministro al frente de un gobiernoacojonante. ¿Os asombra el tripartito catalán? Y, ¿cómo se dirádécimosegundopartito? Porque eran doce,
do-ce
, los partidos políticospresentes en el primer gobierno Lumumba, con su rival Vasa-Kubu depresidente no ejecutivo. En su visita a Bruselas, ante el rey Balduino,Lumumba pudo afirmar con orgullo: «hemos dejado de ser vuestrosmonos».Una vez que llegó la independencia, los diferentes conceptos que cada unotenía de la misma afloraron con rapidez. Ya hemos dicho que aunque Zaire

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