2. ANTECEDENTES.
A pesar de que en nuestro país se ha pretendido impulsar desde el inicio de los años 90una reforma educativa bajo los supuestos del Constructivismo Humanista, el Conductismo-academicista sigue vivo en las aulas de clase y afecta a todas las áreas del currículum vigente.En la asignatura de Español se continúa utilizando libros de textos cargados de informaciónsobre literatura y gramática, en igual situación están los programas de los diferentes niveleseducativos, dejando a un lado el fortalecimiento de la lengua oral. Por otra parte, el docente“graduado” o empírico “enseña” considerando el orden de los contenidos del libro de texto y noa través de estrategias didácticas, que redunden en el desarrollo de la competenciacomunicativa oral de los educandos.Los efectos más negativos los sufren los discentes ya que en la mayoría de los casosegresan de secundaria y no son competentes – comunicativamente- para conseguir susobjetivos (sostener una conversación, participar en debates, hacer una entrevista de trabajo,regatear el precio de un producto, etc.), así los condena la sociedad: "
los jóvenes de hoy nopueden hablar"
. ¿Quién tiene la culpa de esto?, En parte la escuela, pues no orienta supotencial formador hacia la desalienación expresiva de éstos, al no enfrentarlos a diferentessituaciones reales de comunicación en las cuales tuvieran que emplear / entrenar suherramienta verbal.Especialistas en la enseñanza de la lengua oral coinciden con los juicios anteriores,Miret, I (1993)
,
expresa que aún en las aulas se escuchan diferentes concepciones sobre cómoenseñar lengua y que éstas todavía no han sido suficientemente probadas y validadas; por otrolado, se considera que todos participamos de una lengua homogénea sin tomar en cuenta lavariedad de usos orales, en este sentido Tusón, A (1994), afirma que esto ha resultado ineficazpara un verdadero desarrollo de las habilidades de la expresión y comprensión oral.
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