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Antología Literaria

Antología Literaria

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Published by Joaquín Mesa

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Published by: Joaquín Mesa on Jan 23, 2009
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08/21/2014

 
Pedro Salinas, Carta a Katherine Whitmore
Desgarramiento. Una mujer, una Katherine, se queda allí, metida en aquel cajón de madera, entreseres desconocidos, frente a una noche triste e incógnita. Allí hay que dejarla. Fatalmente. Y la otramujer, la otra Katherine, permanece invisible y presente a mi lado, se viene conmigo, alegrementecolgada de mi brazo, mirándome en la mirada noble, pura y honda de siempre. No, en la estación,en la despedida no hay una separación simple de ser con ser, no, cada uno de nosotros nosseparamos no de la otra criatura querida sino también de aquella parte nuestra que ella quiere y quese va con ella. ¿Verdad que anoche tú no te has separado de mí, ni yo de ti? Más bien yo me heseparado de mí mismo, eso siento, y tú de ti misma. Y tengo, anoche, hoy, la sensación de andarentre fantasmas y sombras, con alguien al lado, a quien no puedo estrechar, pero que vive en tornomío, y se me escapa cada vez que quiero cogerlo. Sensación angustiosa y dulce a la vez, cariciadesgarradora. Además, qué pena anoche, aquellos momentos últimos, atropellados por la estupidezy el desorden. ¡Qué ira sentí contra toda aquella gentuza innoble, qué ganas de látigo, de echarlos atodos, de hacerte sitio, un gran sitio, un tren sólo para ti! Al salir todos mis sentidos se complacían,¿sabes en qué? En sentir en el bolsillo, junto al pecho, el bulto de tu carta. ¡Qué mentira eso de queel papel no pesa! Anoche el papel de tu carta me pesaba como la más hermosa y grave de lasrealidades. Lo sentía allí, en el bolsillo, como una prueba material de que eras, de que habíasexistido. Porque, ¿sabes?, empecé a dudar. A dudar de todo, de tu realidad, de la mía, del mundo, delos días recientes… Sólo el peso de tu carta en el bolsillo me servía de prenda, de prueba. Vivía yoen ese rectángulo de papel. Era el lugar más cierto del mundo. Y antes de poder abrirla, así, cerraday en el bolsillo, tu carta era el puente con la vida, el sí que me daba la vida a la preguntaatormentada: «¿Soy? ¿Es? ¿Somos?». Sí, sí, sí. Todo, sí. Todo, sí, oye, todo sí. Y luego en micuarto la leí. La he leído. La leeré. ¡Cuántas delicias! Primero la delicia de ir aprendiendo tuescritura, tu letra, de tropezar en una palabra y descifrarla, por fin. ¡Tu escritura, un modo más de ti,una manera más de vivir tú! Primera carta tuya, en inglés. Júbilo, júbilo, alegría. ¡Sensaciónfestival, inaugural, de promesa, de fiesta! No importa que toda tu carta esté teñida de una sombra demelancolía, tierna y suave. Así debía ser, así. Pero por encima de esa melancolía, hay algo que meda un gozo sin límite. Esto. «You have taken away the cynicism which was growing upon me.» ¿Esposible? ¿Tendré yo la suerte de ser elegido para en un momento difícil de tu vida salvarte de algo?¡Qué gran justificación, ya, de mi papel a tu lado, de mi compañía! Ya no es por egoísmo, por loque debo seguirte a lo lejos en la vida, es por bien tuyo. Soy capaz de serte espiritualmente útil. Yme preparo, ¿sabes?, ante esta espléndida tarea: ayudarte a vivir, arrancarte de las fuerzas negras, delos poderes sombríos que te amenazaban. Y eso por ti, no por mí, ¿sabes? ¡Oh, si tú me hicieras esefavor, dejarme que te sirva! Qué cosa más justa, que tú, que no imaginas tal entusiasmo por la vida,recojas, devuelto a través de mí, ese entusiasmo que es tuyo. No, no, tú no has nacido ni para elescepticismo cínico, ni para la frivolidad desengañada, no. No te rindas nunca a eso. No te puedoimaginar paseando tu spleen, por terrazas de grandes hoteles, con cualquier ser insignificante.Nunca. Cree en ti, cree en tu valor único, en tu distinción suprema, en la nobleza de tu alma. Y vivede ella. Yo de lejos, de cerca, te ayudaré. Hasta que no me necesites más. Y mira, no tengas temor,oye, de quitar a nadie nada, queriéndome, no. ¡Me lo dices tan delicadamente en tu carta! No, yo nosoy ni seré peor para nadie por ti, no. Lo que tú me pides, lo que yo te doy en nada atenta a lo quedebo a los demás. Tú en mí no serás nunca nada malo, nada que robe algo a alguien, no. No tengasmiedo. Seré cada día mejor. Tú me has alumbrado una nueva riqueza y por eso lo que a ti te doy anadie se lo quito. ¿Comprendes? Nunca sufras por eso. Eres pura, leal, clara. De ti sólo puede venirluz alta, luz de paraíso.
Una carta de amor de Adolfo Bioy Casares a Elena Garro
Mi querida -escribió Bioy-, aquí estoy recorriendo desorientado las tristes galerías del barco y novolví a Víctor Hugo. Sin embargo, te quiero más que a nadie... Desconsolado canto, fuera de tono,Juan Charrasqueado (pensando que no merezco esa letra, que no soy buen gallo, ni siquieraparrandero y jugador) y visito de vez en vez tu fotografía y tu firma en el pasaporte. Extraño lastardes de Víctor Hugo, el té de las seis y con adoración a Helena. Has poblado tanto mi vida en
 
estos tiempos que si cierro los ojos y no pienso en nada aparecen tu imagen y tu voz. Ayer, cuandome dormía, así te vi y te oí de pronto: desperté sobresaltado y quedé muy acongojado, pensando enti con mucha ternura y también en mí y en cómo vamos perdiendo todo. Te digo esto y en seguidame asusto: en los últimos días estuviste no solamente muy tierna conmigo sino también benévola eindulgente, pero no debo irritarte con melancolía; de todos modos cuando abra el sobre de tu carta(espero, por favor que me escribas) temblaré un poco. Ojalá que no me escribas diciéndome quetodo se acabó y que es inútil seguir la correspondencia... Tú sabes que hay muchas cosas que nohicimos y que nos gustaría hacer juntos. Además, recuerda lo bien que nos entendemos cuandoestamos juntos... recuerda cómo nos hemos divertido, cómo nos queremos. Y si a veces me pongoun poco sentimental, no te enojes demasiado... Me gustaría ser más inteligente o más certero,escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vezque nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que mediviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime yque sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. Te beso, mi amor, te pido perdón por misnecedades.
Carta de Roberto Arlt a Ivonne
Queridísima amiga, auténtica y querida amiga. Por fín solo, para poder charlar con usted. Pensabaen usted, aunque éste no es el término que debo emplear; en realidad seguía en su compañía. Me heapresurado a meterme en la cama y desde la cama le escribo, con un codo sobre la almohada, la carasobre la mano y un bulto de carillas. ¿Cómo podríamos llamar a esto que ocurre entre nosotros?¿Felicidad o predestinación? Ocurre que estamos juntos y nos comunicamos nuestras experienciascon una jovialidad natural de criaturas que han vivido juntas años y años. Ningún embarazo frentea nada. Ningún temor de lo que el otro puede pensar de uno. Las cosas tienen sus nombres y por susnombres las llamamos, y no se da caso semejante de que la coincidencia de las situaciones hayaprovocado la coincidencia de caracteres. No me canso de pensar en mi buena suerte. Soy realmenteun hombre afortunado. Afortunado por haber encontrado a mi igual.
Bienes comunes, por Susana López Rubio
 
Estimada Cristina:Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el finde comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remitodicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antesde la comparecencia ante el tribunal.Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestroscinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú.Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho acuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.Cosas a conservar:- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en lasegunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
 
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.- La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido denovia tenía un escote de palabra de honor.- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También lashoras que pasé simplemente soñando o pensando en ti).Cosas que puedes conservar tú:- Los silencios.- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.- El sabor acre de los insultos y reproches.- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la camaestaba vacío.- Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfonocon él.- Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.- Jorge y Cecilia. Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (elcoche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo solo son eso:objetos.Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (914070485) para que tu letrado puedacontactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestroconvencimiento.Afectuosamente,Roberto.

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