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Importancia de Simbolizacion en Procesos de Aprendizaje

Importancia de Simbolizacion en Procesos de Aprendizaje

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LA IMPORTANCIA DE LA SIMBOLIZACIONEN LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE*M. A. Albamonte, V. Bermejo, C. Ferrándiz, F. Guijarro,I. Montes, M. D. Palop y M. Sánchez**
Cuando tenía 6 años vi una vez una lámina magnífica en un libro sobre El Bosque Virgen, que se llamaba “Historias vividas”.Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera.El libro decía: “Las serpientes boas tragan sus presas ente- ras, sin masticarlas. Luego no pueden moverse y duermen du- rante los seis meses de la digestión”.Reflexioné mucho entonces sobre las aventuras de la selva y, a mi vez, logré trazar con un lápiz de color mi primer dibujo.Mostré mi obra maestra a las personas grandes y les pre- gunté si mi dibujo les asustaba.Me contestaron:¿Por qué habría de asustar un sombrero?”.Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa, a fin de que las personas grandes pudiesencomprender. Siempre necesitan explicaciones.Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas, y que me in-teresara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo, y la gramática. Así fue cómo, a la edad de 6 años, abandoné una magnífica carrera de pintor. Estaba desalentado por el fracaso de mis dibujos. Las personas grandes nunca comprenden nada por  sí solas y es cansado para los niños tener que darles siempre  siempre explicaciones.“EL PRINCIPITO” “Saint-Exupery” 
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* Ponencia presentada el 22 de noviembre de 1991 en el curso del V Con-greso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niñoy del Adolescente, celebrado en Vitoria.** Psicólogos clínicos. Miembros de la Asociación Psicoanalítica de Ma-drid.
 
El desaliento de un pequeño de 6 años que nos trasmite elpoeta, y el abandono de su propio universo de significado alconfrontarlo con la visión del mundo adulto, nos permite iniciarnuestro trabajo.MELTZER dice: “Si pensamos en la formación de símboloscomo en un tipo de unión creativa y que el área de congruen-cia es aquella compartida por dos objetos que están inmersosen una recíproca relación simbólica, cada vez que el símboloes usado, terminamos por referirnos a ambos objetos. Pero siesta área de congruencia no es jamás observada desde elpunto de vista de la vinculación entre dos elementos que seven separados, podemos hacernos una idea de cómo opera elpensamiento concreto”.El desarrollo de la capacidad de pensar y, por ente, el de-sarrollo del proceso simbólico, es indisociable como bien hadicho Bion, de la experiencia emocional. Y es en el vínculo, enla experiencia emocional, en la relación con el otro, ya sea enel mundo interno o en el mundo externo, donde adquiere sen-tido cualquier experiencia emocional.Este va a ser nuestro punto de partida. Entenderemos eldesarrollo de la capacidad simbólica como un proceso internoque acontece desde los primeros instantes de la vida y que esel resultado de la elaboración y metabolización de la experien-cia emocional, en función del vínculo madre-bebé . Expondre-mos diferentes modelos teóricos que privilegian, con diferen-cias conceptuales, la importancia de la función pensante ymetabolizadora de la madre para proveer de significados ypromover el crecimiento mental del bebé. Inversamente y des-de estos mismos modelos, las fallas en este proceso, inevita-blemente, promueven importantes fallas a su vez en la posibi-lidad de la elaboración de la experiencia emocional. yocasionan la alteración de la función simbólica del niño., afec-tando, de diversas formas, su “aparato de pensar” y su modode operar frente a los diferentes procesos de aprendizaje.
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En el transcurso de la historia del psicoanálisis, –puestoque es desde el psicoanálisis desde donde vamos a abordarnuestro trabajo–, la teoría y la técnica psicoanalítica se hansustentado recíprocamente. Y es sobradamente conocido portodos el uso de la técnica del juego en el psicoanálisis infantil,en tanto que está plenamente consensuada como el instru-mento terapéutico (equivalente al uso del lenguaje en el psico-análisis del adulto) que permite el abordaje y la elaboración dela fantasía inconsciente.Debemos a FREUD y a su rigor permanente como obser-vador intuitivo y genial de la realidad circundante las primerasreflexiones sobre el juego. En 1908, en su artículo “El creadorliterario y el fantaseo” (.O.C. T. IX Amorrortu. págs. 127-128)dice: “¿No deberíamos buscar ya en el niño las primeras hue-llas del quehacer poético? La ocupación preferida y más in-tensa del niño es el juego. Acaso tendríamos derecho a decir:todo niño que juega se comporta como un poeta, pues se creaun mundo propio o, mejor dicho, inserta las cosas de su mun-do en un nuevo orden que le agrada... Ahora bien, el poeta ha-ce lo mismo que el niño que juega: crea un mundo de fantasíaal que toma muy en serio, vale decir, lo dota de grandes mon-tos de afecto, al tiempo que lo separa de la realidad efectiva”.Cuando FREUD nos aproxima a la dimensión de lo “poéti-co” del juego del niño y observa la transformación que operaéste sobre su realidad a través de su propia recreación inter-na, nos está anticipado lo que van a desarrollar, posteriormen-te, otros autores. Unos, han tomado estos procesos de trans-formación como punto de partida para la comprensión de laestructuración del psiquismo temprano, con diferentes teoriza-ciones sobre el origen del pensamiento; otros, han partido di-rectamente del juego del niño, considerándolo como un expo-nente de su funcionamiento mental, es decir, de su capacidado no de formar símbolos y de generar pensamientos.Si efectuamos una revisión bibliográfica desde la psicolo-gía sobre los procesos de simbolización, concluiremos que la
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