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Chandler Raymond - El Largo Adios

Chandler Raymond - El Largo Adios

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RAYMOND CHANDLER
EL LARGO ADIOS
BARRAL EDITORESBARCELONA
 
Tercera ediciónPrimera edición argentina - 1973 © BARRAL EDITORES. S. A. - Barcelona - 1972 © Para la presente ediciónEDICIONES CORREGIDORTalcahuano 463, Buenos Aires.Por la autorización de BARRAL EDITORES S. A.Hecho el depósito de ley
Impreso en la Argentina
 
CAPÍTULO I
La primera vez que posé mis ojos en Terry Lennox,éste estaba borracho, en un
Rolls Royce Silver Wraith
frente a la terraza de
The Dancers
.El encargado de la playa de estacionamiento habíasacado el auto y seguía manteniendo la puerta abierta, por que el pie izquierdo de Terry Lennox colgaba afuera comosi se hubiera olvidado que lo tenía. El rostro de TerryLennox era juvenil, pero su cabello blanco como la nieve.Por sus ojos se podía ver que le habían hecho cirugíaestética hasta la raíz de los cabellos, pero, por lo demás, separecía a cualquier joven simpático en traje de etiqueta,que ha gastado demasiado dinero en uno de esosestablecimientos que sólo existen con ese fin y para ningúnotro.Junto a él había una muchacha. El tono rojo profundode su cabello era encantador; asomaba a sus labios unalejana sonrisa y sobre los hombros llevaba un visón azulque casi lograba que el Rolls Royce pareciera un autocualquiera. Pero no lo conseguía enteramente; nada hayque pueda lograrlo.El cuidador era de este tipo característico desemiman vestido de uniforme blanco y mostrando enletras rojas, cosidas sobre el pecho, el nombre delrestaurante. Estaba levantando presión.—Oiga, señor dijo subrayando las palabras—, ¿quiereusted tener la santísima amabilidad de poner la piernadentro del coche para que yo pueda cerrar la puerta? ¿Oes que tendré que abrirla del todo, para que usted puedacaerse al suelo? La joven le dirigió una mirada que debióde haberle tras pasado la espalda. Pero el tipo no se

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