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LA MARAVILLOSA GRACIA
ELENA G. DE WHITEEl reino de la GraciaBUENAS NUEVAS DEL REINOY recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando elevangelio del reino.(Mat. 4: 23)."Abriendo su boca les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porquede ellos es el reino de los cielos" (Mat. 5: 2, 3). Estas palabras resonaron en los oídos de lamuchedumbre como algo desconocido y nuevo. Tal enseñanza era opuesta a todo cuantohabían oído del sacerdote o del rabino. En ella no podían notar nada que alentase el orgulloni estimulase sus esperanzas ambiciosas, pero este nuevo Maestro poseía un poder que losdejaba atónitos.En la multitud que rodeaba a Jesús había algunos que sentían su pobreza espiritual . . .Había individuos acerca de cada uno de los cuales se podía decir que, en presencia de la pureza de Cristo, se sentía "cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo" (Apoc. 3: 17).Anhelaban "la gracia de Dios que trae salvación" (Tito 2: 11). . .Refiriéndose a los pobres de espíritu, Jesús dice: "De ellos es el reino de Dios". Dicho reinono es, como habían esperado los oyentes de Cristo, un gobierno temporal y terrenal. Cristoabría ante los hombres las puertas del reino espiritual de su amor, su gracia y su justicia . . .Sus súbditos son los pobres de espíritu, los mansos y los que padecen persecución por causade la justicia. De ellos es el reino de los cielos. Si bien aún no ha terminado, en ellos se hainiciado la obra que los hará "aptos para participar de la suerte de los santos en luz "(Col. 1:12). Todos los que sientan la absoluta pobreza del alma, que saben que en sí mismos no haynada bueno, pueden hallar justicia y fuerza recurriendo a Jesús . . . Os invita a cambiar vuestra pobreza por las riquezas de su gracia. No merecemos el amor de Dios, pero Cristo,nuestro fiador, es sobremanera digno y capaz de salvar a todos los que vengan a él. Noimporta cuál haya sido la experiencia del pasado ni cuán desalentadoras sean lascircunstancias del presente, si acudimos a Cristo en nuestra condición actual: débiles, sinfuerza, desesperados, nuestro compasivo Salvador saldrá a recibirnos mucho antes de quelleguemos y nos rodeará con sus brazos amantes y con el manto de su propia justicia.- DMJ13-16. 10Solo para pecadoresPorque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres. (Tito 2: 11).Al desobedecer los mandamientos de Dios, el hombre cayó bajo la condenación de su ley.Para hacer frente a esta caída debió manifestarse la gracia de Dios en favor de los pecadores. Nunca hubiéramos aprendido el significado de esta palabra "gracia" si nohubiéramos caído. Dios ama a los inmaculados ángeles, que están a su servicio y sonobedientes a todos sus mandamientos, pero no les otorga su gracia. Esos seres celestiales notienen el más mínimo conocimiento de la gracia, nunca la han necesitado, porque nunca han pecado. La gracia es un atributo de Dios manifestado en favor de seres humanos indignos. No la buscamos; fue enviada para que nos buscara. Dios se goza en conceder su gracia atodo aquel que la anhela intensamente. Se allega a todos en términos de misericordia, no porque seamos dignos, sino porque somos totalmente indignos. Nuestra necesidad es elrequisito que nos asegura que recibiremos este don.Pero Dios no usa su gracia para anular su ley o para reemplazarla . . . La gracia de Dios y la
 
ley de su reino están en perfecta armonía; caminan de la mano. Su gracia nos capacita paraacercarnos a él por fe. Al recibirla y al permitir que obre en nuestras vidas, damostestimonio de la vigencia de la ley; ensalzamos la ley y la honramos al practicar sus principios por medio del poder de la gracia de Cristo; y al rendir una obediencia pura y detodo corazón a la ley de Dios, damos testimonio del poder de la redención ante el universodel cielo y frente a un mundo apóstata . . .Dios no nos ama porque le hayamos amado primero; sino "siendo aún pecadores" (Rom. 5:8) Cristo murió por nosotros, estableciendo plena y abundante provisión para nuestraredención. Aunque hayamos merecido el desagrado y la condenación de Dios por nuestradesobediencia, él no nos ha olvidado; no nos ha abandonado para que enfrentemos el poder del enemigo basándonos en nuestras propias y limitadas fuerzas. Los ángeles del cielolibran nuestras batallas; y al cooperar con ellos nos es posible triunfar sobre los poderes delmal.-RH 1-5-9- 1896. 11EN EL TIEMPO SEÑALADO POR DIOSCuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo... para que redimiese a losque estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. (Gál. 4: 4, 5).Fue determinada en el concilio celestial la hora en que Cristo había de venir; y cuando elgran reloj del tiempo marcó aquella hora, Jesús nació en Belén. "Mas venido elcumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo". La providencia había dirigido losmovimientos de las naciones, así como el flujo y reflujo de impulsos e influencias de origenhumano, a tal punto que el mundo estaba maduro para la llegada del Libertador . . .El engaño del pecado había llegado a su culminación. Había sido puestos en operacióntodos los medios de depravar las almas de los hombres. El Hijo de Dios, mirando al mundo,contemplaba sufrimiento y miseria. Veía con compasión cómo los hombres habían llegadoa ser víctimas de la crueldad satánica. Miraba con piedad a aquellos a quienes se estabacorrompiendo, matando y perdiendo . . . Se había demostrado ante el universo que,separada de Dios, la humanidad no puede ser elevada. Un nuevo elemento de vida y poder tiene que ser impartido por Aquel que hizo el mundo.Con intenso interés, los mundos que no habían caído habían mirado para ver a Jehoválevantarse y barrer a los habitantes de la tierra . . . Pero en vez de destruir al mundo, Diosenvió a su Hijo para salvarlo . . . En el mismo momento de la crisis, cuando Satanás parecíaestar a punto de triunfar, el Hijo de Dios vino como embajador de la gracia divina. En todaépoca y en todo momento, el amor de Dios se había manifestado en el favor de la especiecaída. A pesar de la perversidad de los hombres, hubo siempre indicios de misericordia. Yllegada la plenitud del tiempo, la Divinidad se glorificó derramando sobre el mundo talefusión de gracia sanadora, que no se interrumpiría hasta que se cumpliese el plan desalvación. Nadie, excepto Cristo, puede amoldar de nuevo el carácter que ha sido arruinado por el pecado. El vino para expulsar a los demonios que habían dominado la voluntad. Vino paralevantarnos del polvo, para hacer según el modelo divino el carácter que había sidomancillado.-DTG 23-28 12EL MENSAJE DEL PRIMER ADVENIMIENTOJesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se hacumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Mar. 1:14, 15).Mientras Jesús viajaba por Galilea, enseñando y sanando, acudían a él multitudes de lasciudades y los pueblos. Muchos venían aun de Judea y de las provincias adyacentes. Con
 
frecuencia se veía obligado a ocultarse de la gente. El entusiasmo era tan grande que le eranecesario tomar precauciones, no fuese que las autoridades romanas se alarmasen por temor a una insurrección. Nunca antes había vivido el mundo momentos tales. El cielo habíadescendido a los hombres . . .El mensaje evangélico, tal como lo daba el Salvador mismo, se basaba en las profecías. El"tiempo" que él declaraba cumplido, era el período dado a conocer a Daniel por el ángelGabriel . . . "Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar yedificar a Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dossemanas" (Dan. 9: 25), sesenta y nueve semanas, es decir, cuatrocientos ochenta y tres años.La orden de restaurar y edificar a Jerusalén, completada por el decreto de ArtajejesLongímano (véase Esd. 6: 14; 7: 1, 9), entró a regir en el otoño del año 457 ant. de C.Desde ese tiempo, cuatrocientos ochenta y tres años llegan hasta el otoño del año 27 de l. C.Según la profecía, este período había de llegar hasta el Mesías, el Ungido. En el año 27 denuestra era, Jesús, en ocasión de su bautismo, recibió la unción del Espíritu Santo, y pocodespués empezó su ministerio. Entonces fue proclamado el mensaje: "El tiempo escumplido". . .El tiempo de la venida de Cristo, su ungimiento por el Espíritu Santo, su muerte y la proclamación del Evangelio a los gentiles, habían sido indicados en forma definida. . . ElSalvador había hablado por medio de todos los profetas. "El espíritu de Cristo que estaba enellos" "pronunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo, y las glorias después deellas" (1 Ped. 1: 11). . . Así como el mensaje del primer advenimiento de Cristo anunciabael reino de su gracia, el mensaje de su segundo advenimiento anuncia el reino de su gloria.-DTG 199-201. 13UN REINO ESPIRITUALRespondió Jesús: Mi reino no es de este mundo. (Juan 18: 36).El reino de Dios viene sin manifestación exterior, El Evangelio de la gracia de Dios, con suespíritu de abnegación no puede nunca estar en armonía con el espíritu del mundo. Los dos principios son antagónicos. . .Pero hoy hay en el mundo religioso multitudes que creen estar trabajando para elestablecimiento del reino de Cristo como dominio temporal y terrenal. Desean hacer denuestro Señor el Rey de los reinos de este mundo, el gobernante de sus tribunales ycampamentos, de sus asambleas legislativas, sus palacios y plazas. Esperan reine por mediode promulgaciones legales, impuestas por autoridad humana. Como Cristo no está aquí en persona, ellos mismos quieren obrar en su lugar ejecutando las leyes de su reino. Elestablecimiento de un reino tales lo que los judíos deseaban en los días de Cristo. Habríanrecibido a Jesús si él hubiese estado dispuesto a establecer un dominio temporal, a imponer lo que consideraban como leyes de Dios, y hacerlos los expositores de su voluntad y losagentes de su autoridad. Pero él dijo: "Mi reino no es de este mundo". No quiso aceptar eltrono terrenal. . . No por las decisiones de los tribunales o los consejos o asambleas legislativas, ni por el patrocinio de los grandes del mundo, ha de establecerse el reino de Cristo, sino por laimplantación de la naturaleza de Cristo en la humanidad por medio de la obra del EspírituSanto. . . En esto consiste el único poder capaz de elevar a la humanidad. Y el agentehumano que ha de cumplir esta obra es la enseñanza y la práctica de la Palabra de Dios . . .Ahora, como en los días de Cristo, la obra del reino de Dios no incumbe a los que estánreclamando el reconocimiento y apoyo de los gobernantes terrenales y de las leyeshumanas, sino a aquellos que están declarando al pueblo en su nombre aquellas verdades
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