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24
TIEMPO ARGENTINO
|
INVESTIGACIÓN
| año 3 | n·900 |
domingo 11 de noviembre
de 2012
ARG
 JUEZ CAZADOR
En 2011, el juez mendocino RaaelEscot compartió en su página deFacebook una serie de otos conanimales cazados. Por el repudio quegeneró, Escot decidió cerrar el perfl.
OPERATIVO
En mayo pasado, la Policía de Seguridad Aeroportuaria desarticuló una red detráfco de animales exóticos. En cincoallanamientos, rescató a más de 600ejemplares y detuvo a seis personas.
Para comunicarse con esta sección:
argentina@tiempoargentino.com.ar 
 
INVESTIGACIÓN
Para comunicarse con esta sección:
investigacion@tiempoargentino.com
Cómo es el millonario negocio delos turistas-cazadores en el país
Aunque no existen datos ociales, los ambientalistas hablan de un mercado de U$S 100 millones. Denuncian la altade controles estatales y la violación de las normas que protegen a los animales. El boom de la "caza garantizada".
Por año, unos 20 mil extranjeros visitan los más de 100 cotos que hay en la Argentina
»
Manuel Alfieri y Joyce Moschen
investigacion@tiempoargentino.com
E
n Argentina, la caza está fuerade control.” Así definió Clau-dio Bertonatti, director delZoológico porteño, el estadoen el que se encuentra en nuestro paísel “turismo cinegético”, es decir, la ca-cería deportiva de animales. Se tratade una actividad siempre polémica,enfocada principalmente hacia losturistas extranjeros que buscan pla-zas disponibles para cazar animalesde gran porte. Como en general nopueden hacerlo en sus países de ori-gen, producto de la dureza de las leyes,deciden venir a lugares donde el mar-co normativo y los controles son máslaxos, como sucede en la Argentina. Aunque no existen cifras oficiales,distintas organizaciones ambientalis-tas estiman que por año llegan unos20 mil turistas-cazadores. Según cálcu-los de las mismas fuentes, cada uno deellos gasta U$S 5000, lo que significaun mercado local de 100 millones dedólares. A su vez, de acuerdo a los es-pecialistas, muchas veces este negociofunciona al margen de la normativaque protege a las especies en riesgo y al medio ambiente. Uno de los puntos más cuestiona-dos es la “caza garantizada”, donde porunos miles de dólares distintas empre-sas se ocupan de que la pieza ofrecidasea capturada de forma segura por elcliente. En diálogo con
Tiempo Argenti-no
, el ambientalista Carlos FernándezBalboa, de la Fundación Vida Silves-tre, explicó: “El turista paga un preciodeterminado para cazar un animalque es ofrecido a través de una página web. Una vez cerrado el trato, se pac-ta un lugar. El animal es liberado enese sitio y al extranjero le dan todaslas herramientas para cazarlo.” Por suparte, el director del zoológico porte-ño fue lapidario sobre esta disciplina:“Es tan deportivo como dispararle aun chico en silla de ruedas”, sostuvoBertonatti.En el país, la habilitación de los co-tos de caza debe ser avalada por el Re-gistro Nacional de Armas (RENAR) y laDirección de Fauna de cada provincia.El RENAR informó que existen másde 100 establecimientos autorizados,cuando en 2008 había 22. El sector, porlo visto, está creciendo.Hoy, en Internet, más de 80 sitiosofrecen este “servicio”. Por citar algu-nos ejemplos, una de estas empresas,que cuenta con cotos en la regiónpampeana, ofrece ciervos, antílopenegro y jabalíes, entre otras especies.Cada pieza ronda, en promedio, los1600 dólares. “La cacería es garanti-zada”, informaron vía mail. Por 300dólares diarios, además brindan hos-pedaje, comidas, traslados y armas.El paquete no incluye municiones nipermisos. El mismo funcionamientotiene otra de estas firmas, tambiéncon tierras en La Pampa. En este caso,los precios arrancan en los 1000 dóla-res y superan los 6000 para animalesde gran porte, como búfalos. Una vezterminada la jornada, el turista puedellevarse la cabeza o la piel de su presa.Mayormente, estos “trofeos” van ha-cia los Estados Unidos y España. Jeniffer Ibarra, integrante de la Red Argentina Contra el Tráfico de Espe-cies Silvestres (RACTES), está comple-mente en contra de la caza garanti-zada. “Es inmoral, antiética y atentacontra el bienestar de los animales y del medio ambiente”, sostuvo. Incluso,llegó a denunciar que en ciertos casos“los animales están encerrados, se lossomete a torturas, se los droga y sonmaltratados”. Juan Campomar, un cazador con 45años de experiencia, relativizó las acu-saciones. “Las empresas quieren ganardinero –afirmó Campomar–, pero esmuy raro, muy burdo, que sucedan co-sas así. Hay otras trampas, más sutiles,que aseguran el resultado, como teneral animal en semi-cautiverio”. De to-das maneras, consideró que “cuandoa uno le aseguran que va a cazar, sepierde todo el sabor. Es como entrar ala cancha sabiendo que vas a ganar. Pa-ra que la caza sea deportiva, el animal y el cazador deben tener las mismasposibilidades.”Más allá de las posturas encontra-das, lo cierto es que la cacería –aún lagarantizada– es legal en la Argentina,si bien, para distintos especialistas, sedesarrolla en medio de un descontrolnormativo. Sucede que cada provinciaes la encargada de regular y determi-nar cómo explota esos recursos,según informó la Dirección deFauna Silvestre de la Nación. Porejemplo, en San Juan y La Rioja lacacería de animales está prohibida, pe-ro en Chubut y Buenos Aires existenáreas habilitadas especialmente porlos gobiernos. Un caso que deja en evidencia lascontradicciones sucede en La Pampa
Mercado -
Las empresas ponen a disposición del cazador una variedad de especies, incluso algunas traídas de otros países.
La cifra
es el dinero que, se estima,gasta cada persona quellega al país para practicarturismo cinegético. Noexisten datos ociales.
5000
dólares
 
"El turista paga unprecio para cazar unanimal ofrecido através de una páginaweb", explicarondesde la fundaciónVida Silvestre.
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En los últimoscinco años, el númerode establecimientosautorizados para estaactividad aumentó enmás de un 350 por ciento.
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Las áreas con máscotos de caza son LaPampa, Buenos Aires yvarias de las provinciasque integran la regiónpatagónica.
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Muchas veces, losextranjeros vienenpara poder desarrollaruna práctica que estáprohibida en sus paísesde origen.
Las claves

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