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PICASSO, DALÍ Y MIRÓ
PICASSO, DALÍ Y MIRÓ(Y otros artistas españoles de vanguardia)
INTRODUCCIÓNPARÍS CAPITAL DE LAS ARTESEL AMBIENTE ARTÍSTICO ESPAÑOL A FINALES DEL XIXPICASSO ANTES DEL CUBISMOLA REVOLUCIÓN CUBISTALas señoritas de AvinyóFases del CubismoJuan GrisUN CIERTO RETORNO AL ORDENLA ESCULTURA. DEL CUBISMO AL SURREALISMO PASANDOPOR EL ART DECÓJulio GonzálezPablo GargalloMateo HernándezEL SURREALISMOAntecedentes y poéticaJoan Miró y el automatismoDalí y el método paranoico-críticoÓscar DomínguezEl film surrealista: Luis BuñuelEL PABELLÓN ESPAÑOL DE 1937DALÍ, BUÑUEL, PICASSO Y MIRÓ DESPUÉS DE LA SEGUNDAGUERRA MUNDIALEl periodo americano de DalíEl periodo mexicano de BuñuelÚltimos años de PicassoÚltimos años de MiróÚltimos años de BuñuelÚltimos años de Dalí
Arturo Caballero1
 
PICASSO, DALÍ Y MIRÓ
INTRODUCCIÓN
Resulta complicado establecer los posibles nexos de uniónexistentes entre tres personas tan dispares como Pablo Picasso, JoanMiró y Salvador Dalí; la primera y la última con un ego artístico taninconmensurable que no precisaba de altavoces para causar estrépitoy la segunda casi como la de un artesano que quisiera pasadesapercibido.Tampoco coincidieron en los planteamientos estéticos ycuando dos de ellos, Dalí y Miró, militaron en el mismo grupo devanguardia su práctica artística fue tan diversa que bien podríanpasar como simples conocidos lejanos.A los tres, sin embargo, la Historia del Arte les guarda unlugar privilegiado que, superados los vaivenes de la crítica inmediatay próxima, se ha consolidado sin ningún tipo de discusión.No hay muchos puntos de contacto entre ellos (que seguardaron a lo largo de su vida un notable respeto) aparte, claro está,de la innegable españolidad de los tres, quienes, además, tuvieronque salir de España para lograr libertad creativa y reconocimiento. Yeso a pesar de que uno de ellos, Picasso, no volvió a pisar sueloespañol después del desastre de la Guerra Civil.Hay otro hecho que los ha unido para siempre y ha sido laciudad en la que iniciaron su camino hacia el reconocimiento público:París. Sin lo que significa la capital de Francia en el mundo artísticodel siglo XIX y primera mitad del XX ninguno de los tres (ni otrosmuchos artistas de diversos países) hubieran podido desarrollar susposibilidades creativas. París será siempre el decorado de susbúsquedas estéticas, de sus amistades, de sus marchantes, de susprimeros fracasos y sus posteriores éxitos de crítica. Si ninguno delos tres debe ser considerado, en puridad, francés, no es menoscierto que los tres bien podrían ser considerados parisinos.Pero, con ser tres figuras señeras del arte del siglo XX, no esmenos cierto que otros muchos artistas españoles, algunos de ellos –a los que nos referiremos también- de extraordinaria importanciaplástica, pasaron semejantes peripecias vitales que Pablo, Joan ySalvador. Justo es que, en menor medida, los recordemos como unade las fases más brillantes de la cultura española en cuanto acreatividad y más tristes por la constatación de que en nuestro paísno exisan las condiciones adecuadas que permitiesen elmantenimiento de semejante potencialidad creadora.Muchos de ellos coincidieron en uno de los proyectos máscelebrados de todos los que emprendió España, esto es, su pabellónpara la Exposición Universal de París de 1937 para el que se pintó laque posiblemente sea la pintura más célebre de todo el siglo XX:
el Guernica.
De todos estos extremos vamos a hacernos eco en las líneasque siguen intentando trazar el camino seguido por cada uno de lostres artistas reservando un espacio fundamental para algunas de susobras más significativas.
Arturo Caballero2
 
PICASSO, DALÍ Y MIRÓ
PARÍS CAPITAL DE LAS ARTES
Desde mediados del siglo XVII, la corte francesa había idosustituyendo de forma progresiva a Roma como centro del arteeuropeo; la supremacía francesa en el campo de la política y unaadecuada planificacn del uso del arte al servicio del podeterminaron cristalizando durante la República y el Imperio con figurascomo
David
con quien se formaron muchos de los artistasprominentes del arte europeo de comienzos del XIX. Los deseos denovedad, una burguesía ilustrada y sin prejuicios y el carácter abiertode las instituciones francesas contribuyeron a que los artistaseuropeos viesen en la capital del Sena el mejor medio para formarsey progresar plástica y económicamente.Hacia la mitad del XIX, una vez superada la querella entre los“antiguos” (
Ingres
) y los “modernos” (
Delacroix
), van a sucederseuna serie de movimientos pictóricos que poseen el indeleble sello delo francés: Realismo (
Courbet
y
Manet
), Impresionismo (
Monet
),Simbolismo (
Puvis de Chavannes
y
Moreau
), Divisionismo (
Seurat
),Modernismo (
Toulouse Lautrec
); en el campo de la escultura elmagisterio de
Rodin
era aún más aplastante. No resulta, pues,extraño que cualquier joven con inquietudes eligiese París como metade su formación.A todo ello habría que añadir la existencia de una críticaespecializada de altísima calidad literaria cuya mera cita de por síasombra: Baudelaire, Thoré, Champfleury, Fromentin, Daumier,Theophile Gautier, los hermanos Goncourt, Emile Zola, Apollinaire,Andre Breton. Los diarios y las revistas (algunas de ellasespecializadas) divulgaron sus escritos y las obras de las que sehacían eco abriendo un amplio campo para el debate artístico.En el año 1900, París se había convertido ya en la metrópolielegante, luminosa, bulliciosa y liberal que sería a lo largo de lasdécadas siguientes y que, prácticamente hasta el último tramo delsiglo XX, dominaría la escena mundial del arte y de la cultura. En susbulevares y calles se juntaron los artistas más innovadores de aqueltiempo, artistas que cambiaron la forma de ver heredada delRenacimiento.La vanguardia artística se estableció primero en Montmartrepor los alquileres baratos de locales que fueron los estudios dealgunos de los más destacados pintores del momento, como PabloPicasso y George Braque, a su lado se encontraban otros creadoresque mataban sus ratos libres en antros como el "Moulin Rouge" y"Lapin Agile”. En los años veinte, Montparnasse tomará el relevohasta que, acausa de la Segunda Guerra Mundial, muchos artistasabandonen París: René Magritte, André Masson, Max Ernst, AndreBreton, Piet Mondrian y Marc Chagall, entre otros muchos, serefugiaron en Estados Unidos. Picasso siguió en París tolerado por los nazis conscientes de su prestigio. Los intelectuales encabezadospor Jean Paul Sartre, se reunían en cafés del Barrio Latino como el"Café de Flore" y "Les Deux Margots". Tras la Segunda GuerraMundial se produce el retorno de los surrealistas a la capital francesapero la continuidad histórica, en cierta medida, se había roto. Amediados de los os cincuenta razones de índole potica ycomercial, pero también cultural, hicieron que París fuera sustituidapor Nueva York como centro artístico mundial. Otras generaciones deartistas crecerían a la sombra del “amigo americano”.
Arturo Caballero3
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