incorporación de ésta será perfectamente asumida por los miembros de la organización.Si, por el contrario, lo que prima es la elaboración semiartesanal de los productos, y estoha sido una constante en la empresa y lo que se creía fundamental, entonces eldesembolso masivo en instalaciones especializadas puede que no tenga los resultadosque se esperaban en un principio. Así pues, el conocimiento de las creenciascorporativas permite identificar estas cuestiones y realizar los cambios culturales quesean posibles y admisibles.3º.- Marca las pautas para la utilización de la información: en algunas compañías, losmiembros no saben cómo actuar con la información que reúnen sobre cualquier hechocotidiano de la firma. Cuestiones como ¿a quién comunicársela?, ¿cuál es relevante ycuál no?.4º.- Determina el nivel de aprovechamiento de laos intra-emprendedores: los valorescompartidos son los que fijan el grado de desarrollo de estas personas dentro de laorganización. Esta es una de las explicaciones por la que muchos de los que tienen estasinquietudes abandonan ciertas compañías; es decir, por la incompatibilidad entre supersonalidad y la de la corporación.5º.- Logra cohesión entre los miembros de la empresa: este cometido consiste en laeliminación de las barreras, que pueden darse entre las personas, por aspectosrelacionados con el cargo que se ocupa o la pertenencia a un determinado departamento.En este sentido, se puede entender la cultura como un elemento integrador de losrecursos humanos.Pasamos a determinar la forma de medir la fortaleza de las funciones. Los siguientesdescriptores nos ayudarán a tal fin:-
El porcentaje de los miembros de la corporación que comparten los valores de laorganización: cuantos más sean los que tengan como propias las creencias de lafirma, y mayor sea el arraigo de éstos, mejor se realizarán las funciones.-
La proximidad geográfica de los diversos establecimientos de la compañía: en lamedida en que el personal tiene una mayor posibilidad de contacto, la propagaciónde las creencias se hace más factible, con lo que aumenta la vigorosidad cultural.-
La manera en que se produce la socialización: cuando la inculcación y asimilaciónde los valores que sostiene la organización se realiza concienzudamente, es deesperar una mayor cohesión cultural.-
La intensidad con que los colaboradores comparten experiencias: la informalidad ylos contactos frecuentes llevan, usualmente, a la propagación del fenómeno queestamos analizando.-
El consenso alcanzado en la temática por los directivos: aunque sabemos que lo queopine el nivel jerárquico superior no es suficiente para definir la cultura, es un buenprincipio para la consecución de una unanimidad por parte de quienes ocupanposiciones más inferiores.-
La antigüedad de la empresa: dado que la cultura organizacional tarda años enformarse, si se pretende que ésta sea patente, el factor tiempo es fundamental.Debemos advertir que esta exigencia es una condición necesaria pero no suficiente,ya que hay entidades con una veteranía nada desdeñable y, sin embargo, mantienenunas creencias endebles.Si las creencias no son acordes con las estrategias emprendidas, será muy difícil que losrendimientos sean positivos. Observamos que no siempre es positivo tener una cultura
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