DerechoDiccionario OMEBAimaginar algo, que, cuando se haya producido, satisfará aquella urgencia:una casa, unas normas jurídicas y un poder para imponer su cumplimiento,etcétera. Pues bien, esto imaginado, propuesto, constituye el para qué opropósito de su acción, es decir, la finalidad. Una vez que ha determinadoesto, el hombre busca las actividades apropiadas para la realización deaquella finalidad, es decir, los medios. Nótese que el esquema fin-medio(causalidad revertida mentalmente: efecto-causa) sólo entra en escenadespués de haberse producido el hecho pura y típicamente humano que hedescrito: el motivo (porqué) y el propósito al servicio de este motivo (paraqué>. Así, pues, el esquema medio-fin se apoya y queda inserto en unsupuesto humano radical, que consiste en la conexión motivo-fin (
) .El Derecho no es un producto de la naturaleza física, como, por ejemplo,una piedra, ni de la naturaleza biológica, como, por ejemplo, el plátano o laardilla. Por el contrario, el Derecho es obra del hombre, es algo que losseres producen en su vida social, respondiendo a unos motivos yproponiéndose la realización de unas finalidades. El Derecho pertenece alcampo de la cultura.
2. El Derecho no es realidad psicológica.
Sería erróneo concluir que elDerecho, porque no es un fenómeno de la naturaleza material, tendrá queser una realidad psicológica. El reino de lo no corpóreo no se agota en elcampo de lo psicológico. El reino de los objetos no materiales comprendeno solamente los fenómenos psicológicos (por ejemplo, percepción,imaginación, memoria, abstracción, impulsos, emociones, etc.), sino queabarca también otros sectores: así, el sector de las ideas, el sector de lassignificaciones. La psicología estudia los mecanismos mentales (intelectivos,emocionales, impulsivos, volitivos, etc.). Cierto que estos hechos, adiferencia de los fenómenos de la naturaleza, tienen sentido y sonexpresivos, y deben, por tanto, ser estudiados en estas dimensiones, esdecir, interpretando su sentido; pero aunque sea así, estos hechos, sinembargo, tienen de común con los objetos de las ciencias naturales elconstituir realidades sometidas a leyes de causalidad. El estudio de losmecanismos psicológicos no nos conduce al hallazgo del Derecho. Desdeluego que el Derecho puede darse como objeto o término de referencia detales fenómenos psicológicos: el entendimiento piensa el Derecho; hayemociones de satisfacción incitadas por la contemplación del Derechotriunfante, y emociones dolorosas provocadas por la comisión de unentuerto; y la voluntad puede encaminarse a la realización del Derecho.Pero la esencia del Derecho no la hallamos escudriñando esos procesospsicológicos, pues semejantes mecanismos mentales se dan cuando sepiensa, se siente o se quiere el arte, o la religión, o la técnica, etcétera. ElDerecho no es un especial mecanismo psíquico, sino que es un objeto que,al igual que otros objetos, puede constituir el contenido o el punto dereferencia de los mecanismos psíquicos. Cierto que se ha hablado de unaintuición de lo justo, de un sentimiento jurídico, de un raciocinio jurídico yde una voluntad jurídica. Sin embargo, en todo eso lo jurídico será lomentado en un pensamiento, en una emoción o en una volición, pero noserá de ningún modo esos procesos intelectuales, emotivos o volitivos, entanto que meros fenómenos psíquicos. Lo jurídico de una intuición osentimiento no es un ingrediente real de estos fenómenos, sino que es unacualidad relativa de ellos, es decir, algo que les nace por relación delobjeto a que se refieren, que en este caso es algo jurídico. No hay que
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Recaséns Siches. L., Vida humana, Soaietli'.d y Derecho, fundamentación de laFilosofía del Dfrcrlio, 37 ed., págs. 62-66 Ed. Porn'm Móxin>. 195».
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