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Castro, Edgardo - El Vocabulario de M.foucault

Castro, Edgardo - El Vocabulario de M.foucault

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A priori histórico
(A priori historique). Foucault utiliza la expresión “a priori histórico” para determinar el objeto de la descripción arqueológica. Aunque varias veces haya señalado la herencia kantiana de su trabajo filosófico (DE4, 631, 687-688), el adjetivo “histórico” quiere marcar las diferencias respecto del “a priori” kantiano.
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A priori histórico
(A priori historique). Foucault utiliza la expresión “a priori histórico” para determinar el objeto de la descripción arqueológica. Aunque varias veces haya señalado la herencia kantiana de su trabajo filosófico (DE4, 631, 687-688), el adjetivo “histórico” quiere marcar las diferencias respecto del “a priori” kantiano.

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07/22/2014

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El vocabulario de Michel Foucault. Un recorrido alfabéticopor sus temas, conceptos y autores.
 A mis padres.
 
Prefacio
Salvando las diferencias, podríamos comenzar, como Foucault en el prefacio de
Les mots et les choses
, diciendo que este libro nació de un texto de Borges. Foucault se refiere a esaenciclopedia china en la que aparece una inquietante clasificacn de los animales:«“(a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones,(e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitancomo locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel fisimo de pelo de camello,(l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas»” (Jorge LuisBorges, «“El idioma analítico de John Wilkins»”, en
Obras completas 1923-1972
, Buenos Aires,Emecé, 1974, p. 708). Siempre según Foucault, esta clasificación provoca risa. No la que puedesugerirnos el contenido de cada uno de sus ítemsitems, sino el hecho de que ellos hayan sidoordenados alfabéticamente. Lo que nos hace reír es que en el no lugar del lenguaje haya podidoyuxtaponerse, como en un espacio común, lo que efectivamente carece de lugar común. Causarisa e inquietud la
heterotopía
que domina esta clasificación (cf.
MC
, 9).
Suponiendo que los «“innumerables»”, los «“fabulosos»” o los «“etcétera»” existan, en laclasificación de Borges se trata de ordenar «“seres»”; en un vocabulario de Foucault, setrata de ordenar «“conceptos»”. Pero, aunque parezca que los «“conceptos»” están máscerca de las palabras y facilitan así la operación, el peligro no es menor. De hecho, estevocabulario puede producir el mismo efecto que la clasificación de los animales de laenciclopedia china porque, claramente, como ella, podría ser sólo el esfuerzo paraencontrarle un lugar común a lo que parece no tenerlo. El mismo Foucault, con ciertafrecuencia, ha señalado el carácter fragmentario e hipotético de su trabajo, su renuencia aelaborar teorías acabadas, su horror a la totalidad. El vocabulario sería, entonces, sólo lapretensión de querer poner orden y límites a su pensamiento, recurriendo a la simpleza ya la finitud alfabéticas. Más aún, intentando ser a la vez breve y extenso, analítico peroexhaustivo, encerrando el universo del pensamiento foucaultiano en la clausuradagramática de un diccionario, este vocabulario no sólo provocaría el mismo efecto que esaextraña clasificación de animales; correría el riesgo de convertirse él mismo en unaenciclopedia china. Porque «“notoriamente no hay clasificación del universo que no seaarbitraria y conjetural»” (J. L. Borges,
op. cit 
., p. 708). Y nada nos asegura que en el afánde ordenar no caigamos en esas autoimplicaciones (clasificaciones de los contenidosmismos de la clasificación –como aquélla de los animales de Borges– «“(h) incluidos enesta clasificación»”) que sólo los laberintos del lenguaje permiten construir. Y, finalmente,en el peor de los casos, provocar sólo risa, y, en el mejor, también inquietud.
–Pero, ¿y si ese espacio común existe?–Ah, bueno, entonces presentar este vocabulario se reduciría a decir, de nuevo comoFoucault: «“Yo no escribo para un público, escribo para usuarios, no para lectores»” (
DE2
, 524).
 
Introducción
Nuestra idea originaria fue elaborar un índice completo de la totalidad de los textospublicados de Foucault: los libros editados en vida, la recopilación titulada
Dits
 
et écrits
y loscursos dictados en el Collège de France aparecidos hasta la fecha. La intención era disponer deun instrumento de trabajo en estado «“bruto»”, sin ningún tipo de selección o de filtro de losdatos. Dada su extensión y a la espera de encontrar el modo más adecuado para publicar estematerial, a partir de él hemos elaborado este vocabulario.El presente trabajo difiere de nuestra idea original por varios motivos. Por un lado, no se tratade un índice, sino, más exactamente, de un vocabulario. No sólo refiere dónde aparece cadatérmino en los escritos de Foucault; quiere ofrecer además una indicación (a veces sucinta, aveces extensa) de sus usos y contextos. Por otro lado, está constituido sólo por una selecciónarbitraria de términos.Los únicos criterios que nos han guiado en el momento de elegir qué incluir y qué dejarafuera han sido la importancia que reconocíamos a algunos de ellos a partir de nuestra lecturade la obra de Foucault (lo que podríamos denominar su «“representatividad»”), nuestro interéspersonal o, simplemente, una supuesta utilidad para el lector. Por ejemplo, en el caso de lasexpresiones y términos griegos, frecuentes en los últimos escritos, hemos querido incluir elmayor número posible. Algunos autores incluidos no lo han sido a causa de la frecuencia con laque aparecen citados, sino más bien por lo contrario; es decir, porque se trata de autores menosconocidos para el público en general y, por ello, nos pareció útil situarlos en la obra de Foucault ytambién en la historia. Es el caso, por ejemplo, de los autores estudiados a propósito del análisisde la «“razón de Estado»”.Las limitaciones que necesariamente surgen de estas opciones sólo podrían ser subsanadascon un trabajo en equipo en el que los criterios de selección a la vez se multipliquen y sediscutan. Además, hasta que sean publicados todos los cursos de Foucault en el Collège deFrance resulta imposible poner un punto final a la tarea de elaborar un vocabulario foucaultiano.Por otro lado, éste debería estar acompañado de la bibliografía secundaria que se puede sugerira propósito de cada término. Otra tarea a realizar sería establecer «“la biblioteca de Foucault»”:la lista de obras citadas según la cronología y la frecuencia. Por todas estas razones, este trabajodebería ser tomado como el punto de partida para una obra colectiva, necesariamente máscomprehensiva y más rica. La invitación está cursada.No se trata, entonces, de una exposición del pensamiento de Foucault, sino de uninstrumento de trabajo. En la redacción de los artículos hemos intentado abstenernos lo másposible de nuestra interpretación personal. Por supuesto, sólo lo logramos a medias. A propósitode cada término sólo hemos querido mostrar cómo y dónde aparece. Sobre todo, hemospretendido exhibir sus sentidos más relevantes. Por ello, porque no se trata de una exposiciónsistemática, sino apenas de una presentación del contenido, hemos multiplicado las referencias ymantenido algunas repeticiones. Muchos términos habrían podido ser reunidos dentro de otro,pero no siempre los agrupamos. Algunas veces lo hicimos, con el fin de no extendernosdemasiado; otras, los mantuvimos separados para facilitar la consulta por términos y no portemas. También para controlar la extensión de la exposición y evitar demasiadas duplicaciones, aveces remitimos de un artículo a otro.En cierto sentido, hemos querido conservar la dispersión que caracteriza al trabajo deFoucault. Por ello, en algunos artículos, en la medida en que los textos lo han permitido, seencontrauna exposición s ordenada; en otros, en cambio, no seéste el caso(especialmente cuando el material corresponde a la recopilación editada como
Dits et écrits
;aquí la dispersión está casi impuesta). Por otro lado, además de presentar los contextos másrelevantes del término abordado, a veces hemos citado directamente algunas expresiones deFoucault, sobre todo cuando nos resultaban particularmente relevantes, esclarecedoras,simplemente provocativas o, también, sólo divertidas.A la hora de corregir lo que hubiese sido la versión definitiva de este vocabulario, nosencontramos con la aparición de un nuevo libro de M. Foucault,
Le pouvoir psychiatrique
, elcurso de los años 1973-1974 en el Collège de France. La alternativa era dejar el texto tal comose encontraba, mencionando simplemente esta nueva aparición, o incorporar este curso en losartículos y en el índice de frecuencia de los términos. Finalmente, nos decidimos por encarar estetrabajo; sobre todo, porque este nuevo material aporta desarrollos, a nuestro juicio, sumamente

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