CUARTA PARTE: La distribución de los bienes
(PRIMER PARTE DEL ORIGINAL EN ALEMÁN)Introducción
„Si a los empresarios se les ofreciese el capital monetario a la mitad del interés actual, bienpronto todos los réditos de los demás capitales bajarían también a la mitad. Si, por ejemplo,una casa rindiera más alquiler de lo que al empresario le costara en intereses el dinero paraedificarla; si el interés del dinero invertido en desmontar y roturar un bosque fuera inferioral arrendamiento de un campo de cultivo igualmente bueno, entonces, infaliblemente, lacompetencia conduciría a una disminución de los alquileres y arrendamientos, hastanivelarlos con el interés monetario rebajado (vale decir, disminuiría la plusvalía), pues elmedio más seguro para depreciar un capital real (casa, campo de cultivo), es decir, el quereduciría la plusvalía en favor del salario, consiste sin duda en crear al lado de éste unnuevo capital y hacerlo producir. Según todas las leyes económicas una mayor producciónaumenta también la masa del capital ofrecido a los obreros, eleva los salarios y reducefinalmente el interés (plusvalía) a cero.“
(Traducido de Proudhon: ¿Qué es la propiedad?(Qu`est-ce que la propieté?) París, E. Flammarión, nueva edición, pág. 235).La eliminación de las utilidades sin trabajo, la llamada plusvalía, conocida también porinterés o renta, es la finalidad económica inmediata de todas los movimientos socialistas.Para su realización suele exigirse el comunismo, - la fiscalización de toda la producción, contodas sus consecuencias, - y sólo conozco a un único socialista, P. J. Proudhon, cuyasinvestigaciones sobre la naturaleza del capital le permitieron encarar otra solución delproblema. Los socialistas justifican la exigencia de una fiscalización general de toda laproducción con la naturaleza, vale decir, con las cualidades intrínsecas de los medios deproducción. Se afirma ingenuamente, tal como suelen decirse las cosas más naturales, quela posesión de los medios de producción procura al capitalista, en las transacciones desalarios con sus obreros, una supremacía cuya expresión es, precisamente, esa plusvalía ointerés del capital. Generalmente nadie puede imaginarse que esa preponderancia de lapropiedad puede pasar simplemente a los desposeídos (trabajadores) si se construye paralos poseyentes al lado de cada casa, de cada fábrica - otra casa, otra fábrica más.Ese camino de atacar conscientemente al capital por medio del trabajo ininterrumpido,tesonero, inteligente y no obstaculizado, para vencerlo finalmente, que les fue señalado alos socialistas hace ya muchos años por P. J. Proudhon les es hoy menos comprensible queentonces.Si bien no se ha olvidado del todo a Proudhon, nadie por cierto lo ha entendido bien. De locontrario, hoy ya no existiría el capital. Pero, como Proudhon erró el camino, (¡sus Bancosde cambio!), ya nadie cree en su teoría - la mejor prueba, quizás, de que nunca se le habíacomprendido realmente.
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