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2000. Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, 18: 339-357
LA FRONTERA EN LOS TIEMPOS DEL COLERAUna etnografía de trashumancias internacionalesMario Rabey y Omar Jerez
ANTROPOLOGÍA Y FRONTERALas fronteras no han sido hasta ahora un tema de interés evidente para los antropólogos deArgentina y otros países sudamericanos. Ello contrasta con la atención que se le ha estadoprestando a los procesos socioculturales y económicos en la región fronteriza entre México y losEstados Unidos. De hecho, durante los últimos años esa región ha estado atrayendo la atenciónde numerosos científicos sociales, especialmente antropólogos (Rosaldo 1988; Kearney 1991;Chávez et al 1990; Gupta y Ferguson 1992; Alvarez y Collier 1994; Heyman 1994, 1995, entreotros).La frontera México-USA exhibe una serie de procesos socioculturales y económicos que tienenun carácter visiblemente público: leyes para controlar la migración internacional, maquiladoras,NAFTA e intercambios culturales. Los mismos procesos -o situaciones comparables- aparecen enla frontera Bolivia-Argentina, con la diferencia de que no se expresan como una cuestión deinterés público, ni siquiera en las provincias de Salta y Jujuy, cuyos medios de comunicaciónmasiva le prestan muy poca atención.Esto es algo realmente enigmático, un dilema en el sentido cliffordiano, si consideramos lasituación altamente conflictiva de la frontera, especialmente en las áreas de tierras bajas, dondese combinan importantes flujos de migración laboral permanente y estacional, contrabandohormiga y una frontera externa de MERCOSUR (Rabey 1995). Además, y en una dimensiónprobablemente s significativa que en la frontera xico-USA, aparece aquna grandiversidad de etnicidades, como consecuencia de constituir esta zona no lo un miteinternacional, sino una interfase entre dos regiones ecoculturales mayores: los Andes y el Chaco.En ese escenario, el silencio que practican tanto las voces del imaginario social como las de laantropología debe ser significativo. En este trabajo prestaremos especial atención a esassignificaciones, puesto que probablemente tengan estrecha conexión con las características delas peculiares relaciones de esta frontera y del papel que ella cumple en los respectivoscontextos nacionales e internacional, tanto en referencia al orden estatal, como en lo que hace alas actividades empresariales. Como afirma Sahlins (1989), en las fronteras internacionales esdonde se constituyen con s fuerza las identidades culturales propias de las nacionescontemporáneas.No obstante, la imagen de ambas fronteras parece tener algunos puntos en común. El másnotable, del cual seguramente se derivan los restantes, reside en que, en ambos casos, están encontacto dos países con diferentes niveles de riqueza: USA es más rico que México, Argentina loes con respecto a Bolivia. También en ambos casos hay un país con grandes masas campesinas(México, Bolivia), mientras que el otro país del par tiene un campesinado de menor peso relativo(Argentina) o reducido a expresiones prácticamente no significativas (USA). Como primer resultado, los flujos migratorios se dirigen masivamente de xico a USA y de Bolivia aArgentina.La imagen de la frontera sugiere conflicto, cambio e interés en los relativamente pobresbolivianos -y mexicanos-. Este interés es en nuestro caso, además de significativamente débil,
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relativamente deslocalizado, algo que coincide con el sobreénfasis en el discurso político eideológico que menciona Heyman (1994) para USA.Pero la imagen de la frontera es importante porque sugiere nuevas perspectivas teóricas enantropología, que rechazan el antiguo foco en culturas ahistóricas y aisladas. Rosaldo (1989)argumenta contra la idea según la cual cada cultura "real" tiene un núcleo aislado de las otrasculturas. En cambio, propone que todas las culturas son múltiples, incompletas y contradictorias.Las culturas son tramas de relaciones, no son atemporales ni están aisladas, sino que fluyenconstantemente. Entonces, las “fronteras” son el estado normal de las culturas, el ámbito dondeéstas -y no solamente las nacionalidades- se establecen, algo que, por otra parte, ha sidoseñalado hace ya tiempo por Frederik Barth (1969).Entonces, necesitamos análisis que enfoquen relacionalmente las cuestiones de cultura, poder yeconomía en la frontera. Es decir, cómo opera una organización estatal y productiva dual, perodesigual, y cómo se van desarrollando las relaciones culturales en esta zona de poder dual. Ellopermitirá construir una nueva imagen antropológica de la frontera, que servirá tanto para finesteóricos como para objetivos de desarrollo regional.ANTROPOLOGÍA DE LA FRONTERAGupta y Ferguson (1992) han desarrollado con cierto detalle la crítica de Rosaldo al modelo una-localización una-cultura, que prevalece en buena parte de las tradiciones antropológicasnorteamericanas y británicas. En lugar de constituir una serie de sociedades-con-culturas,separadas unas de las otras por fronteras estrictas, el mundo es, y ha sido desde hace muchotiempo, una serie de espacios interconectados jerárquicamente. Las fronteras internacionalesconstituyen una imagen prominente de esa interconexión jerárquica, en el caso que nos ocupa,entre Bolivia y Argentina, y otros espacios como Mercosur y los mercados internacionales.Heyman (1994: 49) se pregunta: “¿Cuál es el rol de la gente en la producción de los vínculosglobales, cuando interactúan cotidianamente con dos aparatos de Estado?Según Gupta y Ferguson (1992), quienes se apoyan en Rouse (1991), el flujo y la interconexióncultural son un producto reciente, aunque todavía confuso, del capitalismo posmoderno. Es ciertoque la frontera México-USA, con sus maquiladoras
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,proporciona una imagen fácil de produccióncapitalista a escala mundial. También lo es la frontera Bolivia-Argentina, con sus flujosestacionales de trabajadores temporarios para la cosecha en las empresas agrícolas. Pero estasimágenes son históricamente insostenibles. Heyman analiza los antecedentes históricos de lamaquila. Si bien este sistema aparece recién legislado en 1965, su desarrollo comenzó en ladécada de 1880. De ese modo, las migraciones laborales desde México a USA ya tienen más deun siglo de historia.Para el caso de la frontera Bolivia-Argentina, existe una importante producción bibliográficaacerca del papel que ha tenido en la agricultura empresarial la fuerza de trabajo barataconstituida por migrantes estacionales de diversas etnias chaqueñas, hasta la década del 30(Conti et al 1988, Lagos y Teruel 1989, Rutledge 1987a), y de campesinos de las tierras altas jujeñas y bolivianas a partir de esa época (Bisio & Forni 1976; Rutledge 1987a, 1987b; Whiteford1981, 1977). Sin embargo, con la notable excepción del libro de Whiteford, ninguno de esosautores ha realizado un análisis del papel de la frontera y de las diferencias de nacionalidad en elestablecimiento de relaciones de trabajo. Sólo muy recientemente, a partir de la creación de laCarrera de Antropología de la Universidad Nacional de Jujuy, algunos de sus profesores ygraduados han comenzado a ocuparse de la nacionalidad como un importante organizador delas relaciones productivas y de las relaciones interculturales. Algunos trabajos han incursionadoespecialmente en la construcción de significados en relación con la imagen del migranteextranjero, tales como los vinculados al racismo (Bohe et al 1992, Karasik 1991). Varios de los
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Sistema de fabricación de productos industriales norteamericanos en ciudades fronterizas del norte de México,aprovechando los bajos salarios de los obreros mexicanos.
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trabajos más recientes han analizado un proceso peculiar del noroeste argentino, la producciónde periferias urbanas pluriétnicas, con cierto énfasis en el análisis del papel jugado por losmigrantes andinos (García Moritán y Echenique 1991; Jerez y Rabey 1999; Rabey et al 1994,entre otros).Pero, como ya hemos señalado, no se ha estudiado a la frontera Bolivia-Argentina como espaciode producción cultural. Nos referimos a las zonas de frontera como lugares de expresión depoderosas contradicciones, como espacios dinámicos, en constante transformación; y no comositios topogficos estáticos entre otras dos localizaciones también estáticas -naciones,sociedades, culturas-. Nos proponemos entonces analizar la frontera como una zona intersticialde desplazamiento y desterritorialización que da nuevas formas a las identidades de los sujetos(Heyman 1994: 51). En lugar de minimizarlas como zonas marginales, de escasa significacióncultural, franjas estrechas entre zonas más estables, proponemos entonces que la noción de
tierras de frontera
es especialmente adecuada para la conceptualización de las localizacionesnormales de los sujetos de la modernidad tardía. Fronteras como la de Bolivia-Argentinaconstituyen metáforas de los espacios habituales de produccn cultural de la llamadapostmodernidad.ETNOGRAFÍAS EN LAS TIERRAS DE FRONTERACuando el Proyecto de Prevención de Endemias en Areas de Frontera
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fue formulado, en 1993,las explicaciones corrientes acerca de las causas de la expansión del frente epidémico del cóleraen áreas rurales y periferias urbanas de las zonas de frontera entre Argentina y Bolivia, incluíandos factores principales. El primero era la situación de pobreza, cuyos indicadores alcanzanalgunos de sus valores extremos -con respecto al resto de la Argentina- en esta zona. Elsegundo factor causal considerado eran las pautas culturales de las poblaciones aborígenes,tanto de las nativas del área como de las que constantemente se trasladan desde Bolivia haciala Argentina en busca de mejores condiciones de trabajo y hábitat. Se tomó entonces la decisiónestratégica de construir y someter a contrastación una hipótesis de partida que incluyera ambosfactores, a la manera de una explicación bicausal.Se utilizó principalmente el todo de los estudios de caso, aplicando técnicas cuali -cuantitativas. La herramienta básica fue una encuesta por muestreo, aplicando un importanteformulario que incluyó datos sobre ingresos, educación, hábitat, infraestructura, trabajo,movilidad espacial, adscripción étnica, percepciones sociales y sanitarias, así como sobre elmanejo productivo de los recursos naturales. Esta encuesta, que funcionó simultáneamentecomo un conjunto de entrevistas estructuradas, permitió obtener información tratable medianteprocedimientos estadísticos -cuantitativos- y mediante análisis categorial -cualitativo-. Se usarontambién entrevistas individuales abiertas y evaluaciones participativas grupales, una técnicaespecialmente aplicada en ámbitos rurales bolivianos, donde la fortaleza de las institucionescomunitarias contribuyó especialmente a su aplicación. Las técnicas basadas principalmente enla información verbal fueron combinadas habitualmente con el registro observacional,participante y no participante, complementada con la documentación fotográfica. Informaciónsecundaria sobre tenencia de la tierra, las características socioculturales de la población,sistemas productivos, salud -especialmente incidencia del cólera y otras epidemias o endemias-e infraestructura sanitaria, fue utilizada abundantemente, así como información periodísticareciente.Los casos fueron seleccionados entre algunos de los ámbitos donde fue registrada una mayor incidencia del cólera, de manera de tener acceso al mayor número posible de situacionessocioambientales, representativas de la variedad de condiciones naturales, de asentamiento,económicas, sociales y políticas en las que se encuentran las poblaciones pobres del área,
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Proyecto de Prevención de Endemias en Áreas de Frontera, ejecutado por FLACAM (Foro Latinoamericano deCiencias Ambientales), con financiamiento de la Unión Europea y la Coordinación Científica de Mario Rabey.
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