Read without ads and support Scribd by becoming a Scribd Premium Reader.
 
En:
Llamichos y paqocheros: Pastores de llamas y alpacas
: 113 - 120. Jorge A. FloresOchoa ed. Cuzco 1988.
EL CONTROL RITUAL-REBAÑO ENTRE LOS PASTORESDEL SUR DE LOS ANDES CENTRALES (ARGENTINA)
Mario A. RabeyInvestigador del CONICET y Universidad de JujuyRodolfo J. MerlinoInvestigador del CONICET y Universidad de Buenos Aires.El presente trabajo está basado en información recogida durante tres investigacionesde campo llevadas a cabo en los períodos febrero-abril, julio-agosto y noviembre-diciembre, en los os 1978-1980. La investigación se realizó entre familias depastores de llamas y ovejas que habitan en el sur de los Andes Centrales, entre los22º y los 24º S y los 66º y 67º O, en la provincia argentina de Jujuy. La ecologíacultural, creencias religiosas, muchos aspectos de la tecnología pastoril y laorganización social, así como de las relaciones entre ellas, ya han sido presentadas entrabajos anteriores (Merlino y Rabey 1978, 1979, 1981a, 1983). En este trabajoabordaremos un aspecto particular de las relaciones entre religión, tecnología yecología cultural: la forma en que el ritual incide sobre el mantenimiento de un númeroy biomasa adecuados de animales de rebaño, con respecto a la capacidad de sosténdel ecosistema. Este sistema de control revela la existencia, dentro de la cosmovisiónpastoril centroandina, de una sofisticada trama cognoscitiva que, como sucede entreotros grupos étnicos, ha sido escasamente estudiada hasta el presente pero puedeconstituir la base de importantes desarrollos científicos - tecnológicos en el futuro.Si bien el ritual fundamental de los pastores es la
señalada -
una ceremonia queacompaña a la marcación de los animales, en enero-marzo de cada año-, desde elpunto de vista que aplicamos en este trabajo, el ritual más importante es el
challaco
.Challaco es una deformación de los vocablos quechua "ch'allay" y "ch'allakuy", que serefieren a la acción de rociar insistentemente (Lira 1941: 160 y 161); en el lenguajecorriente de los campesinos del sur de los Andes Centrales, la palabra "challar" se usacomo sinónimo de "dar de comer y beber a la tierra". El challaco, tal como se practicaen la zona estudiada (Merlino y Rabey 1983: 153-155), abarca una compleja serie depasos rituales que comienzan en las viviendas familiares la noche de la víspera,durante la cual se cocina una comida especial, la
tijtincha
, y que culminan en un ojo deagua o la toma de una acequia donde se realiza el ritual principal a la
Pachamama
,con una serie de ofrendas que incluyen comida, bebida, hojas de coca y cigarros.Una parte de la literatura antropológica sobre el tema (Mariscotti 1966, 1978;Santander 1962) ha insistido en que este ritual se celebra en un día fijo, el 1º deagosto. Sin embargo, la informacn recogida por nosotros no sostiene dichaafirmación: según los campesinos, "el challaco no tiene fecha fijada"; por el contrario,cada familia lo lleva a cabo en distintas fechas durante un período sin límites precisoscomprendido entre mediados de julio y fines de agosto, aunque concentrándose aprincipios de este mes.Pero es importante señalar que en los establecimientos mineros y en los ingeniosazucareros, donde se congrega un importante porcentaje de la población de las punas-en forma temporánea en éstos y semipermanente en los primeros-, los pastorespuneños que allí trabajan celebran también sus challacos. Asimismo los puneñosemigrados definitivamente a las ciudades también suelen celebrar challacos, aunque
 
la costumbre no es tan vigorosa entre ellos. En todos estos casos, el 1º de agostoconstituye la fecha universal de celebración. De manera que, mientras en lascomunidades rurales tradicionales el challaco no tiene una fecha fija, en los lugaresdonde la gente trabaja por un salario, se ha unificado la celebración en un sólo día.Esto se explica indudablemente por la necesidad que tienen las empresas de evitar ladispersión y el ausentismo de su personal durante un periodo extenso: toleran opermiten las ausencias del 1º de agosto y resuelven el problema. Esta explicación nosfue proporcionada directamente por el administrador de la segunda mina enimportancia de la puna jujeña quien participaba personalmente en parte delceremonial, para reforzar la situación. Así, el 1º de agosto como fecha festivo - ritual,no había sido creada por la cultura andina, sino por las instituciones centrales delsistema sociocultural complejo. La inevitable difusión que se ha producido,especialmente en algunas zonas próximas a los centros mineros y urbanos, explica elerror encontrado en la literatura previa.De todos modos, la mayor parte de los campesinos puneños, incluyendo numerosasfamilias de mineros y zafreros del azúcar, siguen llevando a cabo sus challacos endiferentes fechas. Esta conservación del carácter difuso de la fecha del ritual nosenfrentó a un problema que orientó el curso posterior de nuestra investigación: ¿quées lo que desencadena el ritual y cómo se decide el momento en que se deberealizar? La respuesta empírica a estos interrogantes nos llevó luego a postular para elchallaco una funcionalidad relacionada con la matanza de animales y el consumo decarnes entre las familias de pastores y, por lo tanto, con la regulación del tamaño desus rebaños; una función donde, como se verá, el challaco revierte una tendencia a lacreciente restricción de la matanza de animales durante la estación seca que, en casocontrario, podría desembocar en una situación de cada vez mayor y peligrososobrepastoreo. Esto, a su vez, refuerza una hipótesis general acerca del carácter ecológicamente adaptativo del ritual de los pastores. Presentaremos a continuación lasevidencias que sustentan a dicha hitesis, para luego desarrollar el modeloexplicativo basado en las mismas.EVIDENCIA EMPIRICA.Hay un proceso fundamental que condiciona todo el comportamiento ecológicamenterelevante de los habitantes de la zona estudiada: el ciclo climático - ecológico anual.En esta región se distinguen solamente dos estaciones claramente marcadas: la de laslluvias, que comienza a mediados de diciembre y termina en marzo y la estación seca,que abarca el resto del año. Durante la estación húmeda, las precipitaciones son delorden de 350 a 500 mm; vale decir abundantes, dado el breve período de tiempoinvolucrado. En cambio, durante la estación seca las precipitaciones son casi nulas entoda el área, con excepción de los cerros más altos, que reciben la escasa humedadtransportada por los vientos en esta época del año.La ciclicidad climática se refleja en la vegetación. Durante la estación húmeda, lasuperficie del suelo se cubre de un manto casi continuo de pequeñas gramíneasestacionales (pastos de "campo"), mientras que los pastos anuales y perennes, asícomo los arbustos, están plenos de brotes tiernos y palatables para los animales. Lospastos estacionales y los brotes desaparecen rápidamente al poco tiempo decomenzada la estación seca, por la acción combinada del cambio climático y delpastoreo de los animales domésticos y salvajes: la vegetación "de campo" se restringeentonces a matas aisladas de hierbas y arbustos reducidos a su aparato vegetativo.Pero hay dos ecosistemas zonales que conservan una importante cubierta vegetal: los
ciénegos y vegas
que se forman respectivamente alrededor de los cursos de aguapermanentes y de los manantiales, alimentados por las precipitaciones de altura y por 
 
los deshielos diurnos, de gran importancia estos últimos por las altas temperaturasdiurnas que se desarrollan en estas zonas, aún en los meses fríos del año.En un trabajo anterior (Merlino y Rabey 1978: 58) hemos descrito como a través deuna trashumancia estacional que involucra a las familias, sus enseres domésticos y losrebaños, los pastores de las punas surandinas han desarrollado una táctica adaptativaque permite aprovechar la diversidad estacional de pasturas. A continuación,describiremos una segunda táctica de los pastores consistente en una variacióntambién estacional y cíclica de sus actitudes con respecto a la matanza de animales yel consumo de carne, ordenando la información en cuatro momentos fundamentales:la plenitud de la estación seca, la transición estación húmeda - estación seca, plenaestación seca, y la transición entre ésta y la estación húmeda.
a) Plena estación húmeda.
Hacia fines de febrero - marzo, cuando ya ha transcurrido la casi totalidad de laestación húmeda, las pasturas alcanzan su mayor desarrollo. Los animales ya se hanrecuperado de la sequía anterior y comienzan a alcanzar su peso máximo y su mejor estado sanitario. Durante esta época se desarrolla uno de los principales momentosceremoniales de la cultura de los pastores, el complejo
señaladas - carnaval 
(Merlino yRabey 1978: 58, 61; Merlino y Rabey 1983: 155-156), que dura entre 15 y 60 díassegún las zonas; en muchos lugares se prolonga durante el momento ecológicoposterior (la transición a la estación seca), en las fiestas y ferias de Pascua. En estetiempo aumenta notablemente el consumo de carne y, por lo tanto, la matanza deanimales. Es común el uso de carne asada como comida principal, acompañada por queso, choclos (maíz fresco) y papas. Esta forma de preparación de la carne requiereuna mayor cantidad de ella que el resto de las comidas locales, que están integradaspor sólo una pequeña cantidad de carne, cocinada junto con abundantes papas, maízy sus derivados, a los cuales se ha agregado durante las últimas décadas alimentosindustrializados ricos en hidratos de carbono, tales como arroz, harina blanca y fideos.
b) Transición estación húmeda - estación seca
.Hacia fines de marzo y durante todo abril, las precipitaciones han cesado casi por completo -salvo en años excepcionales-, pero todavía hay abundantes pasturasestacionales que se van agotando lentamente. Es la época en que los animalesalcanzan su peso óptimo; además, el clima se torna frío y seco, lo cual permite unafácil conservación de la carne. Por ambas razones, ésta es la época de mayor matanza de animales; se matan primordialmente aquellos que por su edad avanzada omal estado físico corren peligro de no soportar el rigor de la estación seca, además deun número variable de machos y de hembras infecundas. Los animales sacrificados nose destinan en ésta época solamente al consumo inmediato, como en el periodoanterior, sino al intercambio y la preparación de carne desecada (
charqui 
de llamastroceadas y
chalonas
de cabras y ovejas). El clima reinante -fo, seco y conpermanente radiación solar- favorece el procesamiento de la carne; tanto bajo la formade carne fresca (abiertos) que es la que se utiliza preferentemente en ésta época paralos intercambios, como mediante el proceso de desecamiento que se lleva a cabosimplemente colgando carne al sol, con o sin sal. El intercambio, o trueque, se realizamediante la asistencia a ferias regionales o viajes personales que permiten a lospastores el acceso a los alimentos agrícolas, ricos en hidratos de carbono y vitaminas,que se producen en los ecosistemas de quebrada y valle alto: maíz, harina, hortalizasy frutas (Rabey et al. 1985).
c) Plena estación seca.
Search History:
Searching...
Result 00 of 00
00 results for result for
  • p.
  • Notes
    Load more