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¿¿¿¿Chateos Inocentes Chateos Inocentes Chateos Inocentes Chateos Inocentes? ?
Ricard Ricard Ricard Ricardo oo ChigneChigneChigneChigne C.C.C.C.
Sin duda que vivimos en tiempos de grandes avances tecnológicoscomo jamás soñaron apenas pocas décadas atrás los que nos antecedieron.Vivimos tiempos también cuando muchas de las relaciones personales sehacen cada vez mas impersonales, hoy llamadas “virtuales”, donde no parecenecesaria o urgente, la conversación “cara a cara” entre individuos. A raíz deestos “avances” surgen nuevas maneras en que las parejas y matrimonios,aun con muchos años juntos, busquen evasivamente, formas de entretenerseemocional y hasta sexualmente. Aparece con ello también un sin numero de justificaciones para los “coqueteos” electrónicos; autoengaños que le hacencreer al infiel (hombre o mujer) que esa inocente
conversación 
escrita, víaInternet o “chateo” como se le conoce en el mundo cibernético, con un(a)virtual desconocido(a), “no generará
nunca 
un riesgo” para la estabilidad desu matrimonio o relación sentimental con aquella persona a la que le debefidelidad.
La tentación en un doble clic.
El gran atractivo del Ciberamorío proviene de sus propiedadesaltamente adictivas como son: la fantasía dirigida a rellenar algún vacíorelacional, el anonimato, la accesibilidad, la inmediatez de la gratificación, elrápido incremento de la intensidad, la enorme carga sexual derivada de loscomentarios explícitos, la desinhibición por la ausencia de temor al rechazo,la minimización de la culpa y las racionalizaciones. Es frecuente pensar queuna relación por Internet no es una falta porque no existe contacto sexualdirecto. Sin embargo, más del 70% de estas relaciones (como lo señalanalgunas encuestas) dejan de ser virtuales en muy poco tiempo. Con todo la“alternativa” que nos ofrecen suele ser siempre una invitación a salir de la
rutina 
por vías virtuales; fíjense en este anuncio:
“¿Desanimada tras otro fin de semana sin lograr encontrar a tu media naranja? ¿Cansado de que fracase una relación tras otra a causa de su superficialidad? Conéctate a Internet y conseguirás ligar como nunca lo has hecho. Aquí tienes algunas métodos de flirteo cibernético 
...”. Sugestivo verdad?, pero casiinvariablemente las relaciones nunca funcionan, y menos aun, cuando lapersona es alguien casado(a) que desea
experimentar 
algo “diferente”.
¿Existe la infidelidad virtual?
La respuesta es categórica, Sí existe. Existe la infidelidad virtual, real,soñada, fantaseada y en todos los ambientes que queramos plantearla.Existe. Es. Docenas de consejeros de parejas reportan destrucción dematrimonios por la causal de infidelidad “online” (en línea), modalidad hastahace poco no conocida en los consultorios. No hace mucho, en Somerville,(Nueva Yersey, EE.UU), un hombre pudo probar que su mujer lo engañaba -pese a que ésta jamás tuvo una relación carnal con otro- presentando comoprueba las copias de los e-mails que ella se escribía con su ciberamante, a
 
quien denominaba “mi comadreja”. Pero a estas alturas el hecho sóloconstituye una anécdota, pues la infidelidad electrónica se ha convertido enun tema cotidiano de los tribunales en Estados Unidos, hasta donde losdolientes traicionados están haciendo llegar las evidencias de los romancesvirtuales de sus parejas como causal para solicitar el divorcio. Pero hay más:diversos estudios dan cuenta de que las aventuras amorosas electrónicas seestán transformando en una de las maneras más frecuentes de infidelidad.Trescientos millones de personas se lanzan cada día al espacio cibernéticopara relacionarse con otras, y se estima que más de la mitad busca en la rednuevas experiencias y sensaciones. Y es que al amparo de la pantalla delcomputador se hace posible todo tipo de extremos, pues la red actúa comoun potente desinhibidor para satisfacer postergados u ocultos deseos. Segúnuna reciente investigación realizada por la Universidad de Florida, EE.UU., el83% de los casados que coquetean por chat creen que ello no constituyeinfidelidad, escudados en lo virtual del hecho, es decir, por ser intangible. Elsondeo fue realizado entre los visitantes de foros de MSN y Yahoodestinados exclusivamente a personas casadas que buscan amistades, deentre 25 y 66 años. Sin embargo, hombres y mujeres reconocen que estosromances virtuales no resultan del todo inofensivos para sus relaciones depareja. Y quienes han sido víctimas de un engaño “online” se sienten tantraicionados y sufren tanto como los que advierten que son engañados en lavida real.Un informe sobre el adulterio emitido por la CNN con fecha 14 defebrero del 2004 sostiene que las dos terceras partes de los abogados quetramitan divorcios actualmente en los Estados Unidos han escuchadomencionar el romance e involucramiento sexual posterior de uno de loscónyuges con alguien que conoció por Internet.La abogada Carol McCarthy, quien practica derecho de familia desdehace tres décadas, cree que mientras Internet puede estar sirviendo paraconectar a la gente que busca pareja, también promueve de manerarenovada un mal muy antiguo: la infidelidad.
Cómo Funciona el Ciberamorío
Un amorío en línea (o ciberamorío) es una comunicación íntima osexualmente explícita entre una persona casada y otra persona que no es sucónyuge, que tiene lugar en Internet. En general, esta comunicación tienelugar a través de un servicio en línea, como América Online o Compuserve.Los participantes suelen concurrir a una sala de "chat" para comenzar unaconversación grupal, y luego pasan a un modo de conversación uno a uno.Las categorías de las salas de
chat 
van de "soltero y a gusto" a "casado ycoqueteando" o "desnudo frente al teclado".Las mujeres de una sala de
chat 
suelen sorprenderse de lo que sedesarrolla en un período relativamente corto de tiempo. Al principio, laconversación es estimulante, con cierto coqueteo. Sin embargo, las mujeresse ven confrontadas rápidamente con preguntas y comentarios cada vez mássexuales. Aun cuando los comentarios no se vuelvan personales, las mujerespronto se encuentran compartiendo información íntima acerca de ellas y susrelaciones que nunca compartirían en persona con alguien. Peggy Vaughn(autora de
The Monogamy Myth “El mito de la monogamia” 
) dice: "Madres de
 
su casa en salas de
chat 
están compartiendo todo este material personal queocultan de sus parejas". Encuentra que la intensidad de las relaciones enlínea de las mujeres puede "escalar rápidamente a pensar que hanencontrado un alma gemela".Los amoríos en línea difieren de los amoríos del mundo físico enalgunas cosas, pero son similares en otras. Los ciberamoríos están basadosen la comunicación escrita, donde una persona puede sentirse más libre paraexpresarse anónimamente que en persona. Frecuentemente, lacomunicación se vuelve sexualmente gráfica y pervertida, de formas que talvez no ocurriría si una persona real estuviera escuchando esos comentarios ypudiera actuar en consecuencia. Los participantes de un amorío en línea amenudo cuentan la historia de su vida y sus secretos más recónditos.También crean un nuevo personaje, se vuelven sexualmente aventureros ysimulan ser diferentes de lo que son.La simulación es un tema importante en los ciberamoríos. Loshombres dicen ser profesionales (médicos, abogados) que hacen ejerciciosdiariamente en el gimnasio. Y todos dicen que si su esposa supliera susnecesidades no estarían de compras por sexo en Internet. Las mujeres dicenser delgadas, atractivas sexualmente y aventureras. El anonimato de Internetles permite divulgar (o aun crear) sus fantasías más alocadas. De hecho, laconversación franca y el coqueteo dan grandes dividendos en la cantidad dehombres en una sala de
chat 
que quieren hablar y encontrarse con ellas.Así como Internet se ha convertido en una nueva fuente de pornografíapara muchos, también parece haberse convertido en una nueve fuente deaventuras amorosas. Las relaciones en línea suelen cruzar el límite dejandouna estela de dolor, congoja y también divorcio. Aun cuando estos amoríosen línea no involucren el sexo, pueden ser muy intensos y amenazarigualmente un matrimonio.Al amante virtual se le puede contar cualquier cosa, no se leencuentran defectos, no hace exigencias y así resulta un confidente idealque, cuando la pareja está pasando por un mal trance, puede ser un aliadopeligroso”. Por eso, un juego que se inició pareciendo inofensivo puede crearniveles de dependencia, tornándose arriesgado y atentando contra loscompromisos que se tienen en la vida real, la pareja entre ellos. "El adulteriovirtual es de una comodidad absoluta, ya que ni siquiera hay que salir de lacasa para consumarlo.El anonimato alimenta esta intoxicación, porque la persona en el otroextremo de este ciberamorío es desconocida. Él o ella puede ser tanhermoso/a e inteligente como usted pueda imaginarla en sus sueños. Lafantasía es alimentada por la falta de información y el anonimato. Nadie en
ciberlandia 
tiene mal aliento, calvicie, "salvavidas" abdominales, o mal humor.El sexo es el mejor que usted pueda imaginar. Los hombres son cálidos,sensibles, amables y comunicativos. Las mujeres, osadas, sensuales yeróticas.¿Es todo esto demasiado bueno para ser verdad? Por supuesto. Losciberamoríos son solo fantasía. En general, cuando se encuentran losciberamantes, hay una gran decepción. Ninguna persona real puede competircon un amante de ensoñación. Ningún matrimonio puede competir con unciberamorío. Pero, también, un amorío en línea no puede competir realmentecon una verdadera relación que brinda amistad real e intimidad marital.
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