cosa. El velamiento de su origen parece funcionar allí más como una provocación, una invitación al juego. Aunque a costa de una enorme reducción del sentido del juego, se podría ignorar esta “regla”y leerlo como cualquier otro cuento de Cortázar, como
La noche boca arriba
, cuya notaepigramática no aporta demasiado, no modifica mayor cosa
desde fuera
el “sentido” en el interior del cuento.Aquí sin embargo no ignoramos que
El otro cielo
, a semejanza del texto reglamentario, queinstaura sus propias reglas, casi inevitablemente depende de cierto englobamiento de un espaciotextual (constituido por esa ficción que podríamos llamar la palabra “original” de Cortázar) en otro(transtextual, más allá de este supuesto texto original –suponiendo que exista por sí mismo–, en lasuperposición de la palabra del otro que señalan los epígrafes). Espacio textual éste, el de
El otrocielo
, donde se traza una escritura basada en un pensamiento dual, doble, no binario, nosimplemente constituido por dos elementos básicos. Espacio que se experimenta en términos derecorrido, discontinuidad y mutación, tanto en el plano del sentido como en el de la forma(significante) (los cuales, aquí menos que en otra parte, no irán desligados).Mi juego consistirá, entre otras cosas, en proponer además otra “regla”, otra transtextualidad: unalectura literaria a la luz de las teorías de Georges Bataille. Emir Rodríguez Monegal ya lo había propuesto, por cierto, pero mi juego (detr atamiento y aplicación), creo, espero, se aleja un poco desu propuesta, la cual (por suerte) no me dejó satisfecho y sin poder de replica.El nombre de Georges Bataille en este cuento, y en general en Cortázar, no es gratuito. Cortázar ciertamente había leído ya a Bataille (en francés) en 1963. Así parece demostrarlo su reconocida“influencia” en
Rayuela
(capítulo 14) señalada por Severo Sarduy (
Del yin al yang
), por las fotos delsupliciado chino aparecidas entonces en
Las lágrimas de Eros
. Y Cortázar además propondrá aBataille en un texto de
Ultimo Round
(
/que sepa abrir la puerta para ir a jugar
) como máximoejemplo del desarrollo de la palabra en relación con esa “materia erótica extrema.”
1
Es claro, sin embargo, como apunta Graciela Gliemmo, que “a Cortázar le importa más el verboerótico que la temática del erotismo […]”
2
Pero en
El otro cielo
el erotismo va a aparecer como temacentral (aunque un poco velado, mas no por eso menos presente). Y aunque no apareciera, no podemos reducir a Bataille a la simple temática del erotismo, pues lo que él en últimas señala toca ala esfera de la poesía, punto que también compartirá aquí con la escritura poética de Cortázar (y un poco con la mía propia, espero, en este ensayo). Así, por adelantar un ejemplo, la línea de laoración,
3
que se quiebra magistralmente en este cuento de Cortázar, funcionando como una especiede bisagra, abandona esa función de principio de regulación y orden que la caracteriza, instaurando acambio una curiosa crueldad en el lector convencional, negándole la temporalidad lineal, sucesiva yconvencional de lo puramente representativo que simplifica como “real”. Por tanto, la realidadcotidiana en Cortázar, como intentaré demostrar con la ayuda de Bataille, es desenmascarada, asímismo, como una pura y triste ficción.
Hugo Blumenthal © 20072
1
Graciela Gliemmo. “La inscripción de una escritura: Georges Bataille en América Latina.” P. 46.
2
Ibíd.
P. 47.
3
“Entraba en los bancos y en las casas de comercio con un comportamiento de autómata, tolerando la cotidianaobligación de comprar y vender valores y escuchar los cascos de los caballos de la policía cargando contra el puebloque festejaba los triunfos aliados, y tan poco creía ya que alcanzaría a liberarme una vez más de todo eso que cuandollegué al barrio de las galerías tuve casi miedo, me sentí extranjero...” (Pp. 282-283).
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Excelente trabajo de análisis e interpretación, tanto en el análisis del texto como en el conocimiento de la obra de Georges Bataille