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El Otro Cielo de Julio Cortázar

El Otro Cielo de Julio Cortázar

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03/27/2014

 
EL OTRO CIELO DE JULIO CORTÁZAR 
 por Hugo Blumenthal
“El erotismo es la anti-materia del realismo.”Ph. Sollers.
LAS REGLAS DE JUEGO
Julio Cortázar es sinónimo de juego. Su lectura propone ante todo, siempre, un juego; aunque lasreglas, como las de la vida, nunca son muy claras. Casi estaríamos tentados a decir que se trata de un juego sin reglas, pero ¿qué tipo de juego sería ese? Las reglas, aunque no muy claras, existen, tanto para la vida como para Cortázar. Y sin embargo no todas parecen servir para todo Cortázar, así comono todas parecen servir para todas las vidas. El lector debe pues, si quiere jugar (leer a Cortázar ovivir), entrar en el juego y dejarse jugar, debe aceptar las reglas que se le proponen (lo que nonecesariamente implica un claro conocimiento previo de las mismas, pues la mayoría generalmentesólo se llegan a conocer jugando). Esto no impide que también pueda,
al mismo tiempo
, proponer sus propias reglas... aunque uno siempre juega a su manera, por más que se ciña a las reglas decualquier juego.Esto parecerá superficial, pero no lo es tanto si se tiene en cuenta que “por desgracia” no todo elmundo parece poder o estar dispuesto a jugar. Hay personas a las cuales la lectura de Cortázar lesestá vedada, no pueden acceder a ella, lo que les lleva a tacharlo de “demasiado difícil”, osimplemente incomprensible por no decir absurdo. Y sin embargo, los juegos que nos proponeCortázar están al más a nuestro alcance que los de Borges, por poner un ejemplo.Se me podría alegar que si no leen a Cortázar menos podrían leer a Borges, pero conozco lectoresde Borges incapaces de leer a Cortázar. Por tanto, ese “al parecer” no es gratuito. Cortázar, es cierto,no exige una cultura tan amplia como la que reclama Borges en algunos de sus cuentos. Un poco deinglés y francés, una básica cultura clásica, otro poco de contemporánea... y una cierta libertad paracon la gramática, es todo lo que pide Cortázar. Pero en este último punto Cortázar puede encontrar en el lector resistencias infranqueables, haciéndolo parecer –finalmente– más complejo que Borges(cuya escritura resulta más clásica, constriñendo el juego de la sintaxis que propone Cortázar). Y noes para menos la dificultad, pues la gramática al fin y al cabo es la que rige la forma de percibir (leer) el mundo. Comparación que no viene al caso más que como ejemplo para resaltar un rasgo dela escritura de Cortázar.
 El otro cielo
, último cuento de
Todos los fuegos el fuego
, 1966, es un relato que consta básicamentede dos partes, cada una situada bajo un “extraño” epígrafe en francés cuyo nombre del autor y eltítulo de la obra se ha omitido, quedando apenas indicados dos números, uno en romano, otro enarábigo (lo que lleva a suponer que se extraen de una obra dividida en cantos y estrofas). El nombreo nombres (pudiera ser que remitiera a dos obras distintas) a los que envían los epígrafes van a ser las reglas de juego que Cortázar sugiere al lector de este cuento. Ojo: Cortázar no impone mayor 
Hugo Blumenthal © 20071
 
cosa. El velamiento de su origen parece funcionar allí más como una provocación, una invitación al juego. Aunque a costa de una enorme reducción del sentido del juego, se podría ignorar esta “regla”y leerlo como cualquier otro cuento de Cortázar, como
 La noche boca arriba
, cuya notaepigramática no aporta demasiado, no modifica mayor cosa
desde fuera
el “sentido” en el interior del cuento.Aquí sin embargo no ignoramos que
 El otro cielo
, a semejanza del texto reglamentario, queinstaura sus propias reglas, casi inevitablemente depende de cierto englobamiento de un espaciotextual (constituido por esa ficción que podríamos llamar la palabra “original” de Cortázar) en otro(transtextual, más allá de este supuesto texto original –suponiendo que exista por sí mismo–, en lasuperposición de la palabra del otro que señalan los epígrafes). Espacio textual éste, el de
 El otrocielo
, donde se traza una escritura basada en un pensamiento dual, doble, no binario, nosimplemente constituido por dos elementos básicos. Espacio que se experimenta en términos derecorrido, discontinuidad y mutación, tanto en el plano del sentido como en el de la forma(significante) (los cuales, aquí menos que en otra parte, no irán desligados).Mi juego consistirá, entre otras cosas, en proponer además otra “regla”, otra transtextualidad: unalectura literaria a la luz de las teorías de Georges Bataille. Emir Rodríguez Monegal ya lo había propuesto, por cierto, pero mi juego (detr atamiento y aplicación), creo, espero, se aleja un poco desu propuesta, la cual (por suerte) no me dejó satisfecho y sin poder de replica.El nombre de Georges Bataille en este cuento, y en general en Cortázar, no es gratuito. Cortázar ciertamente había leído ya a Bataille (en francés) en 1963. Así parece demostrarlo su reconocida“influencia” en
 Rayuela
(capítulo 14) señalada por Severo Sarduy (
 Del yin al yang 
), por las fotos delsupliciado chino aparecidas entonces en
Las lágrimas de Eros
. Y Cortázar además propondrá aBataille en un texto de
Ultimo Round 
(
 /que sepa abrir la puerta para ir a jugar 
) como máximoejemplo del desarrollo de la palabra en relación con esa “materia erótica extrema.”
1
Es claro, sin embargo, como apunta Graciela Gliemmo, que “a Cortázar le importa más el verboerótico que la temática del erotismo […]”
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Pero en
 El otro cielo
el erotismo va a aparecer como temacentral (aunque un poco velado, mas no por eso menos presente). Y aunque no apareciera, no podemos reducir a Bataille a la simple temática del erotismo, pues lo que él en últimas señala toca ala esfera de la poesía, punto que también compartirá aquí con la escritura poética de Cortázar (y un poco con la mía propia, espero, en este ensayo). Así, por adelantar un ejemplo, la línea de laoración,
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que se quiebra magistralmente en este cuento de Cortázar, funcionando como una especiede bisagra, abandona esa función de principio de regulación y orden que la caracteriza, instaurando acambio una curiosa crueldad en el lector convencional, negándole la temporalidad lineal, sucesiva yconvencional de lo puramente representativo que simplifica como “real”. Por tanto, la realidadcotidiana en Cortázar, como intentaré demostrar con la ayuda de Bataille, es desenmascarada, asímismo, como una pura y triste ficción.
Hugo Blumenthal © 20072
1
Graciela Gliemmo. “La inscripción de una escritura: Georges Bataille en América Latina.” P. 46.
2
 
 Ibíd.
P. 47.
3
“Entraba en los bancos y en las casas de comercio con un comportamiento de autómata, tolerando la cotidianaobligación de comprar y vender valores y escuchar los cascos de los caballos de la policía cargando contra el puebloque festejaba los triunfos aliados, y tan poco creía ya que alcanzaría a liberarme una vez más de todo eso que cuandollegué al barrio de las galerías tuve casi miedo, me sentí extranjero...” (Pp. 282-283).
 
LA DOBLE VISION DEL VOYEUR 
“ ...esos ojos no te pertenecen... ¿de dónde los has tomado?” De momento importa poco saber ellugar de procedencia de este epígrafe, de dónde ha sido tomado. Lo que no se puede ignorar es laterrible acusación que plantea, que pone en sobreaviso. En adelante será muy útil tener los ojos bienabiertos a toda referencia a los ojos o a la visión, que no serán pocas.Anotemos aquí una de ellas en relación con los cigarrillos rubios de la infancia del narrador: “[...]mi padrastro me había profetizado que acabaría ciego por culpa del tabaco rubio” (P. 264),
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se nosinforma en un primer momento; más adelante se menciona “[...] un cigarrillo que me nublaba losojos” (P. 265). La figura paterna parece entonces funcionar como una prohibición (la palabra) erigidasobre uncastigo (la ceguera), que se va a superponer, a partir de allí sobre su transgresión (quedandoapenas parcialmente suspendida). Es decir, esa prohibición es la que en últimas nubla la mirada.En una novela póstuma de Bataille,
Mi madre
, la figura del padre aparece como un obstáculo parala captación y la vivencia de la verdad de la madre, y sólo tras la muerte del padre puede el hijodesvelar aquella verdad.
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Anécdota que traigo a colación considerando que esa ligera ceguera lasufre el narrador en la Galerie Vivienne, en donde las Josiane de ese tiempo lo miraban con un gestoentre maternal y divertido (P. 264-265). Rodríguez Monegal señala además una posible alusión paterna a la homosexualidad (por el cigarrillo rubio) y a la decadencia física de los excesos sensuales(de los que participa el narrador en la Galerie Vivienne), así como a la masturbación (gasto “vacío”,sin (re)productividad o valor social).
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La infancia perdida
Me ocurría a veces que todo se dejaba andar, se ablandaba y cedía terreno, aceptando sinresistencia que se pudiera ir así de una cosa a otra [...] una estúpida esperanza quisieracreer que acaso ha de ocurrirme todavía. (P. 263)Así comienza el relato, planteando la pregunta “¿qué ha pasado? ¿qué ha podido pasar?”, preguntas tan diferentes a aquella otra “¿qué va a pasar?”, característica de otros cuentos deCortázar. De acuerdo a la categorización propuesta por Deleuze y Guattari, en
Mil mesetas
, podríamos entonces entrar a considerar el texto, más que como un cuento, como una pequeñanovela.
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Caracterización que cobrará importancia más adelante.
Hugo Blumenthal © 20073
4
Salvo que se indique lo contrario, todas las citas pertenecen a Julio Cortázar. “El otro cielo.”
 El perse guidor yotros relatos.
Barcelona: Bruguera, 1980. Pp. 263-286.
5
José Luis Rodríguez García. “G. Bataille: la Verdad y el sol que derrocha.”
Verdad y escritura.
Pp. 166-167.
6
“Le “fantôme” de Lautréamont” en AA.VV.
 Julio Cortázar.
P. 145.
7
“[…] estamos ante una novela corta cuando todo está organizado en torno a la pregunta, “¿Qué ha pasado? ¿Quéha podido pasar?” El cuento es lo contrario de la novela corta, puesto que mantiene en suspenso al lector con una pregunta muy distinta: ¿qué va a pasar? Siempre va a suceder, a pasar algo. En cambio, en la novela, siempre pasaalgo, aunque la novela integra en la variación de su eterno presente viviente (
duración
) elementos de la novela cortay el cuento [...] En la novela corta nadie espera que pase algo, sino que ese algo ya haya pasado. La novela corta esuna última noticia, mientras que el cuento es un primer relato.” Pp. 197-198. Subrayado de los autores. El secreto,otro punto de la novela corta, también se encuentra presente. Pasa algo, pero el lector (y hasta el narrador) no sabenexactamente qué, o por qué. Quedaría por ver la Postura del cuerpo (contenido).

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