RESISTENCIA bmc
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Otra vez la paz
Sin abandonar el lenguaje de laguerra, el gobierno colombia-no comenzó a hablar de paz, ode diálogos de paz que no es
lo mismo. Las FARC-EP, feles
a un principio fundacional deprocurar alcanzar los cambiossociopolíticos por la vía menosdolorosa para nuestro pueblo,volcamos todo nuestro optimis-mo a la construcción de estenuevo emprendimiento.El primer logro ha sido haberpodido llevar a una mesa de dis-cusiones una agenda de seis pun-tos relacionados con problemasfundamentales de la vida política
,
económica y social del país, loque de por sí constituye un reco-nocimiento del carácter políticode nuestra lucha, que es armadaporque en Colombia no existengarantías políticas para debatirlibremente las ideas en las tri-bunas, sin correr el riesgo de serasesinado por los que detentan elpoder económico y político, talcomo ocurrió con más de 5000activistas de la Unión Patriótica.La Agenda, llamada
AcuerdoGeneral para la terminación
del con
i
cto y la construcciónde una paz estable y duradera
,
reeja la actitud mezquina del
gobierno de negarse a discutirtemas como el modelo económi-co que impera en Colombia, (elneoliberalismo), la composicióny doctrina de las Fuerzas Arma-das, la distribución de las rique-zas, y la política de inversión ex-tranjera. No obstante, la euforiacon la que el pueblo colombianoha abrazado el inicio de las con-versaciones entre el gobierno yla insurgencia y su mayoritarioclamor de que se permita su par-ticipación en el proceso de diá-logos, auguran la ampliación delos temas de la agenda.Desde los diversos sectores so-ciales se viene agitando la ban-dera del cese bilateral del fuegoy las hostlidades, como fórmulaque pueda generar un ambien-
Editorial