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DOCUMENTO
ESCRITOS POLÍTICOS DE SANTO TOMÁS DEAQUINO
Juan Antonio Widow
INTRODUCCIÓN
Tomás de Aquino (1225-1274) era miembro, hijo segundón, defamilia noble italiana. Destinado en su juventud a ser monje benedictino,se impuso a su familia —tras duros avatares: un rapto y una prisión de másde un año en el castillo de Rocaseca— su voluntad de ingresar en la Ordende Predicadores, fundada a comienzos de ese siglo por Domingo de Guzmán.Esta Orden, junto con la de los Frailes Menores, supuso en sutiempo una renovación insólita de la tradición monástica, pues parte de lavida de los frailes debía desarrollarse fuera de los claustros, donde debíanbuscar, además, su sustento en las limosnas de la gente. Los hijos de SantoDomingo —dominicanos,
 Domini canes
, o dominicos— dedicaban estaactividad externa a la predicación y a la enseñanza. Para lo cual debían
J
UAN
A
NTONIO
W
IDOW
. Licenciado en Filosofía, Universidad Católica deValparaíso. Doctor en Filosfía, Universidad Complutense de Madrid. Profesor deTeoría Política y Metafísica en la Universidad Católica de Valparaíso y en laUniversidad Adolfo Ibáñez. Director de la revista
Philosophica
, del Instituto deFilosofía de la U. Católica de Valparaíso. Autor de numerosos artículos en revistasespecializadas y del libro
El animal político
(Santiago de Chile: Editorial Universi-taria, 1984 [segunda edición 1981]).
Estudios Públicos,
57 (verano 1995).
 
346ESTUDIOS PÚBLICOS
estudiar. En las constituciones de la Orden se establece que los frailes “sedediquen de tal manera al estudio, que de día, de noche, en casa y en viajelean algo y mediten”. No podía fundarse un convento sin que hubiese en élal menos un doctor para instruir a los frailes y a los clérigos de fuera quequisiesen asistir. La filosofía está presente como disciplina obligatoria enlos programas de estudio, y también el aprendizaje de lenguas.Tomás entra como novicio en la Orden de Predicadores en 1244.Tuvo como maestro, durante tres años, a Alberto de Bollstädt, conocidomás tarde como Alberto Magno. Se ordena sacerdote en 1251, y desdeentonces su oficio es el estudio y la enseñanza, que desempeña en laUniversidad de París y en la corte pontificia.Fue durante toda su vida maestro de teología. Es decir, enseñó sóloteología. Esta ciencia, según lo explica el mismo Tomás en el comienzo dela
Summa
que dedica a ella, comprende en su objeto todo lo que puede sersabido. Ese objeto es lo divinamente revelable: “Si, pues, la Sagrada Escri-tura considera algo en cuanto revelado por Dios, todo lo que es revelablepor Dios comunica en la razón formal del objeto de esta ciencia” (
SumaTeológica
, parte I, cuestión 1, artículo 3, en el cuerpo). Y, como es obvio,lo divinamente revelable es lo inteligible. No hay, por esto, ningún temaextraño para el teólogo, del mismo modo como no lo hay para el filósofo.Lo que distingue al teólogo de los demás científicos es el criterio con que juzga y su intención cognoscitiva: su finalidad es conocer a Dios, y a todaslas cosas en cuanto son criaturas de Dios, o en cuanto Dios es fin de suexistencia.Esta intención teológica de su saber es lo que hay que tener presentecuando se estudia el pensamiento de Tomás de Aquino sobre cualquiertema específico. Como, por ejemplo, el político. En el breve proemio queescribió a su
 De Regimine Principum
expresa con precisa claridad estaintención. Al dedicar el escrito al rey de Chipre, Hugo II, quien le habíapedido consejo para su buen gobierno, le dice:
Pensando yo qué podría ofrecer a su Alteza real digno de ella yconforme a mi profesión y deber, se me ocurre que lo mejor esdedicarle un libro sobre el gobierno, en el cual exponga con lamayor diligencia el origen del poder y cuanto se refiere al oficiodel rey de acuerdo con la autoridad de la Sagrada Escritura, con losprincipios de los filósofos y con los ejemplos de los príncipes másesclarecidos. Para empezar, desarrollar y concluir esta obra, segúnla capacidad del propio ingenio, espero el auxilio de aquel que esRey de reyes y Señor de los señores, por quien los reyes reinan,Dios, gran Señor, superior a todos los dioses.
 
JUAN ANTONIO WIDOW347
En primer término, declara que el tema lo ha de tratar en cuantocompete a su “profesión y oficio”, es decir, en cuanto teólogo y maestro deteología. Luego, y confirmando lo anterior, establece cuáles son las fuentesen que ha de fundar sus consideraciones sobre el gobierno de los príncipes:la primera es la divina Revelación, según está en la Sagrada Escritura; lasegunda son “los principios de los filósofos”, o, lo que para Tomás es lomismo, los principios de la razón natural, y la tercera es la experiencia delos hechos políticos, lo que nosotros llamaríamos la experiencia histórica,o “hechos pretéritos” para Tomás, que son, en esa obra, los de la historia deRoma según los ha leído en Cicerón, Julio César, Salustio, Suetonio, etc.Suele ocurrir con frecuencia que se acuda a santo Tomás en buscade autoridad para sostener ideas y juicios políticos puestos en el tapete apropósito de discusiones políticas de nuestro tiempo. Es obvio que losprincipios, si verdaderamente lo son, tienen una vigencia universal, nocircunscrita al momento histórico. Pero también debería estar claro que lasformas en que se encarnan esos principios en una determinada época,deben ser entendidas según criterios que sepan distinguir los matices pro-pios de cada tiempo, y que eviten, por consiguiente, dar a los términossentidos unívocos y ahistóricos. Ha ocurrido esta distorsión cuando se haido a santo Tomás buscando argumentos para sustentar tesis actuales sobreel origen y el sujeto de la potestad política y sobre la naturaleza de lademocracia: temas que, por lo demás, se han planteado, las más de lasveces, como uno solo.Aparte del tratamiento que pueda darse a estos problemas asumien-do como criterio los principios enunciados por Tomás, lo cual aquí deja-mos de lado, hay que tener claro que lo que en el siglo XIII se entendía por
 política
o por
democracia
—para usar estos dos términos como ejemplossignificativos— tiene poca semejanza con lo que en nuestros días se piensacuando se los usa. Desde luego, cuando Tomás o alguno de sus contempo-ráneos los mientan, saben que se trata de neologismos recién introducidosen el latín de los hombres doctos, tomados de las obras de los griegos —enparticular, de los escritos de Aristóteles— que venían descubriéndose enesos años, después de siglos en que el Occidente latino las había ignorado.No debe extrañar, por esto, que los análisis que Tomás hace de la formademocrática de gobierno sean en buena parte los mismos de Aristóteles,pues él no tiene una fuente de reflexión sobre ella equivalente a la que elestagirita tuvo en las instituciones y en los sucesos de las ciudades griegas.Tampoco debe extrañar, por esto mismo, que santo Tomás, por ejemplo,atribuya el carácter democrático, en cuanto elemento propio del régimen
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