• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
 
 1 "Este libro para muchos es fantasía o ficción, para otros verdad, y para muy pocos un hecho; pero, ¿Porqué no hacer de ese Mundo Fantástico, de esa Sociedad Perfecta y de aquella Raza Suprema unarealidad?Pensemos bien lo que estamos haciendo con nuestro mundo y a donde encaminamos la raza con estasociedad".Transcripción realizada textualmente del libro:"YO VISITE GANIMEDES"...el mundo maravilloso de los OVNISYosip Ibrahim.Fechas 22 y 24 de Agosto de 1972Registro No. 345-D Lima-PerúNOTA: Muy poco son los errores corregidos del libro, todos los nombres de personajes, ciudades,religiones, planetas, ciertos verbos, adjetivos y sustantivos, han sido tipeados textualmente como en ellibro se encuentra.NOTA EDITORIALYosip Ibrahim, miembro de una de las más antiguas escuelas esotéricas, al presentar este trabajo hacetan desconcertantes revelaciones; tan audaces declaraciones, que el libro "Yo Visité Ganímedes..."habrá de causar profundo impacto en todas las esferas del gran público.El trascendental mensaje que encierra, compromete la opinión de los más opuestos sectores de nuestrahumanidad. Científicos, técnicos, políticos, religiosos, económicos, sociales, materialistas o no,encontrarán en esta obra, seguramente, muchos motivos de apasionada discusión.Pero la exposición que el autor desarrolla, y las explicaciones que da, basándolas en hechoscomprobados desde remotas épocas, en muchos casos, nos llevan a recomendar su estudio con prolijocuidado y con serena elevación, muy especialmente si tenemos en cuenta la reiterada declaración quehace de que este libro no es fantasía literaria ni ciencia ficción, sino un "mensaje verídico" para finesulteriores en bien de la humanidad.Ante las impresionantes revelaciones de Yosip Ibrahim no queremos ser ni críticos, ni jueces. En unasunto de tanta importancia para nuestra humanidad, preferimos que sea el público el que pronuncie elveredicto.
 
 2PALABRAS DEL AUTORSé que muchos pensarán que miento, y me expongo al más acerbo ridículo ante el concepto adocenadode aquellos que, siguiendo la corriente del pensamiento común de las gentes "serias", no se atreven ahablar en público de asuntos que, todavía, no han sido comprobados científicamente por ese conjuntomuy respetable de sabios de la Tierra que -igual a sus colegas de antaño-, sólo aceptan los fenómenosproducidos por ellos mismos en sus propios laboratorios y dentro de sus propios métodos o sistemas deinvestigación.Pero al escribir estas líneas, por extrañas que resulten a todos ellos, me limito a cumplir la promesaempeñada a un hombre al que me unió la más estrecha y fraterna amistad; un hombre cuya sinceridad ycorrección de conducta pude apreciar desde los días lejanos del colegio, quién me narró los hechos aque voy a referirme, dándome pruebas irrefutables de su verdad, antes de abandonar este planeta para ira vivir en otro lejano astro de nuestro sistema solar.Ya no me importa la risa burlona de muchos, ni la piadosa idea de quienes piensen que he perdido larazón. Cumplo la palabra dada al hombre que fue para mí un hermano, y declaro, con todo el valor anteel escarnio, que los hechos extraordinarios motivo de esta narración no han sido fruto de una mentealucinada, ni producto de una fantasía de escritor, si no la realidad cruda y tangible, asombrosa escierto, pero vivida conscientemente por un hombre de esta Tierra que hoy se encuentra, muy lejos, en elCosmos...Yosip Ibrahim.
 
 3
YO VISITÉ GANIMEDESPrimera ParteC A P I T U L O ILa Visita del OVNI
Fui amigo de Pepe desde niño (permítaseme guardar respetuoso silencio sobre su verdadero nombre).Crecimos juntos, y juntos pasamos, también, las etapas de la adolescencia, la juventud fogosa y alegre,y la madurez reposada de hombres comunes y amantes de la vida hogareña, de esa vida modesta ysencilla que hacen en este mundo millones de seres de clase media. Ambos, igualmente, pudimosdisfrutar de una educación esmerada para asegurar una vida cómoda y respetable que, sin estar exentade las luchas y problemas comunes a la generalidad, nos permitió formar hogares dignos. Pepe y yotuvimos la suerte de encontrar esposas buenas, comprensivas, hacendosas, y aunque él no llegó a tenerhijos, como yo, había disfrutado de treinta años de vida conyugal verdaderamente feliz. Conlaboriosidad y honradez logró reunir lo preciso para rodear a su esposa de los elementos suficientespara una vida tranquila, y en los últimos años de su matrimonio gozaron de la comodidad de una casapropia, rodeada por amplio y hermoso jardín.Así llegó el momento en que el destino dispuso la separación de los dos cónyuges; una noche, demanera intempestiva, dejó de latir el corazón de su dulce compañera, y desde ese instante cambió lavida de mi amigo por completo. Siempre había sido aficionado al estudio de temas profundos. Conocíaa fondo la Psicología, la Filosofía y la Metafísica; las más de las veces, dedicaba largas horas a lainvestigación del pasado de la humanidad y en la resolución de problemas relacionados con la Vida ycon el Cosmos. A la muerte de su esposa, después de los primeros días del fatal impacto, se habíaencerrado en su casa, en medio de sus recuerdos y sus libros, siendo para mi tarea tremenda el lograrsacarlo, de rato en rato, para procurarle alguna distracción.Transcurrieron varios meses desde el sepelio de su señora, y nuestra amistad, cada vez más estrecha ymás íntima, hizo que nos viéramos y pasáramos juntos largas horas todos los días. Llegó a ser cotidianocompañero de mesa de los míos, y mis hijos se acostumbraron a tratarlo como "el tío Pepe", y a esperarsu llegada con gran interés, porque siempre tenía alguna historia amena y divertida que contar... Así lascosas -hace de esto apenas dos meses- nos sorprendió no recibir su acostumbrada visita. Esperamoshasta tarde para almorzar, y como no llegara, llamé repetidas veces por teléfono a su casa, sin obtenerrespuesta. Sabíamos que desde la muerte de su esposa, tenía sólo a su servicio un antiguo mayordomo;pero se había habituado a cerrar con llave todas las puertas de la residencia cada vez que salía, y aún enla noche, permanecía encerrado en la casa, pues el criado tenía un departamento aparte, en el jardín, sincomunicación alguna con el resto del edificio, ni con el teléfono.Como el resto del día no lograra comunicarme con él, esa noche insistí en mis llamadas, con idénticoresultado. Nos extrañaba aquel silencio, tan desusado, y sabíamos por experiencia que no acostumbrabapernoctar fuera. Por tales razones, al no lograr comunicación a la mañana siguiente, fui en su busca.Encontré al mayordomo nervioso y profundamente extrañado.-No sé nada del Señor -me dijo-. Anteanoche llegó a la hora de costumbre, cerró las puertas comosiempre... y no lo he visto en todo el día.-¿Ni a la hora del desayuno?
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...