diálogo
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enero - febrero 2009
Después de 15 años de pleitos legales, parte del
cancionero de nuestro legendario compositor, Catalino“Tite” Curet Alonso, ue liberado.La crisis económica ha tenido su eecto en todas partes delmundo. Las universidades, incluyendo la UPR, no estánexentas, y se perflan también como una posibilidad paraenrentar esta situación.
Di gi t a l
Juntillas
¿Por dónde empezar?
La Universidad ante lacrisis global económica
www.dialogodigital.com
A sonar unpatrimonio cultural
Silvia Álvarez CurbeloPresidenta Junta Editorial Diálogo
N
o, no se trata de reseñar el documentalhomónimo de Peri Coss, periodista y proesor de la Escuela de Comunicación,sobre Iniciativa Comunitaria, el proyecto derescate de usuarios de drogas dirigido por eldoctor José Vargas Vidot, aunque invito a todosa que lo vean. Lo que el reportaje ílmico meorece, sin embargo, es un pie orzado paraconesar mucha impotencia pero también,contra todo pronóstico, cierto sentido depromesa con el arribo del 2009.Si bien la cábala de los dígitos que compo-nen el año (2+0+0+9= 11) presagia suerte, las jornadas iniciales del nuevo año han estadomarcadas por el desconcierto, la rustración y mucho défcit de horizontes. En el renteglobal, el bombardeo indiscriminado y letalsobre poblaciones civiles en Gaza remite aun colapso de las mediaciones y el diálogo.Peor aún, a una “atiga”de la compasión quehace que las imágenes de niños abiertos cualres en canal se sucedan sin que se moviliceel mundo más allá de los sospechosos habi-tuales. Unas inoperantes Naciones Unidasatadas aún por el régimen de vetos de laGuerra Fría ven cómo sus propios reugiosson irrespetados. Los reclamos humanitariosde cooperantes y agencias de socorro caen enoídos sordos mientras, en Estados Unidos, eltiempo muerto entre presidentes se convierteen la coartada perecta para la inacción.Independientemente de las responsabilidadescompartidas entre los actores de esta tragedia,los más de 900 muertos y 4,000 heridos (alcierre de esta edición) en suelo palestinoson inadmisibles. ¿Por dónde empezar areconstruir las viviendas, los cuerpos y lasesperanzas truncadas?No son estadísticas de sangre, pero losnúmeros económicos que se aceleran en larecesión en Estados Unidos son también uncolapso de los rumbos públicos y privadosconvertidos en ideologías del sin límite. Sialguien todavía duda de que el neoliberalismose tornó en e, y de ahí su persistencia, sólotiene que seguir algunas de las crónicas deavaricia (el amoso
Greed is Good
del personajede la película
Wall Street
de Oliver Stone) quese destacan a diario. Los millonarios suicidaso esposados, tras descubrirse sus esquemaspiramidales, son algunas de las metáorasmediáticas de la resaca que sacude a laeconomía más poderosa y, por extensión, amucho del planeta después de las borracherasfnancieras e inormáticas. Otras crónicas deruina, sin el benefcio de paraísos
off-shore
, seubican en las flas de desempleados y en lossueños quebrados por la pérdida de hogares y los ahorros para el retiro. Ahora comprendola cara grave de Obama cuando recorrió lapasarela junto a su amilia allá en Chicago lanoche de su victoria electoral. Muchos habla-ron de lo
cool, calm and collected
de su talante.Se me hace que, más que ese control
uncanny
que no deja de asombrar en el Presidenteentrante, la parquedad de emociones, se debíaa ese ardo muy pesado que ya no podía recaeren otros hombros que los suyos. ¿Por dóndeempezar a reconstruir los puentes y carreterasdel espíritu, del trabajo y la inteligencia quereacomoden a Estados Unidos bajo rubros demayor equidad? Aquí, a dierencia de Estados Unidos, elmensaje ofcial, elucubrado por un monolíticoComité Asesor, se patologiza recetando“medi-cinas amargas”. La metáora de la enermedades un viejo caballo de batalla en Puerto Rico.En esta nueva crónica de un mundo enermo,al paciente no le toca otro destino que apurarpurgantes y tragar culpas. Ciertamente, lanueva administración del País se topa conuna coyuntura diícil de insufciencia en lasinanzas gubernamentales que complica elestancamiento económico. No obstante, lasprimeras recetas no equilibran el dolor decabeza inmediato con las defciencias de mayorduración y consecuencia. Incluso, para muchosproesionales y para la sabiduría cotidiana, lamedicina amarga podría terminar por mataral paciente.Para que las crisis sean también momentosde iluminación y oportunidad y no únicamenteocasión de castigo y retribución, debemos todos–desde el gobierno hasta el más inerme de losciudadanos- encontrar razones válidas y equi-tativas para el sacrifcio, y, sobre todo, atisbarlos contornos emergentes de un horizontepensado y posible. Las metas contables queidentifcan el nirvana en el cuadre de caja son,sin lugar a dudas, necesarias, pero en ellas nose cira la recuperación más duradera. Admito que son mis obsesiones, pero hay tres índices sociales encampanados en PuertoRico a los que les sigo el paso con estrujamientode alma: la basura, el ruido y la muerte dehombre jóvenes. El aumento de la porqueríapor doquier, los decibeles enloquecidos atoda hora, justifcados porque ésta es mi casa,mi negocio o mi carro, o los 20 disparos a unpecho juvenil, me asustan más que la deudapública. Los tres apuntan, a mi modo de ver,a una ragilidad creciente del pacto social máselemental en una comunidad que consideraal otro como uno mismo. Pero también a laausencia trágica de uturo.En el documental de Coss, la pregunta “¿Pordónde empezar?”se contesta desde lo mássencillo que, como suele pasar, es lo más crucial:desde la compasión y la esperanza. Las dos noson abstracciones. Son el undamento de todaacción personal y colectiva. En el Comité Asesor Amplio, el de todos los puertorriqueños, ellasdeben ser las principales recomendaciones parasuperar este momento.
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