//MONTSERRAT NICOLAS
La Cultura.
En la “
Segunda Bienal Americana de Grabado”
de 1965, el premio a los mejores grabadoreschilenos fue concedido a
Natacha Moreno
y a
Roser Bru
. En la “
Tercera Bienal Americana deGrabado
” de 1968,
Maria Mohor
recibió Menciónde Honor. Y en la “
Cuarta Bienal Americana deGrabado
” de 1969,
Roser Bru
expuso susgrabados en la “Galería Patio”, mientras que
Simone Chambelland
expuso sus grabados en la“
Sala Librería
”. Recibieron premios y mencionesde honor:
Luz Donoso, Florencia de Amesti yPaula Soza
. Como ya hemos mencionado, ademásde formar parte del propio sustrato creativo, lasartistas visuales no limitaron su participación aeventos competitivos y expositivos nacionales. Yaen 1958, Antúnez organizó una exposición en la“
Galería Anteo
”, en Montevideo, Uruguay, contodos las obras de los miembros del Taller. En la“Exposición de La Habana” de 1963, obtuvoMención de Honor
Luz Donoso
. Y en la 1964,recibió Mención de Honor,
Delia del Carril
.Durante 1967, en el contexto del programacooperativo de la Universidad de California y laUniversidad de Chile, establecido por la “Alianzapara el Progreso”, se organizaron una serie deexposiciones, participando en la Sección deGrabado:
Roser Bru, Juana Lecaros y LuisaSeñoret.
//DANIELA REYES MARCOS
Mujeres pioneras del grabado en Chile.
Cuando hablamos de la historia del grabado en Chile,vemos que son muy pocas las obras que dan cuentadel trabajo de las grabadoras chilenas, y aún menoslas investigaciones dedicadas por completo a laactividad de las creadoras visuales, que han realizadoparte o la totalidad de su obra, a través de estatécnica.Quizás contribuya a esto que la historia delgrabado en nuestro país no alcanza ni 100 años detrayectoria, o que no se lo considere una disciplina losuficientemente autónoma con respecto a la pintura yla escultura. En los comienzos “
oficiales
” de laenseñanza del grabado no encontramos a ningunaartista visual al frente de estos centros. No ocurre lomismo, en cuanto a su participación en la enseñanzauniversitaria, que fue constante y en númeroascendente con el transcurrir de los años. El primerode estos centros, surgió en 1931, con la fundación delos Talleres Gráficos de la Escuela de Artes Aplicadasde la Universidad de Chile, a cargo de
Marco Bontá
.Alumno de Bontá,
Carlos Hermosilla
, fundó en 1939el “Taller de Grabado” de la Escuela de Bellas deArtes de Viña del Mar; destacándose la participaciónde
Graciela Fuenzalida
. En 1958,
Eduardo Martínez Bonati
tomó bajo su dirección el “Taller de Grabado”de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad deChile, iniciándose un período de práctica yenseñanza del grabado al estilo del “Atelier 17” deHayter o la “Pratt Graphic Center” de New York,lugares de formación de Bonati y que éste tomócomo referencia pedagógica. Pero será
Nemesio Antúnez
, con la fundación del “
Taller 99
” en 1956,quién dinamice e impulse la práctica y difusión delgrabado. Fue tal su acogida, que en 1959, trasladó sutaller y a los integrantes de éste, -a los que sesumaron nuevos miembros-, al último piso de laCasa Central de la Universidad Católica, culminandoeste periplo en 1962, con la fundación de la Escuelade Artes, en el Campus de El Comendador.Si revisamos brevemente las Bienales Internacionalesde Grabado organizadas en Chile, entre 1963 a 1970,podremos tener una idea de la magnitud del desarrollodel grabado y de lo decididas que estaban a sermiembros de pleno derecho del panorama nacional einternacional y que por aquellos años experimentabaun furor aperturista, reflejado en la organización deeste tipo de eventos de carácter competitivo einternacional. La
“Primera Bienal Americana deGrabado”
de 1963, -y realizada como las posteriores,en el “Museo de Arte Contemporáneo” de laUniversidad de Chile-, es organizada por
Nemesio Antúnez
, participando en la competencia:
Gracia Barrios, Roser Bru, Mariarosa Cominetti, SimoneChambelland, Florencia de Amesti, Delia del Carril, Luz Donoso, Dinora Doudtchitzky, GracielaFuenzalida, Carmen García, Patricia Israel, Mireya Larenas, Juana Lecaros, Magdalena Lozano, Natacha Moreno,Lucy Rosas y Dolores Walker.
Recibió una
Mención de Monor, Roser Bru.
Estas artistas visuales, crearon obras que dabancuenta del momento histórico que se estabaviviendo por aquellos años. Abarcaron todas lasposibilidades técnicas y de experimentacióndisponibles, compartiendo junto a suscompañeros, espacios expositivos y temáticasvisuales: un ejemplo lo tenemos en la líneaarcaizante de los trabajos de Juana Lecaros, muycercana al grabador Santos Chávez, o SimoneChambelland y su temática bélica, tambiéntrabajada por Guillermo Núñez. Aunque a día dehoy se intente dar visibilidad al grabado, lo ciertoes que hay mucho trabajo por hacer y una ardualabor de recopilación testimonial de estas mujeresque participaron tan activamente en la vidacultural de nuestro país. Gran parte de sustrayectorias, permanecen en la opacidad, en tantoque su obra y sus voces, esperan una mayordivulgación a través de monografías yretrospectivas.En 1985, el “
Taller 99
”, fue refundado de formaindependiente para recuperar su espíritu original: unespacio de reflexión, de intercambio entre artistas y unlugar de trabajo abierto a nuevas experienciascreativas. Las primeras artistas visuales que se unieronal “
Taller 99
” fueron:
Roser Bru
,
Simone Chambelland,Paulina Waugh, Inge Dusi, Florencia de Amesti, Deliadel Carril, Dinora Doudtchitzky y Carmen Silva.
Casitodas ellas, poseían formación académica, además deuna amplia experiencia en los campos de la pintura, laescultura, el textil, la cerámica, entre otros más. Portanto, eran portadoras de un lenguaje plástico sólido ydefinido a tenor del desarrollo de sus trabajos endiversos soportes.
LUZ DONOSO DELIA DEL CARRIL CARMEN SILVA
No es raro que dentro de la misma sociedad, coexistan diferentespercepciones sobre lo que significa la CULTURA. Por un lado, seasocia a la CULTURA con expresiones artísticas (el teatro, ladanza, la pintura, la escultura y la música) mientras por otro, seestablece una relación con la identidad nacional misma, a travésde símbolos patrios (la bandera, la cueca, la empanada o elhuaso, para nombrar algunos). Todo esto fue friamente calculadohace más de 100 años atrás. A finales del siglo XIX, se haceurgente institucionalizar aún más el poder del Estado chileno yaque decenas de huelgas anuales y la ya clásica represiónaplicada, amenazaban con desequilibrar el sistemasocioeconómico de Chile. Además, las sociedades obreras y susfondos voluntarios de compensación, crecían de 240 a 433 (entre1900-1910) y en el norte de Chile, Emilio Recabarren fundabainumerables periódicos y grupos de teatros, siendo parte delaumento enorme de prensa en el país.Para ordenar el escenario social y congregar a todos losciudadanos bajo el mismo techo (coherente con el resultado de laexpansión territorial) se construye una idea de Nación donde loCHILENO se convierte en el espacio común y nacional que da unapertinencia palpable. La CULTURA es el vehículo perfecto para queel Estado penetre en la sociedad con el imperativo moral depreferir el orden público ante el caos. La CULTURA -el sistema devalores- cumple con el requicito de consolidar la nacionalidad entorno a un poder central y reune a la sociedad en un proyectoespecífico. Sin embargo, era necesario dar cuenta de que Chile eraun país moderno e industrializado para compensar por el sacrificioque se le pedía a la ciudadanía para alcanzar el progreso. De paso,se complace a la burguesía incipiente que sueña con Europa.
LAPALANCA
segundo número 2009
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